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MUNDIARIO

Cataluña vs España o el fracaso de la inteligencia: dos naciones con destino a ninguna parte

El derecho a decidir de los pueblos está reconocido por las Naciones Unidas. El derecho a compartir es la resultante de amores deseados y anhelos de ir de la mano.

Cataluña vs España o el fracaso de la inteligencia: dos naciones con destino a ninguna parte
Bandera de España y bandera estelada catalana de izquierdas.
Bandera de España y bandera estelada catalana de izquierdas.

El derecho a decidir de los pueblos está reconocido por las Naciones Unidas. El derecho a compartir es la resultante de amores deseados y anhelos de ir de la mano.

 

El derecho a decidir está reconocido por la ONU, es un derecho de los pueblos. Viajan al encuentro por la misma vía el nacionalismo errante de Artur Mas y Oriol Junqueras que arrastra a los catalanes a la confrontación y a una vía muerta, con el nacionalismo casposo español de Mariano Rajoy -y su torpeza- que sólo comparten los nostálgicos de imperios trasnochados y, lo que es peor, puede aniquilar décadas de “entente cordial”. Un escenario irracional en el momento más inadecuado: los dos nacionalismos en rumbo de colisión. Sólo una resultante posible, una brecha quizás definitiva, entre las dos naciones con destino a ninguna parte. En este viaje no hay vencedores, no hay vencidos, todos perdemos, sólo nos quedaría un amargo sabor por el fracaso de la inteligencia.

El derecho a decidir está reconocido por la ONU, es un derecho de los pueblos. El derecho a compartir es la resultante de amores deseados y anhelos de ir de la mano. Atentos a las próximas semanas, los dislates irán en aumento y el juego del matonismo entrará en escena. Un cretino y un soberbio jugando a maquinistas.

 

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Mariano Rajoy y Artur Mas.

 

Hace una década se vivió una situación similar aunque en un contexto muy distinto. El deseo soberanista de Euskadi agotó todos los cauces legales capitaneado por el nacionalismo conservador frente a una España donde en el Parlamento se abordaba el "problema territorial". El Congreso rechazó el Plan Ibarretxe tras una comparecencia ejemplar del lendakari, algo que el president Mas no supo, no quiso hacer o, lo que es más probable, no se atrevió.

En todo caso "el desafío vasco" no se vivió como un camino sin retorno, ni el Ministerio del Interior reforzó la presencia policial en el territorio, ni Europa llamó al orden, ni un presidente autonómico aludió a la esperable reacción violenta de una ciudadanía airada como argumento disuasorio... Entonces ¿por qué el nacionalismo catalán, desde la derecha convergente hasta la Esquerra radical, plantea ahora su propuesta confrontando con el nacionalismo español más rancio y sin importarles la imposibilidad de diálogo institucional? Tal vez porque la independencia sea la excusa para cuestionar un Estado autonómico basado en el "café para todos". O porque necesitan crear una cortina de humo para disimular que comparte plenamente el desmantelamiento neoliberal del Estado del bienestar. O, probablemente, porque constate que nunca como ahora ha existido una oportunidad en esta España débil, sin peso ni poder en los foros mundiales, sin voz ni influencia en el escenario político europeo, y con un Gobierno en caída libre cuyo mérito es hacernos líderes en desempleo, pobreza, corrupciones generalizadas, servilismo ante los mercados y con el mayor descrédito de la política en la historia de la democracia.

Joan Maragall, poeta
Poema de Juan Maragall.

 

En 1940, en una película memorable, Go West, dice Chico: "¿Dónde está el tren?". Groucho: "¿El tren? En la vía. No acostumbra a venir aquí", y añade: "¿No querrá que le devuelva nueve dólares?". "¡Nooooooo!", replica Chico, deme cinco y luego cuatro. Versión aquí y ahora del cada uno a lo suyo: "¿Y la independencia?", pregunta Mas. "No toca", responde Rajoy. Y ninguno mueve su posición ni un milímetro en un inaudito diálogo de sordos entre Gobiernos. Pero, ojo a las consecuencias. A la propuesta de los hermanos Marx: "El freno, use el freno", Mas y Rajoy responden, inconscientes: "¡Es la guerra, traed madera, más madera!".