El repliegue de políticas monetarias debe estar sujeto al ritmo de la recuperación

El Eurogrupo pone punto y final y, con éxito, al programa de recapitalización de la banca española.
Según la evaluación del FMI, el impacto de las políticas monetarias no convencionales ha sido positivo hasta el momento.

Las autoridades de todos los países deben prestar atención a los impactos locales e internacionales. También deben colaborar mejor para restablecer un crecimiento y una estabilidad perdurables.

El repliegue de políticas monetarias debe estar sujeto al ritmo de la recuperación

Gracias a las políticas monetarias no convencionales de los bancos centrales, las autoridades del mundo entero tienen tiempo y margen para llevar a término las reformas necesarias para sentar las bases de un crecimiento perdurable. Estas políticas —como la compra de activos por parte de los bancos centrales para respaldar la estabilidad financiera y estimular la actividad— le han permitido a la economía mundial escapar de las profundidades de la crisis financiera. Por eso insto a las autoridades a aprovechar bien esta oportunidad, haciendo hincapié en dos aspectos: primero, en la necesidad de que las autoridades colaboren mejor para tener más plenamente en cuenta el impacto —local e internacional— de estas políticas no convencionales y cómo influye en los planes para retirarlas, y segundo, en que las “autoridades mundiales —todas, dentro de los países y entre los países— tienen la responsabilidad de llevar a cabo la totalidad de las medidas necesarias para restablecer la estabilidad y el crecimiento.

Según la evaluación del FMI, el impacto de las políticas monetarias no convencionales ha sido positivo hasta el momento. A fin de cuentas, todos los países se beneficiaron: al principio, de la disminución de los riesgos de turbulencia financiera, y posteriormente, de la aceleración del crecimiento.

Según las estimaciones, la expansión cuantitativa —la compra de activos por parte de la Reserva Federal estadounidense— hizo subir el producto mundial más de 1%. Aunque los principales beneficios se observaron en las primeras fases, la política monetaria no convencional ha sido un éxito.

Si bien no debe haber un repliegue apresurado, el período de políticas monetarias excepcionalmente expansivas en algún momento deberá llegar a término. Pero el momento exacto dependerá de las circunstancias de cada país. En Europa, por ejemplo, todavía pueden aportar mucho. En Japón probablemente falte bastante también para abandonarlas.

Algo que podemos afirmar con certeza es lo siguiente: la manera y el momento de retirar estas políticas dependerán —como corresponde— del ritmo de la recuperación.

Tal como sucedió al desplegarlas, el repliegue de las políticas monetarias no convencionales exigirá adentrarse en aguas desconocidas. Así que el FMI y las autoridades tendrán que comenzar a plantearse qué forma tomará el repliegue en su momento. Podemos poner de relieve algunos aspectos:

> Equilibrio entre la estabilidad y el riesgo: Uno de los temas que concentra la atención del FMI es el equilibrio ideal entre la necesidad de estabilidad y la toma de riesgos. Por una parte, los prolongados períodos de política monetaria muy expansiva y tasas de interés ultrabajas, sumados a la búsqueda de mayor rentabilidad, podrían incentivar una toma de riesgos poco saludable. Por otra parte, si no se hubieran implementado las políticas monetarias no convencionales, el resultado podría haber sido menos crecimiento y un riesgo mayor de problemas financieros.

> Efectos de contagio: El FMI también está examinando los efectos de contagio en otros países, como los episodios de crecientes flujos de capital y aumentos de precios de los activos, el apalancamiento empresarial y la exposición a monedas extranjeras observados en algunos países de mercados emergentes tras el lanzamiento de las políticas monetarias no convencionales. Es necesario estar alerta a los riesgos de nuevos brotes de inestabilidad financiera, ya que la situación puede cambiar de un momento para otro, como vimos en los últimos días en algunas economías de mercados emergentes. No obstante, también está la dificultad de aislar los efectos de la política monetaria no convencional de otros factores que influyen en los resultados económicos. No todo el mundo está de acuerdo en cuanto a la magnitud de los efectos de contagio, y ni siquiera en cuanto a su dirección. Hacer coincidir las posturas, o al menos acercarlas, es un paso importante para decidir el rumbo de las políticas.

> Orden del repliegue: Será importante definir exactamente qué significa el repliegue, dado que a menudo no se hace una distinción entre las políticas monetarias convencionales y las no convencionales. Repliegue significa revocarlas ambas, pero es probable que los aspectos más “convencionales” (como la guía sobre la trayectoria futura de las tasas de política monetaria o el ritmo de las futuras compras de activos) sean los primeros. En consecuencia, el repliegue de estas políticas probablemente sea más lento y prolongado de lo que se suele decir y temer.

> Comunicación clara: Asimismo, es imperativo que los bancos centrales comuniquen claramente los riesgos que plantea para la recuperación un repliegue prematuro y los que plantea para la estabilidad financiera un repliegue retrasado. Aun si está bien gestionado, el repliegue de las políticas monetarias no convencionales bien podría crear graves obstáculos para los países que no las han adoptado. Pero tienen las herramientas para hacerle frente, como el uso de medidas macro y microprudenciales, las medidas de gestión de flujos de capital y la flexibilidad del tipo de cambio.

Una mejor combinación de políticas

Aunque la política monetaria ha sido parte de la solución a la crisis en curso, no puede proporcionar todas las respuestas. Las políticas no convencionales deben estar complementadas por un espectro más amplio de políticas necesarias para un crecimiento perdurable y equilibrado. Asimismo, la ardua labor que han realizado los bancos centrales podría terminar desperdiciada si no se hace lo suficiente en otros ámbitos.

En las economías avanzadas que han instituido políticas monetarias no convencionales, eso significa avanzar con reformas fiscales, financieras y estructurales a mediano plazo. En los demás países, será necesario también profundizar las reformas para lograr un crecimiento perdurable a mediano plazo, una realidad que pusieron de relieve las inquietudes recientes en torno a la disminución del potencial de crecimiento de los mercados emergentes.

La coordinación puede mejorar los resultados

Las políticas y su coordinación aún no se encuentran donde deberían estar. La recuperación mundial podría verse amenazada si no hay una actuación a nivel internacional, en la que cada país haga lo que le corresponde. Sin embargo, actuando podemos encaminar la economía mundial por una senda de crecimiento vigoroso, sustentable y equilibrado.

Tenemos que colaborar mejor. En el mundo interconectado en que vivimos, los efectos de contagio de las políticas nacionales —incluida una política monetaria no convencional— bien pueden repercutir en donde se originaron. Tener en cuenta el interés general es algo que redunda en beneficio de todos.

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