Los bancos españoles en pérdidas afloraron en 2012 sus 54.731 millones de agujero

El ex gobernador del Banco de España Miguel Angel Fernández Ordóñez 'Mafo'. / RTVE.
El ex gobernador del Banco de España Miguel Angel Fernández Ordóñez / RTVE.
Esos 54.731 millones de euros que perdieron las entidades con números “rojos” suponen nada menos que un 5,2% del PIB español de 2012 y, lo que es peor, lo hemos de pagar entre todos.
Los bancos españoles en pérdidas afloraron en 2012 sus 54.731 millones de agujero

De 2008 a 2011, ciertas entidades financieras españolas falsearon sus cuentas anuales. En 2012, cual Armagedón financiero, eclosionaron, aflorando unas pérdidas de 54.731 millones de euros las entidades que publicaron resultados negativos.

El 25 de septiembre de 2008, el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero aseguraba: "Quizás España cuente con el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional". Lo manifestaba en un acto organizado en Nueva York por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España. Unos meses más tarde, el próximo 7 de junio hará cuatro años, me estrenaba como colaborador del desaparecido Xornal de Galicia, que compartía dirección con este nuevo medio digital, MUNDIARIO. El título del artículo -“Cómo las entidades financieras falsean sus memorias”- pretendía obviamente contradecir al expresidente, sin ser premonitorio de lo que iba suceder años más tarde, pues he de reconocer que uno no podía ni imaginarse la magnitud de la debacle del sector financiero español.

Para contextualizarlo, debemos saber que los 54.731 millones de euros que perdieron las entidades con números “rojos” suponen nada menos que un 5,2% del PIB español de 2012 y, lo que es peor, lo hemos de pagar entre todos, pues aquí no hay recortes que valgan.

Decíamos en aquel artículo: “No estamos tratando de artificios contables, dado que todas las memorias están auditadas por las grandes sociedades de auditoría y comunicadas al Banco de España y CNMV”. Pero cuatro años más tarde debemos reconocer que nos quedamos cortos, muy cortos, pues sino como explicar que entidades que hasta 2011, teóricamente, no habían incurrido en pérdidas, súbitamente, en 2012, anotan resultados negativos multimillonarios.

Véanse los resultados de las que superaron los 2.000 millones de euros en pérdidas, que acumulan el 91% del total: Bankia 19.056, Catalunya Banc 11.855, Novagalicia Banco 7.937, Banco de Valencia 3.586, Banco Ceiss 2.558, Banco Popular 2.461 y Banco Mare Nostrum 2.411.

Por acción, por omisión y por alevosía

¿Culpables por acción? Las entidades y sus consejos de administración. Durante el período 2008-2011, cuatro ejercicios completos, han ocultado la morosidad de sus inversiones crediticias y el profundo deterioro de los activos vinculados a la burbuja inmobiliaria. Muchos de estos activos, por cierto, fueron adquiridos por vía de dación en pago de promociones inmobiliarias terminadas e incluso inacabadas, así como de suelos, en muchos casos, de naturaleza rústica. Daciones en pago que no provocaron rechazo alguno ni en aquellos gobernantes ni en los actuales, a diferencia de lo que sucede con las demandadas por los clientes particulares.

¿Culpables por omisión? Las auditorías realizadas por las “big four”, el Banco de España y la CNMV, por no detectar, o mirar a otro lado, la situación.

¿Factor agravante por alevosía? El de las cajas de ahorros que en 2009, siendo conocedoras de su delicada situación, emitieron masivamente participaciones preferentes y, con el agravante adicional de premeditación, las colocaron entre sus clientes de perfil ahorrador menos conocedores de la complejidad del producto y de sus riesgos. Por el momento sin responsabilidades penales ni civiles de sus directivos, pero con cuantiosas indemnizaciones económicas.

El que era el sector financiero más sólido del mundo en realidad no era más que un tremendo engaño, lo que me recuerda a aquel potente ejército iraquí que nos vendían los americanos en la primera guerra del Golfo, pero que no eran más que señuelos. Los iraquís sufrieron un grave correctivo, algo que, de momento, no se aplica a los responsables de la ruina del sector financiero español.

Los bancos españoles en pérdidas afloraron en 2012 sus 54.731 millones de agujero
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