Recomendaciones para el inicio de curso: consejos para ayudar a sus hijos

Detalle de Las tres edades de la mujer de Gustav Klimt.
Detalle de Las tres edades de la mujer de Gustav Klimt.

Con los hijos hay que estar alerta, receptivo y ser sincero porque ellos son íntegros, no tienen doblez, consiguen las cosas de la forma en la que les enseñamos. Es el momento de pensar si les hemos enseñado cuál es la manera de realizar las cosas en la vida: con esfuerzo, sacrificio y trabajo o con pataletas y rabietas.

Recomendaciones para el inicio de curso: consejos para ayudar a sus hijos

Antes de empezar el curso: algunos padres se inventan una pastilla de felicidad para dormir.

Siempre me ha gustado hacer test, muchos son previsibles y en la mayoría sabes cuál es la respuesta que deberías dar. Sin embargo te obligan a pensar sobre las cosas que te preguntan, aunque solo sea para mentirte a ti mismo.  Muchas cosas se solucionarían antes con ser conscientes de ello y no engañarnos tanto, con los hijos estas tiritas (parches mentales con los que nos autoengañamos) sólo nos llevan a hemorragias internas que cuando se manifiestan tienen soluciones muy dolorosas.  A veces incurables.

Con frecuencia recibo padres que me vienen a contar películas increíbles de sus hijos. Tomo nota mental de las maravillas para traducirlas: donde me dicen lo despierto que es yo traduzco “no para ni un momento, es muy nervioso”,  tiene carácter a pesar de lo pequeño que es: “les tiene dominados”, es muy convincente en sus argumentos y razona como un mayor: “se sale con la suya”. Y así, con mucha paciencia, espero a que terminen. En el mejor de los casos les ciega el amor, en el peor: viven en un mundo paralelo.

Inevitablemente hay algún momento de la conversación en el que me pregunto si estaremos hablando del mismo niño o si, por el contrario, los padres serán conscientes de que paso con su hijo/a 5 horas al día, 5 días a la semana, que muchas veces es infinitamente más tiempo de lo que están ellos cuando llegan a recogerles donde los abuelos (o la niñera) a las 9 de la noche ya cenados, para llevarlos a casa a dormir. Además la inocencia de los pequeños les lleva a contar en clase hasta los más mínimos detalles (sin venir a cuento) de las cosas que suceden en casa: “sabes, mi papá se ha ido a Francia y no le veo”, “mañana duermo donde la abuela porque papá y mamá tienen boda”, “mi papá ha dicho una palabrota fea” y cualquier otra indiscreción. Para cuando los padres me quieren dar su versión ya ha salido en la prensa rosa de clase. No nos engañemos, más bien, no os engañéis.

Me gusta pasar cuestionarios a los padres para que reflexionen sobre las pequeñas cosas del día a día de sus hijos. El grado de exigencia que tienen hacia el colegio (altísimo si se me permite) no es reflejo del que tienen consigo mismos (ni de lejos!).  Además, por desgracia se suelen tomar estas oportunidades de reflexión con recelo, como un examen para sorprender al tutor, y vaya si lo hacen. La pena es que por el camino pierden la oportunidad de conocer mejor a sus hijos, de conocerse mejor como padres y empezar a aceptar sus problemas como un primer paso para solucionarles. Una pastillita de felicidad para dormir tranquilo (mientras la hemorragia se extiende).

Empieza el curso: alternativas a las pildoritas o qué debería hacer para evitarlas.

Un buen día, con hijos adolescentes, necesitan somníferos fuertes para dormir, la pastillita de la felicidad ya no hace efecto, los órganos internos se han echado a perder. Solución: llamar a la tele, dicen que en algunos programas hermanos mayores aconsejan bien.

Aquí les dejamos una serie de consejos sencillos de principio de curso, que recomendamos tomar en dosis pequeñas, de pildoritas diarias (no más de una o dos al día por los efectos secundarios que pueden causar). Es importante ejercitarlas a diario, con constancia y repetición, nunca más de una nueva a la semana. Los resultados son lentos, pero la mejora es indiscutible. Eso si, le va a exigir dedicar tiempo (bastante) a sus hijos (más que al WhatsApp, al Facebook, o a Twitter. Es una medida drástica, pero hay que comprometerse). 

Por último sea sincero y sincera, o deje de leer y perder el tiempo:

piense por qué hace las cosas su hijo/a, qué quiere conseguir con su actitud: quiere llamar la atención, le gusta ser el centro, hace las cosas sin querer, es despiste, le falta atención, no lo ha entendido bien, etc.

enumere 3 cosas que su hijo haya hecho con usted hoy en las que los dos hayan disfrutado (o sobre todo él/ella).

enumere 3 cosas que su hijo haya hecho bien o muy bien hoy, 3 ocasiones en las que lo haya felicitado.

enumere 3 ocasiones en las que haya necesitado su ayuda y reflexione si le ha ayudado a hacerlo (enseñándole como solucionarlo) o si se lo ha hecho (todo) usted.

enumere una cosa que podría mejorar en su relación con su hijo-hija. Busque una solución. Póngala en práctica hoy mismo, antes de que se le olvide.

Con los hijos hay que estar alerta, receptivo, atento, vigilante y ser sincero. Porque ellos son íntegros, no tienen doblez, consiguen las cosas de la forma en la que les enseñamos. Es el momento de pensar si les hemos enseñado cuál es la manera de realizar las cosas en la vida (con esfuerzo, sacrificio y trabajo) o con pataletas y rabietas, por la vía fácil. Eso no se inicia en el cole, si no en casa. Desde la honestidad de unos padres que reconocen sus limitaciones, pero se sobreponen a ellas, se esfuerzan (en la misma  medida en la que se lo van a pedir a sus hijos) y se entregan a ellos como nadie más lo hará (ni abuelos, ni cuidadoras). Por eso es tan importante quitarse las máscaras, dejar de ponerse paños calientes y asumir la responsabilidad que tenemos como padres, es un regalo de la vida, una oportunidad única.

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