Ser presidente de los Estados Unidos, un sueño solo al alcance de muy pocos

larry lessig
Larry Lessig, un candidato desconocido, como muchos, que apuesta por la regeneración democrática del sistema.

Si para ser Presidente de EE UU solo se necesitan tres requisitos básicos que figuran en la Constitución de 1787, algo falla si sólo una exclusiva élite puede optar a ello.

Ser presidente de los Estados Unidos, un sueño solo al alcance de muy pocos

Si para ser Presidente de EE UU solo se necesitan tres requisitos básicos que figuran en la Constitución de 1787, algo falla si sólo una exclusiva élite puede optar a ello.

Por muchas razones profesionales de estudio e investigación, además de curiosidad mediática, soy seguidora en plantilla de la campaña de Hillary Clinton. Y digo en plantilla, porque he tenido que cubrir un formulario con mis datos personales y de contacto para formar parte de ese grupo de seguidores que somos informados ipso facto, bien vía Twitter, vía Facebook o vía e-mail. 

No comunican su calendario de actividades, vídeos, nos envían invitaciones a actos, todo tipo de información relativa a la candidata. Periódicamente nos ofrecen productos con las distintas propuestas de merchandising de la señora, o si queremos (previo pago) una fotografía dedicada o cualquier otra cosa tipo tienda de Star Wars, y debo añadir, que aunque no he dado donativos me los piden cada dos por tres.  Esa es una de las posibilidades que les ofrece el sistema a los candidatos estadounidenses, que por unos es visto como una ventaja y como una práctica democrática … aunque yo lo veo más como una desventaja y muy poca democracia. Veamos.

Cuando llegaron a mis manos los primeros datos sobre el número de partidos políticos y candidatos a las presidenciales de 2016, me quedé atónita. Me ha llamado la atención, el elevado número  de candidatos, 633; repartidos por un lado, 333 en 13 formaciones políticas concretas, y los 330 restantes, como independientes u otros candidatos inscritos.

Hillary y Jeb, dos candidatos muy populares.
Hillary y Jeb, dos candidatos muy populares.

 

Todos hemos oído hablar hasta la saciedad del Partido Demócrata y del Republicano, pero no es tan usual el conocimiento de partidos como el Independiente Americano, el Americano de la Libertad, el de la Constitución, el Libertario, el Objetivista, el de la Prohibición, el de la Reforma, etc., además de otras pequeñas formaciones y  candidaturas independientes, ¿verdad que no?, pues, ¡toma democracia!.

Dentro de cada partido, tampoco las cosas son lo que parecen; por ejemplo, en el Partido Demócrata se está hablando sin parar de Hillary Clinton y del vicepresidente Joe Biden, ¿por qué no del resto si hay una lista de más de 100 candidatos dentro de esa formación política?. ¡Toma democracia!

En el Partido Republicano, tres cuartos de lo mismo, oímos hablar del ex gobernador Jeb Bush, de los senadores hispanos Ted Cruz y Marco Rubio, del afroamericano Dr. Ben Carson, y del siempre extravagante y estridente Donald Trump. Pero tampoco sabemos mucho de los 150 restantes candidatos que completan la lista de elegibles republicanos. ¡Toma democracia!.

Entonces ¿qué pasa?, ya que lo único que se exige para ser Presidente, y está dispuesto en la Constitución de 1787, en su artículo II, sección 1, cláusula 5;  es tener cumplidos 35 años, haber nacido en los Estados Unidos, y ostentar la nacionalidad americana al menos durante catorce. Al final voy a tener que darle la razón a Larry Lessig cuando tacha de corrupto y antidemocrático, el sistema de elección para presidente de los Estados Unidos. Otro mito que se nos cae.

Larry Lessig es un profesor de Derecho en Stanford y Harvard, y curiosamente se presenta como elegible por el Partido Demócrata. Pero la peculiaridad de este candidato frente al resto es que sólo sería, de resultar elegido, presidente de EE UU por un mínimo período de tiempo. Ese período de tiempo justo y necesario para lograr que se apruebe la ley que denomina, de Igualdad Ciudadana, que comprende una serie de propuestas con las que, considera, se empezaría a revertir el corrupto sistema electoral estadounidense para poner en práctica la democracia que no existe, en el llamado país de la Democracia.

Efectivamente no todos pueden ser Presidente aunque estados Unidos es una República. Allí no existen reyes, ni príncipes ni nobleza; pero por el contrario, existe una exclusiva oligarquía con un blindaje mayor que nuestra europea realeza, que reúne en torno a ellos todo el poder y la influencia imaginables, materializando así, la falta de democracia e igualdad de oportunidades que denunciaba Lessig. Hay casos de padre e hijo presidentes de los Estados Unidos, los Bush, como si de una monarquía hereditaria se tratara.

Ese núcleo duro lo conforman poco más de 400 familias (más o menos el mismo número que nuestros nobles Grandes de España, para hacernos una idea) que son las que se reparten el pastel, ayudando o siendo ayudadas entre ellas, para nutrir a los candidatos finales en la votación del Colegio Electoral.

Es muy posible que Lessig ni tan si quiera sea elegido dentro de su partido, pero acaba de abrir la Caja de Pandora. Sus planteamientos y sus denuncias tienen reflejo a través de la información ofrecida hace unos días a través de Bloomberg News. Si la pasada campaña electoral en total se habran movido 6.000M$, en esta, solamente entre la demócrata Clinton y el republicano Bush de ser los finalistas, al término de su campaña habrán gastado más de 2.000 millones de dólares cada uno. 

Por eso el sueño americano de ser presidente, es para el común de los ciudadanos, simplemente un sueño.

Ser presidente de los Estados Unidos, un sueño solo al alcance de muy pocos
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