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La enseñanza del inglés arrastra errores históricos que nos condenan a no controlar jamás el idioma

El hecho de llevar doblando películas en España desde los años cuarenta, y los errores históricos en el aprendizaje, nos hunden en un despiste total con el inglés. ¿Hay soluciones?

La enseñanza del inglés arrastra errores históricos que nos condenan a no controlar jamás el idioma
Londres. Un obstáculo fonético en las excursiones de miles de españoles.
Londres. Un obstáculo fonético en las excursiones de miles de españoles.

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Quique Alvarellos

Quique Alvarellos

Periodista y editor. Columnista de MUNDIARIO.

El hecho de llevar doblando películas en España desde los años cuarenta, nos hunde en un despiste total con el inglés. Alguien foráneo hasta pensaría que los españoles tenemos un problema en la caja sonora del cuerpo que nos impide controlar el inglés.

Basta con darse una vuelta por Portugal para quedar acomplejados. Pero no es un problema de las cuerdas vocales, el nuestro. El que deja a toda España en una posición de vergüenza en el aprendizaje de lenguas extranjeras no es que no consigamos aprender decentemente el inglés. Es que el sistema de aprendizaje del inglés ha errado completamente. Y sigue errando.

Estos días de inicio de curso escolar, proliferan, como setas en otoño, las academias de inglés. Con aulas llenas de chicos y mayores matriculados un par de horas a la semana con una sana vocación: hablar el idioma más internacional. Uno, después de todos estos años de aprendizaje propio y viendo ahora la progresión en los hijos, ha llegado a una conclusión: funcionan mejor 20 días de inmersión en inglés que dos años gota a gota en horas sueltas en una academia en medio del cansancio de la tarde. Y el desembolso económico de esa inmersión no es mayor que la tarifa, mes a mes, de esa academia.

Hace falta 'contexto'

El aprendizaje de una lengua foránea requiere “contexto” en el idioma. Un niño que este verano haya tenido la suerte de haber jugado con otro inglés, habrá aprendido cien veces más en 30 días que en todo un año de academias. Y no es que fallen las academias, es que este no es (pienso) el sistema.

El inglés —y así lo confirman los expertos— requiere inmersión, continuidad y necesidad de uso a corto plazo (si no nos hace falta, se diluye lo aprendido).

Es tal el complejo que tenemos con el aprendizaje del inglés que en Galicia, por ejemplo, cuando el Gobierno decide incrementar en una asignatura la enseñanza escolar del inglés no escoge una materia “normal” sino la más dura. La más difícil. La que más carga de contenidos tiene. La que cuesta aprender incluso en la lengua cotidiana: Conocimiento del medio, llamada Science.

Estoy convencido de que es tal el bajón que se tiene que dar a los contenidos de esta materia que no compensa las palabras o expresiones que puedan ir aprendiéndose en inglés. (Plásticas, Educación Física o Matemáticas serían mucho mejores opciones).

Pero es posible otro escenario. La propia Xunta de Galicia ha comenzado a organizar campamentos de inmersión lingüística en inglés para escolares a partir de 6ª de Primaria. He aquí un acierto.

Por otra parte, crecen las salas de cine con películas en versión original. Otra fuente de luz. Porque, además, los que tenemos niños bilingües (bilingües de verdad en gallego y español) sabemos que tienen el cerebro preparado para esa tercera lengua.

Mucho más amueblado y suelto que los empecinados monolingües.