Mato pidió dimisiones por un brote derivado de la gripe porcina: ¿debe dimitir ella ahora?

Ana Mato.
Ana Mato

Ana Mato, como vicesecretaria de organización del PP, solicitó la dimisión de Carme Chacón por un brote derivado de la gripe porcina. Un suceso que se saldó con 17 muertos y 78 afectados.

Mato pidió dimisiones por un brote derivado de la gripe porcina: ¿debe dimitir ella ahora?

Ana Mato, como vicesecretaria de organización del PP, solicitó la dimisión de Carme Chacón por un brote derivado de la gripe porcina. Un suceso que se saldó con 17 muertos y 78 afectados.

En 2009, una pandemia de gripe A, derivada de la gripe porcina, llegó a España y un total de 17 personas fallecieron. En el cuartel militar de Hoyo de Manzanares se diagnosticaron 21 casos y otros 78 estuvieron en estudio y aislados. Carme Chacón era ministra de Defensa y compareció en el Congreso para explicar que todas las medidas tomadas, "en perfecto cumplimiento con la OMS y el Ministerio de Sanidad", y acusó al PP de "extender el miedo y la alarma". La vicesecretaria de Organización del PP, puesto que en aquel momento ocupaba Ana Mato, calificó de "muy grave" la gestión de Chacón respecto al brote y aseguró que su obligación era dimitir si no daba las explicaciones pertinentes. ¿Debe dimitir Ana Mato ahora?

Quizás la respuesta a la pregunta que nos hacemos todos, pueda verse contestada haciendo también un balance de su gestión desde que le otorgan su cartera como ministra. A veces, la caza de brujas a la que se está sometiendo a la titular de Sanidad deja a un lado todas sus virtudes. Empezando por su sencillez, tras aclarar que a ella los coches no le llaman "absolutamente nada la atención", de ahí su desconocimiento sobre los regalos que Francisco Correa le hacía a su marido. También destaca por su generosidad, a la hora de hacer que los demás disfruten. Hay facturas de 4.680 euros en lanzamiento de confeti que aparecen registradas en el informe de la Policía sobre pagos de la trama Gürtel. Y ahí está su esa entereza para desembolsar 1.250 dólares en la entrada más cara y exclusiva del Arthur Ashe Stadium para ver la victoria Rafa Nadal en la final del US Open de Nueva York.

Sus predecesores en el cargo también han estado a la altura de las circunstancias en anteriores sucesos históricos dentro de la salud pública española. A mediados de mayo del 81, en pleno síndrome de la colza, algo que en aquellos momentos aun se definía como neumonia atípica, el entonces ministro de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, Jesús Sancho Rof, pronunció ante las cámaras de televisión una frase que ha pasado a la historia: "El mal lo causa un bichito. Es tan pequeño, que si se cae de la mesa, se mata".

Años más tarde, la ministra Villalobos nos ofrecía una recomendación culinaria a todos los ciudadanos. Sustituir los huesos de cerdo por los de vaca para hacer caldo. "Le digo al ama de casa que no eche huesos de vaca cuando haga una comida, aunque ya no se venden, sino de cerdo". Desconocedora del resto de la receta, se manifestaba así de campechana ante uno de los escándalos de salud pública que terminó con la administración de Tony Blair. Días más tarde, el Gobierno desautorizaba los comentarios de la ministra porque fomentaban la confusión.

Mientras en EE UU Obama se manifiesta preocupado y sensible ante el peligro que alberga la enfermedad, con frases tan rotundas como: "vamos a trabajar en protocolos para hacer más controles de seguridad a los pasajeros, tanto en (los países) de origen (del ébola) como aquí en Estados Unidos", la ministra de Sanidad, Ana Mato, comparece ante los medios tras conocerse el contagio lanzando un claro "mensaje de tranquilidad" sin aclarar qué es lo que pudo fallar y sin concretar ninguna medida excepcional ante la enfermedad. Algo así como: “está tó controlao”.

Fuerzas de la oposición y personal sanitario, entre ellos, Gaspar Llamazares, médico de profesión , ha exigido durante la Comisión de Sanidad una "explicación al máximo nivel" por parte del Gobierno y ha recordado que  ya advirtió hace meses de que se trataba de una "cuestión de salud pública" y no se le tuvo en cuenta.

Las redes sociales también se hacen eco del problema, circulando por todas ellas, un mensaje, supuestamente firmado por José Maria Landete, doctor en Ciencias Biológicas y especialista Microbiologia, que reza lo siguiente:

“En contra de la opinión de médicos e investigadores especializados en microbiologia, el Gobierno español decidió traer a dos religiosos portadores del virus de ébola.

Gran parte de la comunidad científica nos opusimos por tres motivos.

1. No existe vacuna contra el ébola.

2. No existe tratamiento contra el ébola.

3. España no dispone de ningún hospital de nivel de seguridad P4, que es el que requiere dicho virus. El Carlos III es un nivel P3".

Como conclusión me quedo con las palabras de Marta Lado Castro-Rial, doctora española en Sierra Leona: "Entiendo que puede crear controversia, pero es lo que había que hacer, aunque por su perfil tuviesen pocas posibilidades. Mi problema es justo el otro, cuando le digo a mi staff que estén tranquilos y ellos me responden 'tú no tienes problemas porque si enfermas te vas para tu país, pero yo me quedo aquí'. Y tienen razón".

Debatir sobre la muerte o no de Excalibur resulta banal cuando estamos hablando de una enfermedad que mata a más de 2.000 personas al año en el África subsahariana, entre ellos niños.

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