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MUNDIARIO

¿Influye la Mezquita de Córdoba en el proceso de islamización de Andalucía?

El Estado Islámico sueña con liberar Al Andalus. Lo que evocan los musulmanes como su máximo esplendor no es solo Andalucía sino toda la Península Ibérica. 

¿Influye la Mezquita de Córdoba en el proceso de islamización de Andalucía?
Mezquita de Córdoba.
Mezquita de Córdoba.

El Estado Islámico sueña con liberar Al Andalus. Lo que evocan los musulmanes como su máximo esplendor no es solo Andalucía sino toda la Península Ibérica. 

La intención de la Junta de Andalucía, al margen de otras consideraciones, de intervenir en la gestión de la Mezquita de Córdoba y, consecuentemente, como se presume, de modificar su uso como templo cristiano, plantea de salida algunos aspectos de carácter general, que conviene tener en cuenta.

La forma en que se está planteando la cuestión conecta –si es que atenemos a las reacciones a favor- con un cierto proceso de “islamización” de Andalucía. Ya de entrada, este asunto merece dos consideraciones: “Al Andalus” no es la actual región andaluza, sino la tierra de los vándalos, “La Vandalia”, España toda. Pero el asunto viene de atrás y conecta con algunas viejas veleidades identitarias del “nacionalismo andaluz” (en las que incurrió el propio Blas Infante). Parece poco científico pretender enganchar la esencia de lo andaluz al periodo de presencia árabe (o más bien bereber) y como si Andalucía no fuera esencialmente romana; romana “Córduba”, “Híspalis” y ante que todo la cultura tartésica de “Gades”…O sea, que podemos ir todo lo atrás que queramos.

Conviene tener presente que las monarquías arábigas promueven la creación de mezquitas en Europa -negando por completo el derecho recíproco a las demás religiones- y financian generosamente circuitos de actividades culturales, académicas y sociales para favorecer, entre otros objetivos, la captación de las poblaciones musulmanas emigradas para doctrinas estrictas o integristas del Islam -hallando especial facilidad en las segundas y sucesivas generaciones de musulmanes- y la creación de un estado de opinión pública predispuesto a comprender, como mínimo, la posición del mundo islámico en sus demandas frente a Occidente.

Hace unos años se tuvo noticia de que por parte de los sectores más activos dentro del proceso de retorno al Islam en Andalucía, se buscó financiación libia para el establecimiento en cada pueblo de Andalucía de un profesor de árabe, un hombre bueno y culto que, con paciencia, se fuera haciéndose un personaje importante en el desenvolvimiento de la vida de esa localidad y el retorno a la religión verdadera.

Diversos medios españoles se han hecho eco de la nota emitida desde Rabat (Marruecos), la ISESCO, un conocido lobby de la Organización para la Cooperación Islámica, que se ha permitido calificar la postura del cabildo de la catedral de Córdoba, que en todo caso defienden su derecho, como “una provocación para los musulmanes de todo el mundo, especialmente los de España” Y cómo no, han felicitado al consejero de Turismo y Comercio de la Junta, por ser un valiente al denunciar que el secular uso y control de la Mezquita por la Iglesia Católica vulnera la Constitución.

¿En qué se fundamenta el Derecho de la Iglesia a la Mezquita? Pues miremos debajo. Para unos investigadores, se levantó sobre un templo cristiano, la Iglesia de San Vicente, lo que vendría a reforzar las razones de la Iglesia sobre el edificio que se impuso al uso preexistente. Pero, otros creen que los restos hallados pertenecen en realidad a un “Atrium” tardorromano. En todo caso, parte de la esencia de la cultura de la romana Córduba -así se llamaba la capital de la provincia Bética de la Hispania romana-, que no fue precisamente fundada por Abderramán.

El arqueólogo Félix Hernández, en plena guerra civil, encontró en el oratorio una estructura que identificó como la iglesia de San Vicente, que citaban las crónicas árabes del siglo X pero no las visigodas. Pero la duda sigue. Susana Calvo Capilla, profesora titular del Departamento de Historia del Arte I (Medieval) de la Universidad Complutense de Madrid, basándose en una trabajo previo de José Manuel Bermúdez Cano, de la Universidad Pablo de Olavide (publicado en 2012 apenas conocido) manifestó –como propuesta, pero no como conclusión- que la Mezquita de Córdoba se construyó sobre un “Atrium, un complejo episcopal cordubensis”. Ésta fue la interpretación del profesor Bermúdez sobre los dibujos y las fotografías de las estructuras halladas por Félix Hernández. O sea, que en este sentido, parece que seguimos en el mismo punto.

La esencia del problema bascula entre propiedad y uso. Por una parte, se sostiene que el uso religioso no implica que la propiedad de este monumento universal sea de la Iglesia, aunque ésta lo hubiera matriculado como tal. Pero resulta que la Mezquita tampoco estaba inventariada como un bien de dominio público, por lo que pudo ser registrada por la Iglesia como una de sus propiedades. O sea, ha estado durante años en un vacío jurídico, compaginando el uso religioso con el turístico. Como la Iglesia registró la Mezquita como propia en 2006, si antes de acabar el año que viene el contencioso no se resuelve como quiere la Junta de Andalucía, las cosas quedarán como están.

Los que quieren quitar a la Iglesia su dominio juegan todas las bazas, incluyendo tratar de implicar a la Unesco para que recomiende un uso distinto del que ahora tiene, como monumento universal. Y ahí viene el segundo argumento de peso para arrebatar el control a la Iglesia Católica: España es un estado aconfesional y por lo tanto, no se puede destinar a un solo uso un monumento público.

El imposible uso compartido

El asunto es complejo. No creo posible un uso compartido con la religión musulmana, porque por dentro, la Mezquita está llena de símbolos cristianos, a no ser que éstos, que también son cultura, se desmontaran. Las peticiones de colectivos musulmanes de que la Mezquita-Catedral de Córdoba habilite un espacio para culto regular musulmán han sido desestimadas por el Obispado rotundamente. Desde la institución religiosa se asegura que ni se ha contemplado “ni nunca se contemplará” esta posibilidad. Desde hace más de veinte años, la Junta Islámica ha venido reivindicando el uso compartido de la Mezquita-Catedral de Córdoba, y a que autorice a realizar la oración islámica en alguna zona del templo.

Y sobre este asunto se proyectan otros que no podemos ignorar: El Estado Islámico (IS), sueña con liberar Al Andalus. Lo que evocan los musulmanes como su máximo esplendor, no es sólo Andalucía sino toda la Península Ibérica. A medida que el IS se expandía por Siria e Irak, algunos de sus cabecillas recordaban que España estuvo ocho siglos (del VIII al XV) regida por el Islam y que era tiempo de retornarla a la Umma (comunidad musulmana). Una victoria de la reclamación musulmana sobre la Mezquita puede ser un peligroso antecedente que se esgrima y extienda a favor de una definitiva extensión del Islam a otros ámbitos.        

Siempre que sale a colación este tema, me gustar contemplar el caso contrario; es decir, el de un templo cristiano que devino en Mezquita, y el paradigma es la antigua Catedral de Santa Sofía en Constantinopla, Bizancio o Estambul. La historia es curiosa. Hoy en día es un museo, pero en su visita a Turquía fue visitada por el Papa anterior. Este templo, entre el año 360 y hasta 1453, fue la sede del patriarca Constantinopla. Los caballeros cruzados lo convirtieron en templo católico 1204 a 1261 pasando a manos del patriarcado latino de Constantinopla. Los otomanos convirtieron el edificio en mezquita, función que cumplió desde el 29 de mayo de 1453 hasta 1931, fecha en que fue secularizado. El 1 de febrero de 1935 fue inaugurado como museo que es la función que tiene ahora.

¿Se podría hacer lo mismo con la Mezquita; es decir, quitarle todo uso religioso y convertirla en museo? Difícil lo veo. Pero el doble culto parece impensable.