Lo que hay que saber sobre las palabras del Papa Francisco en el Congreso de EE UU

El Papa Francisco en el Congreso de EE UU. / CTV
El Papa Francisco en el Congreso de EE UU. / CTV

El pontífice ha hecho hincapié en la función de los políticos, la inmigración, la pena de muerte, la venta de armas,  las guerras religiosas y la importancias de la familia.

Lo que hay que saber sobre las palabras del Papa Francisco en el Congreso de EE UU

El pontífice ha hecho hincapié en la función de los políticos, la inmigración, la pena de muerte, la venta de armas,  las guerras religiosas y la importancias de la familia.

El Papa Francisco es el cuarto pontífice en visitar territorio estadounidense después de que lo hicieran Benedicto XVI, en 2008, Juan Pablo II, que llegó a pisar Estados Unidos hasta en siete ocasiones, y Pablo VI, el primero que viajó al país, en 1965. Pero él ha sido el primero en dar un discurso ante el Congreso de Estados Unidos.

Recibido casi como una estrella de rock, entre aplausos y con el personal en pie, el Papa ha destacado no solo por el color blanco de sus vestimentas frente a hombres con corbata y traje negro o azul, y mujeres con trajes de falda y chaqueta con colores sobrios, sino también por sus palabras claras y específicas, dotes propias de un buen comunicador.

En su discurso que ofrece íntegro MUNDIARIO, el Papa Francisco ha hecho hincapié en 5 aspectos:

> la función de los políticos: “Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. La sociedad política perdura si se plantea, como vocación” “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo.”

> los conflictos bélicos en nombre de la religión: “El mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere. Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar.”

> la inmigración: "En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes. Trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados. A estos pueblos y a sus naciones, desde el corazón de la democracia norteamericana, deseo reafirmarles mi más alta estima y reconocimiento. Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos, pero es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente. Sin embargo, cuando el extranjero nos interpela, no podemos cometer los pecados y los errores del pasado. Debemos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más noble y justo posible, mientras formamos las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los «vecinos», a todo lo que nos rodea. Construir una nación nos lleva a pensarnos siempre en relación con otros, saliendo de la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiaridad, dando lo mejor de nosotros. Confío que lo haremos."

> la pena de muerte: "... solicitar la abolición mundial de la pena de muerte. Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede  beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito. Recientemente, mis hermanos Obispos aquí, en los Estados Unidos, han renovado el llamamiento para la abolición de la pena capital. No sólo me uno con mi apoyo, sino que animo y aliento a cuantos están convencidos de que una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación."

> la venta de armas: "Igualmente, ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente."

Un discurso que ha sido enlazado por cuatro figuras y líderes norteamericanos en diferentes épocas: el presidente Abraham Lincoln,el pastor y líder del Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos  Martin Luther King, la periodista y  activista social Dorothy Day y el monje cisterciense, poeta y pensador Thomas Merton.

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