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México fue el sexto país del mundo con más periodistas asesinados en 2014

Es testigo de cientos de ataques a periodistas cada año y muchos acaban en homicidio. La libertad de expresión se ve fuertemente atacada y faltan mecanismos eficaces para protegerla.

México fue el sexto país del mundo con más periodistas asesinados en 2014
Marcha por Rubén Espinosa / ENEAS
Marcha por Rubén Espinosa / ENEAS

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Ángeles Capeáns Verde

Ángeles Capeáns Verde

Consultora de marketing digital y periodista. Ha trabajado como redactora para diversos medios de comunicación y ahora desenvuelve su profesión en el terreno online. Escribe en MUNDIARIO.

Es testigo de cientos de ataques a periodistas cada año y muchos acaban en homicidio. La libertad de expresión se ve fuertemente atacada y faltan mecanismos eficaces para protegerla.

Albert Camus dijo: “una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Y en  estos tiempos en los que la prensa sufre malherida, hay países en los que querer ejercer la labor periodística se ha convertido en una profesión de alto riesgo.

México encabeza numerosas estadísticas como la de ser la decimocuarta economía más grande del mundo, pero también figura entre los países más peligrosos para la libertad de prensa. Según Reporteros Sin Fronteras, fue el sexto país del mundo con más periodistas asesinados en 2014. La organización lo clasifica también en el puesto 148 de los 180 países que engloban la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, situándolo en el mismo escalón que Afganistán.

Tal es la situación de vulnerabilidad a la que se enfrentan los periodistas mexicanos que en 2006  el gobierno creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas con el objeto de investigar todos los asesinatos llevados a cabo en territorio nacional. Y es que las cifras realmente asustan: desde el 2000, el Gobierno ha registrado la muerte de más de 100 periodistas.

Solo durante el primer semestre de 2015, se registraron 227 agresiones en todo el país y han sido asesinados siete reporteros. El último ha sido el caso de Rubén Espinosa, un fotoperiodista de 31 años especializado en la cobertura de movimientos sociales y activista contra las agresiones a la prensa en Veracruz. Espinosa pertenecía al llamado “periodismo desplazado”, reporteros que se ven obligados bajo presión y amenazas a abandonar su ciudad de trabajo.

En una entrevista al portal Sinembargo denunciaba públicamente que estaba siendo acosado y alertó de su situación a la ONG internacional en defensa de los periodistas Artículo 19 y al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) con base en Nueva York. "Yo no confío en ninguna institución del Estado, no confío en el gobierno, temo por mis compañeros, temo por mí", afirmó. Al poco tiempo, Espinosa era hallado muerto en un departamento de la Ciudad de México, junto con otras cuatro mujeres. Todos presentaban señales de tortura e impactos de bala.

Si analizamos cual es la amenaza del periodismo en México, nos encontramos que en el estado de Veracruz, el principal foco de violencia, existe una disputa continua entre los carteles por las rutas de tráfico de drogas y bandas de tráfico de personas. En cinco de los homicidios de periodistas se encontraron vínculos con estas bandas de delincuencia organizada.

La situación que vive México, se repite en otros lugares del mundo en los que la libertad de prensa está enferma y malherida. Solo en lo que va de 2015, según la Federación Internacional de Periodistas, han sido abatidos sesenta y cinco trabajadores de medios de comunicación en todo el mundo y van más de dos mil doscientos periodistas fallecidos en los últimos veinte años.