El nuevo ministro Tsakalotos: ¿cambio real o una venganza dulce de Tsipras?

Euclid Tsakalotos. / tovima.gr
Euclid Tsakalotos. / tovima.gr

Se dice que el nuevo ministro de Finanzas griego es más 'light' que Varoufakis, pero ¿en qué se parecen? ¿Son en realidad tan distintos o solo es mero maquillaje?

El nuevo ministro Tsakalotos: ¿cambio real o una venganza dulce de Tsipras?

Se dice que el nuevo ministro de Finanzas griego es más 'light' que Varoufakis, pero ¿en qué se parecen? ¿Son en realidad tan distintos o solo es mero maquillaje?

Es muy difícil, por no decir casi imposible, analizar la personalidad e intenciones de una persona a la que no conoces personalmente. Por tanto, este artículo tan solo pretende ser una aproximación a una figura pública emergente que esta misma semana ha recibido el (¿fatídico?) honor de ser nombrado ministro de Finanzas griego. Hablo, cómo no, de Euclides Tsakalotos

Para todos aquellos que hayan leído algo sobre este hombre, sabrán que es el repuesto de Yanis Varoufakis. Dicen que esto se debe a que es una figura mucho más moderada y con un talante negociador más cercano al rancio hábito de Bruselas. Si nos fijamos por el físico, no cabe duda de que tiene pinta de ser más soso, pero ¿hasta qué punto esto es cierto?

Si buceamos un poco más en su vida y trayectoria vemos que no hay tantas diferencias con su antecesor en el cargo (nacieron casi el mismo año). Ambos se formaron en economía en Reino Unido en costosas escuelas de élite que engendraron a otros líderes económicos y políticos británicos. Hablamos de escuelas como St Paul´s en Londres, las universidades de Oxford, Cambridge, Sussex y Essex. Casi nada. Incluso se podría decir que son espías británicos en un gobierno rojo griego. 

Venganza contra sus patrias "mentoras"

Pero su perfil es el de otros muchos que conocemos: el típico académico que se forma en universidades extranjeras de prestigio para luego exportar ese conocimiento a sus países de origen que, en la mayoría de los casos, son regiones menos avanzadas que las grandes potencias. Es lo que sucede con el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, o con líderes políticos históricos de España, como Xosé Manuel Beiras, el mayor exponente del nacionalismo gallego de las últimas décadas. 

Conclusión: aprenden fuera lo que luego van a aplicar en su país. Y curiosamente lo hacen en contra de los intereses de los países que los formaron. Es una especie de venganza dulce, pero muy efectiva. Por tanto, llegados a este punto, no parece que Tsakalotos sea muy diferente de Varoufakis. Ambos quieren la permanencia en el euro, aunque si les hubieran preguntado en 2001 probablemente se habrían mantenido en el dracma, conscientes de lo bien que le ha funcionado a Reino Unido, su patria "mentora". 

Sin embargo, Tsakalotos no será un negociador 'light' como busca el resto de socios europeos. Conoce las debilidades de sus oponentes y está metido en la arena política desde hace más tiempo que Varoufakis. Su carácter tímido lo que le permitirá, al contrario que su predecesor, es jugar sus bazas sin que se note, como tan bien sabe hacer el presidente español Mariano Rajoy. El cambio ejecutado por Tsipras es una leve acción de lifting, de cambio estético no invasivo, para que en Bruselas piensen que todo se ha reconducido la situación. Pero ahora tienen enfrente a un puño de hierro en guantes de seda que viste las telas blancas de Atenas, por lo que seguramente será igual de duro que el soldado espartano Varoufakis o incluso más. Y a su favor tiene que sabemos mucho menos de su personalidad y pensamiento que el ya ex ministro Yanis, lo cual siempre es inquietante ante los desafíos económicos a los que se debe enfrentar, mucho más importantes que los que asumió Varoufakis en enero de este año. 

¿Seguirá con el "New Deal" de Varoufakis?

Respecto a estos retos, no hemos oído de la boca de Tsipras decir si el cambio de ministro supondrá un giro en la política económica del Gobierno heleno. Tiene que hacer concesiones, pero ¿hasta qué punto? ¿Mantendrá Tsakalotos la idea de "New Deal" que perseguía Varoufakis, anteponiendo el impulso económico que necesita su economía a una austeridad de pésimos resultados, por lo que claramente hemos podido comprobar en el caso de Grecia? No me cabe duda de que el "No" del referéndum refuerza esta posición al margen de las reformas que tengan que presentar o aceptar. Pero veo antes una dimisión en bloque de todo el Ejecutivo o la convocatoria de elecciones que una cesión que ponga en cuestión la legitimidad de Tsipras y su gabinete. 

Como buen profesor, Varoufakis explicaba su postura ante la crisis griega de la siguiente forma: "Imagina que un amigo o amiga te cuenta que tiene problemas para pagar la hipoteca porque le han bajado el sueldo y que se le ha ocurrido una idea: pedir una tarjeta de crédito para poder cubrir los pagos de la hipoteca los próximos meses. ¿Le aconsejarías seguir sacando dinero de la cuenta de crédito para afrontar un problema que es de insolvencia?" La respuesta a esta pregunta definirá la orientación de Tsakalotos, aunque no creo que acepte fácilmente seguir viviendo a crédito para pagar la hipoteca. Muy pronto lo veremos.

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