El debate sobre Jordi Pujol incluye el análisis sobre su condición de honorable

Jordi Pujol. / antena3.com
Jordi Pujol. / antena3.com

Los pujolistas consideran “un gesto de valentía de Pujol” confesar que defraudó al fisco y lo siguen considerando “honorable”. Es la idea que comenta este periodista y profesor.

El debate sobre Jordi Pujol incluye el análisis sobre su condición de honorable

Los pujolistas consideran “un gesto de valentía de Pujol” confesar que defraudó al fisco y lo siguen considerando “honorable”. Es la idea que comenta este periodista y profesor.

Hace unos días, en un foro en Facebook, se alababa un artículo de un conocido pujolista, quien entre otras perlas consideraba un gesto de valentía del ex president Pujol reconocer que mintió y defraudó, y que incluso no se le pueden retirar sus títulos y honores con tanta facilidad.

El panegirista sostenía que la retirada del tratamiento de exigiría cambios legales y que debería ser el Parlamento que le otorgó el honor quien dispusiera el modo de retirárselo. Coincido. Pero añadía que la cosa se complica al no estar prevista la revocación de honores y que el caso de Pujol (privar de  los honores otorgados al indigno de ellos, añado yo, no se contempla en la temprana legislación catalana al respecto). Cierto.

El autor citado argumenta bien cuando dice que, dado el caso, cabría que el Parlament tomara el acuerdo de retirar los honores de manera puntual y limitada al señor Pujol. Estoy de acuerdo y añado que, si bien una modificación de carácter general o un añadido al Reglamento que contemplara este tipo de casos, no podría aplicarse al honorable mentiroso, porque tal norma no podría aplicarse con carácter retroactivo, conforme a los principios generales que rigen las leyes y todas las normas en nuestro estado de Derecho.

De todos  modos, hay que distinguir la sanción moral y la reacción decente de quien ha sido pillado de manera flagrante en una falta tan grave de no seguir ensuciando el tratamiento que no merece, y la efectividad posible de un acuerdo. Por eso apunta bien el articulista, pero de sus propias palabras parece desprenderse que sabe que el Parlament va a dejar pasar el asunto. Por eso tiene razón cuando dice que –dado lo escandaloso del episodio, digo yo-, se elaborara una norma de igual rango a la que otorgó los honores retirándoselos formalmente o, sin llegar eso, se hiciera una declaración institucional condenando la conducta de Pujol e se le instará a renunciar a los mismos. Además, la cosa es sencilla: dejar de tratarlo como merece.

Llama la atención que, como ejemplo de lo bien que les va a otros sinvergüenzas, el experto  recupera también precedentes históricos que no han levantado tanta polémica como la de Pujol en estos momentos. Por un lado, el caso del ex Jordi Ausàs, condenado en un asunto de contrabando, que tiene el cargo de Honorable Señor, o el del también ex Jaume Roma. Otro caso reciente, citado por Cortina, sería el del ex presidente de las Islas Baleares, Jaume Matas, que acaba de ingresar en prisión en Segovia. "No me suena que haya reclamado que se le retire el tratamiento", dice. El experto opina que si se le debe retirar el tratamiento de Muy Honorable Pujol habrá que hacer "arreglos" en la ley, pero encuentra que en ningún caso sería oportuno que la retirada fuera "fruto de la precipitación".

El autor citado se muestra crítico con algunas declaraciones que se han hecho sobre el ex: "Se tiene la sensación de que esta persona no ha hecho nada bien por Cataluña, y algunos deberían tener cuidado con las declaraciones que hacen porque en su  casa tienen bastantes problemas y deberían ser más cuidadosos y prudentes". Al mismo tiempo, añade, "yo creo que este tema es grave, porque no es algo que esté pendiente de prueba, sino que él mismo ha confesado y aquí se le debe reconocer la valentía".

El experto en protocolo afirma que ha sentido "una gran tristeza" por los hechos en torno a la confesión desde la publicación del comunicado el pasado viernes. "Pujol ha sido mi presidente durante 23 años y cuando alguien ocupa un puesto tan importante durante un período tan dilatado en la historia de tu país, se convierte en un referente y, lógicamente, en un símbolo". Así pues, siendo una mezcla de "tristeza e incredulidad: todavía no me lo creo, supongo que hay más cosas de las que dicen, o tal vez las cosas son de otra manera de cómo las llaman".  

El experto reconocía a Pujol aportaciones al protocolo. En este ámbito, relata, el ex "pronunció una frase antológica, que define a la perfección qué es el protocolo: El protocolo es la plástica del poder '. Con siete palabras lo definió todo, por lo tanto su aportación al mundo del protocolo también está ahí".

El experto citado es Carles Cortina, secretario de la Asociación Catalana de Protocolo y Relaciones Institucionales, ha sido también jefe de protocolo del consejo comarcal del Berguedà y del Ayuntamiento de Berga, así como de la empresa Carbones Pedraforca.

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