¿Es machista ganar un debate a una mujer? Helena Cosano se muestra escéptica

La escritora Helena Cosano
La escritora Helena Cosano

Para Cañete, un debate entre un hombre y una mujer es "muy complicado" porque si el hombre demuestra "superioridad intelectual" da una impresión "machista" ante "una mujer indefensa".

¿Es machista ganar un debate a una mujer? Helena Cosano se muestra escéptica

Sorpresa ante las polémicas declaraciones de Miguel Arias Cañete, quien ha afirmado que un debate político entre un hombre y una mujer es "muy complicado", porque si el hombre demuestra "superioridad intelectual o la que sea" da una impresión "machista" ante "una mujer indefensa".

La escritora española Helena Cosano, colaboradora de MUNDIARIO, analiza así el asunto:

"Me han sorprendido las declaraciones del señor Cañete, que dice temer parecer machista si en un debate resultara superior a una mujer. Celebro su delicadeza y galantería. A nadie le aconsejaría yo recurrir a descalificaciones fáciles ni a decir gratuitamente barbaridades con el único ánimo de herir, se trata de defender una causa, no de echarle barro al prójimo. Pero, sinceramente, utilizando la inteligencia, datos objetivos, retórica y persuasión, dirigiéndose al oponente con el mismo respeto con que deseo que se dirijan siempre a usted, ¿de verdad estima que convencer a su audiencia siendo brillante le haría parecer machista? Me ha extrañado. Mi experiencia como mujer es, claramente, muy distinta… Pero no descarto que muchos lo sientan así, pues, en nuestra sociedad, a los hombres y a las mujeres aún no nos educan de la misma manera, y estas declaraciones del Sr. Cañete demuestran cuán largo es el camino que aún debemos recorrer hasta conseguir una igualdad real, no sólo en las leyes sino en las cabezas y corazones. Yo nunca he sido hombre. Sólo desearía compartir mi experiencia como mujer.

“Si quieres enamorar a un hombre —decía mi abuela—, tú hazte la tonta.” Yo no le hice caso hasta que fue demasiado tarde, y durante toda mi adolescencia fui un monstruito con cara de ángel que aterraba a hombres que le doblaban e incluso cuadruplicaban la edad con argumentos vehementes, citando de memoria en el idioma original a autores de los que ellos solo habían oído hablar o ni siquiera. No había discusión que no ganara, y en esa época en que necesitaba construir mi auto-estima, deseaba ganarlas. Aunque fuera a costa de una amistad. O de un amor.

Cuando yo abría la boca, ellos se sentían humillados. Y humillados por una jovencita sin experiencia, demasiado delgada, con cara cándida y una vocecilla tan inferior a su masculino vozarrón. Debía de ser insoportable. Repelente. “Antinatural”. Odioso.

Luego aprendí a resultar educada. Una chica educada no contradice a un hombre, y menos le deja en ridículo públicamente.Una chica educada sonríe y asiente, da las gracias, y de ese modo los caballeros se sienten cómodos con ella: es suficientemente inofensiva para que no necesiten odiarla, hasta pueden permitirse ser magnánimos y ofrecerle galantemente asistencia. Una chica educada nunca será “rival”, porque jamás se permitiría competir. Una chica educada es “agradable” y sabe que parecer inteligente no les resultaría nada “agradable” a muchos que no lo son tanto como querrían. Aprendí que el “vínculo social”, de amor, amistad o simple compañerismo, era más importante a la larga que el efímero placer del ego de ganar una discusión. Aprendí a escuchar atrocidades con expresión impasible.

Y así llegaron a mi vida las amargas relaciones asimétricas, en que una parte (masculina) intenta impresionar a otra parte (servidora, femenina), que finge estar muy impresionada y suspira para sus adentros, sintiéndose profundamente sola, incomprendida y frustrada. Y, a menudo, llena de hastío y de un desprecio envenenado.

Mi experiencia es que, en líneas generales, mi abuela tenía razón. A los hombres no les gustan las mujeres inteligentes. De hecho, los estudios psicológicos demuestran que esa aprensión de los hombres tiene cierto fundamento científico: las mujeres, estadísticamente, tienen mayor agilidad mental que ellos, son más rápidas y vivas, más intuitivas y empáticas, con mayor capacidad verbal. No, no están “indefensas”. La naturaleza les dio armas, aunque la sociedad no siempre desee que las utilicen.

Sólo un hombre inteligente y seguro de sí mismo, sólo un gran hombre, aprecia a una gran mujer. A los hombres poco inteligentes (y éstos por desgracia son numerosos) les disgustan visceralmente las mujeres inteligentes. Es más, el machismo “de toda la vida” sólo le perdona a una mujer ser intelectualmente brillante si, al menos, es rematadamente fea: si carece totalmente de feminidad, si no les resulta sexualmente atractiva como hembra, entonces le pueden perdonar que sea un animal pensante y considerarla “casi” un igual en el mundo de la mente. Y a nosotras nos enseñan desde pequeñas a parecer dulces e indefensas para no retar la frágil virilidad de ellos. Para que ellos puedan brillar. Para que cualquier hijo de vecino con menos cerebro que un gorrión (con todo mi respecto hacia esos lindos animales) pueda sentirse superior. Como decía mi abuela: “mide exactamente el nivel intelectual del hombre, y ponte ligeramente por debajo”. Sí, eso es el ideal machista: una mujer que no es tonta del todo, suficientemente lista para que puedan comunicar, para que ella le pueda comprender y él se sienta, a la vez, comprendido y superior.

El hombre como el sol, la mujer como la luna. Un astro brillante y su triste satélite que nunca emitirá luz propia pero reflejará fielmente para acrecentarla la de él. Como tantas mujeres que en la historia han estado condenadas a la sombra, mi abuela era una mujer inteligente rodeada de imbéciles.

Está claro que la sociedad española aún tiene que madurar mucho. Pero, Señor Cañete, siéntase tranquilo. Brille cuanto pueda sin pudor. Muchas mujeres, como yo, le agradeceremos que utilice con nosotras todas sus armas intelectuales. Y que nos permita utilizar las nuestras. De verdad, no tema, para muchas sería una gran liberación. Y si usted logra convencer y gana los debates, no se preocupe, no le consideraremos machista. Sólo, tal vez, inteligente. Pero, eso, lo admiramos de corazón. @HelenaCosano"

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