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La lista de unidad catalana demuestra que el soberanismo sigue dominando los tiempos

Artur Màs y Oriol Junqueras han sabido aparcar sus importantes diferencias (y su indiscutible rivalidad personal) para integrar juntos una candidatura ciudadana.

La lista de unidad catalana demuestra que el soberanismo sigue dominando los tiempos
Manifestación independentista en Cataluña. / Mundiario
Manifestación independentista en Cataluña. / Mundiario

Artur Màs y Oriol Junqueras han sabido aparcar sus importantes diferencias (y su indiscutible rivalidad personal) para integrar juntos una candidatura ciudadana.

El líder de CDC, Artur Màs, y el de ERC, Oriol Junqueras, han sabido aparcar sus importantes diferencias (y su indiscutible rivalidad personal) para integrar juntos una candidatura de claro predominio ciudadano, con la mente puesta en ganar las próximas elecciones autonómicas del 27 de septiembre, que ambos plantean como plebiscitarias. Todo el soberanismo concurrirá unido, salvo los antisistema de la CUP que aportarán votos incompatibles con los planteamientos centristas de Convèrgencia. Recientes encuestas dan a este tipo de formulación electoral posibilidades de mayoría absoluta, que no aparecían en las encuestas del pasado otoño.

Fuera de Catalunya e incluso fuera de Europa cada quien tendrá su opinión sobre la posibilidad objetiva de que aquel país mediterráneo se independice del Estado español. Pero haría bien cualquier observador foráneo en evitar los medios madrileños como fuente de información sobre la evolución política catalana. Porque son de una descarada parcialidad y, además, no dan una.

Madrid (y alguna discutida política catalana como la líder territorial del PP Alicia Sánchez Camacho) habían ya sentenciado al president Màs y, en general, al soberanismo. El  llamado “soufflé independentista” bajaba -supuestamente- y las disensiones en el soberanismo eran ya irreconciliables.

Pero Artur Màs y el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, llegaron al acuerdo que no habia sido posible en noviembre pasado para presentarse juntos a las elecciones autonómicas que Mas convocará, disolviendo el Parlament,el próximo 3 de agosto. Unas elecciones que ambos califican de plebiscitarias.

Unidad ciudadana desde la sociedad civil

Pero el acuerdo fue posible porque los dos partidos CDC y ERC (a los que se han unido las escisiónes de los democristianos de Uniò Democrática de Catalunya-Demòcrates de Catalunya- y de los socialistas catalanes del PSC- Moviment d’Esquerres-) fueron conscientes de que ha sido el liderazgo de las organizaciones que vertebran la sociedad civil el que ha permitido este acuerdo ciudadano. Fundamentalmente el liderazgo de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), organizadora de las demostraciones callejeras más importantes cuantitativamente de la reciente historia europea,  con ocasión de las últimas Diadas del Onze de Setembre,  en 2012, 2013 y 2014.

 Por ello se ha procurado manifestar ante la ciudadanía catalana este predominio social, ciudadano, respecto de los partidos. La  lingüista y ex presidenta de la ANC, Carme Forcadell será la nº 2 por Barcelona, mientras que la economista y presidenta de Omnium Cultural será la nº 3. Artur Màs será el  nº 4 y Oriol Junqueras el nº 5, aunque nominados respectivamente para la presidencia y la vicepresidencia de la Generalitat. El nº 6 será el presidente de la organización de castellanohablantes por la independencia Súmate.

Cuidadosamente calculada parece la elección del nº 1 de la candidatura, el ex eurodiputado de Iniciativa Els Verds (ICV) Raúl Romeva, de nítido perfil ecologista, pacifista y de izquierdas. Sin duda un perfil para disputar los votos a la coalición de ICV con Podems, Guanyem y otras fuerzas que pretende situarse por encima de la disputa soberanismo vs constitucionalismo, a través de un genérico y descafeinado reconocimiento abstracto de un derecho a decidir de Catalunya sin traducción práctica en la agenda politica.

Expectativas favorables al soberanismo

Los anticapitalistas asamblearios  de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) han quedado, sin embargo, al margen del acuerdo, toda vez sólo estaban dispuestos a integrarlo si la lista unitaria integarse sólo personas vinculadas a la sociedad civil y nunca políticos (CdC y ERC se reparten al 60-40% los puestos de la lista no reservados para representantes ciudadanos o a Demòcrates de Catalunya  y al Moviment d’Esquerres). Pero hasta esta circunstancia parece aliarse a favor de los eventuales buenos ersultados del soberanismo, ya que la CUP va a atraer el independentismo de extrema izquierda e incluso sectores próximos a la tradición libertaria catalana que dificilmente apoyarían una candidatura que integre a Màs.

El propio periódico barcelonés La Vanguardia,  ciertamente alejado de los postulados soberanistas desde que Màrius Carol (hombre intimamente vinculado a su editor, el Conde de Godó) accedió a su dirección, ha modificado su línea para situarse más próximo al soberanismo que a lo que denomina  “inmovilismo” de Rajoy y del PP, quizás consciente de que una clara derrota del soberanismo bloquearía cualquier mejora del autogobierno catalán.

No existen bloques en Catalunya

Y es que aunque sólo un 44% de catalanes apoyarían la independencia frente a un 48,4% que la rechaza (según la misma encuesta de la pasada semana de La Vanguardia  que daba a una lista unitaria soberanista la eventual mayoría absoluta), casi el 80% está a favor de que la ciudadanía catalana decida su nivel de autogobierno y el 74% están a favor de incrementarlo sustancialmente. Es decir, son amplísima mayoría los que están a favor de un autogobierno más amplio y del derecho a decidir de los catalanes.

Al tiempo, parece generalizada la idea de que los partidos constitucionalistas, singularmente el PP y Ciudadanos (C`s) carecen de proyecto para Catalunya distinto al del inmovilismo, incluso acogiendo tésis abiertamente recentralizadoras, que parecen del agrado de un Albert Rivera mucho más pendiente de la acogida a sus propuestas en el resto del Estado.

Elecciones plebiscitarias
Lo que ya parece garantizado es el carácter eminentemente plebiscitario de la decisión catalana del próximo 27 de setembre, como han defendido Màs y Junqueras desde noviembre de 2014. Sin duda la participación será elevada y es poco probable que no se sientan convocados a votar muchos, quizás casi todos, como ya ocurrió el pasado 18 de septiembre en Escocia.