En el Mundial de Alemania 74, la selección de Alemania derrotó a la de Alemania

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Los jugadores de Alemania del Este festejan la victoria ante Alemania Federal

Las selecciones de Alemania Occidental y Alemania Oriental disputaron su primer y único enfrentamiento de su historia en dicho Mundial con la sorprendente vistoria de los del Este.

En el Mundial de Alemania 74, la selección de Alemania derrotó a la de Alemania

En esta semana en la que dos equipos de una misma ciudad se van a enfrentar  en la final de la Copa de Europa, no quería dejarme en el tintero de las “Historias Mundialistas” aquel partido que en 1974 disputó un país contra sí mismo. Alemania contra Alemania. Es cierto que existían de facto dos naciones, pero también es verdad que aquella división no fue consecuencia de la decisión del pueblo alemán, sino que fue consecuencia de la 2ªGuerra Mundial: por un lado la República Federal, controlada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, y por otro, la República Democrática, creada en el territorio controlado por la extinta URSS. En medio, el pueblo alemán, que vio como su capital Berlín se veía dividida por un vergonzoso muro que les dividió hasta 1989 y que fue protagonista de trágicos episodios por todos conocidos.

La organización de aquel Mundial de 1974 recayó en la República Federal Alemana, y en aquel campeonato de 16 selecciones, quiso la suerte que las bolitas de las dos selecciones germanas cayeran en el mismo grupo. Por si no había suficiente tensión en el mundo con la “guerra fría”, a la organización no se le ocurrió mejor idea que repartir los bombos entre Europa Occidental (RFA, Holanda, Escocia e Italia) y Europa Oriental (RDA, Yugoslavia, Polonia y Bulgaria), además del bombo de Sudamérica y el del resto de países, con lo que los enfrentamientos entre los dos bloques estaban garantizados. Para los alemanes occidentales era habitual jugar las fases finales de los mundiales, ya había sido campeón en 1954 y en este mundial “casero” era claro favorito para llevarse el triunfo final. Por su parte, los alemanes del Este debutaban en un campeonato y poco se esperaba de ellos. Estaban en un grupo con la selección de Chile y con la débil Australia, con lo que sus posibilidades de clasificación eran bastantes. Pero poco más se esperaba de ellos.

En las dos primeras jornadas, los anfitriones venían de ganar sus dos partidos en tanto que los de la RDA habían derrotado sin problemas a Australia y empatado con Chile. Unos tenían la clasificación y otros casi, pero no del todo. Por si ya le faltaba morbo al partido resulta que se iban a disputar el primer puesto del grupo.

Y llegó el 22 de junio de 1974 y su escenario de Hamburgo. Con un uruguayo de árbitro y más de 60.000 espectadores en las gradas. En una selección nombres como Maier, Vogts, Breitner, Hoeness, Muller, Netzer… y en la otra… pues muchos nombres germanos, pero ninguno conocido, la verdad. Dos selecciones con la misma bandera, modificada en un caso por un escudo. Un partido cuyo resultado tendría más trascendencia política que deportiva y 22 hombres que hasta ese mismo día estaban separados por un interminable y vergonzoso muro y que ese día solo les separaba una línea de cal que traspasarían una y otra vez en cuanto el árbitro diese el pitido inicial.

El encuentro resultó muy aburrido. Había mucha tensión en los jugadores y la presumible superioridad de los occidentales no se plasmaba en el juego. Todo parecía transcurrir hacia un diplomático 0-0 final cuando a falta de 13 minutos sucedió el hecho que pasaría a los anales mundialistas: un tal Sparwasser (alguien le conocía?) aprovecha un despiste de los infranqueables Vogts y Beckenbauer y saca un fuerte remate que batía a otro infranqueable, el portero Maier, que llevaba 481 minutos sin encajar un tanto.

Sorpresa mayúscula que no pasaría a la historia como el típico partido en el que el equipo pequeño derrota al grande. Se trataba de algo más y que era ajeno al deporte. Era la victoria de uno de los bloques sobre el otro. Y, por descontado, el régimen comunista de la República Democrática Alemana lo iba a explotar. El autor del gol –Sparwasser- llegó a ser uno de los deportistas más populares de la RDA. Él mismo declaró años después que aquel gol fue histórico porque “era golpear al enemigo donde más le duele. Si en mi lápida pusieran `Hamburgo 1974´ todos sabrían quien yace debajo”. Por su parte, Beckenbauer declararía que aquel gol les había despertado, que sin él nunca habrían ganado aquel Mundial.

Y así fue. Tras aquel partido, Alemania Oriental quedó encuadrada en la segunda fase con Brasil, Argentina y Holanda, quedando eliminada claramente tras cosechar un empate y dos derrotas. Por su parte, Alemania Occidental superó a Yugoslavia, Suecia y Polonia para derrotar posteriormente a la Holanda de Cruyff en la gran final y llevarse el título mundial.

La RDA nunca más consiguió clasificarse para una fase final de un mundial, no así la RFA, que siguió participando en todos los campeonatos, disputando algunas finales y llevándose la de 1990 cuando la desaparición del muro de Berlín ya era un hecho desde un año antes y se producía la tan esperada reunificación.

En el Mundial de Alemania 74, la selección de Alemania derrotó a la de Alemania
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