Letizia triunfa con su nuevo peinado pero alarma su gratuita exhibición de extrema delgadez

La reina Letizia durante la gala de Woman.
La reina Letizia durante la gala de Woman.

Triunfa con su peinado pero ahí están sus gratuitas, inadecuadas y antiprotocolarias exhibiciones de extrema delgadez, que cada vez son más reiterativas y confirman cierto desorden de imagen.

Letizia triunfa con su nuevo peinado pero alarma su gratuita exhibición de extrema delgadez

Triunfa con su peinado pero ahí están sus gratuitas, inadecuadas y antiprotocolarias exhibiciones de extrema delgadez, que cada vez son más reiterativas y confirman cierto desorden de imagen.

La reina Letizia causó sensación con su drástico cambio de peinado: una melena 'midi', por encima del hombro. La reina está muy favorecida, rejuvenecida, el pelo más saneado, el cuello más largo y estilizado. Aún siendo un look muy atrevido, le da un plus de distinción.

Letizia ha acertado. El pelo nunca ha sido fuerte y últimamente no convencían sus recogidos y mucho menos las melena lisas con aspecto de pelo escaso y despeinado. El look Bob le sienta francamente bien.

Sin embargo este acierto unánimemente alabado por todos ha ido aparejado a un tema que comienza a alarmar.Tanto es así que empieza a trascender a medios habitualmente cortesanos.

En la entrega de los Premios Woman, donde que estrenó el famoso peinado -a pleno día y en pleno abril-  decidió optar contra natura por un nocturno traje palabra de honor, negro y brillantes lentejuelas de gran escote delantero y espalda y brazos al aire. Hermosísimo era, pero propio de una cena Nochevieja. No llevaba chaqueta ni chal. Un acto que obviamente, dada la hora y la estación, hubiera requerido claramente otro tipo de indumentaria. Esto, que no hubiera sido más que una descabellada elección, dada la extrema delgadez de la reina y las protuberancias omopláticas que exhibía, y más sin venir a cuento, y saltándose toda lógica  desató todo tipo de comentarios. “Apología de la anorexia” “mal ejemplo la juventud”, “pérdida de papeles”, “excesivamente delgada”... fueron sólo algunos de los epítetos dedicados.

¿Pierde el norte?

La reina Letizia parece estar perdiendo el norte… Sus exhibiciones  de extrema delgadez  y de su brazos raquítico-fibrososo no sólo están fuera de tono, de lugar, de estación, y protocolo, sino que comienzan a rayar la obsesión y comienza a hablarse sin trabas de "desequilibrio". Desequilibrio al exhibir un cuerpo que roza claramente la anorexia/ vigorexia  con el pésimo ejemplo que eso supone para toda la juventud es de este transtono, -cuya reina parece alentar cual sinónimo de belleza sintiéndose "divina de la muerte". Nadie en su sano juicio exhibiría de forma tan gratuita e inapropiada estas extrañas protuberancias de la espalda. Está  clara que tiene desvirtuada la imagen de su propio cuerpo. Este desorden de la imagen de uno ante los demás tiene un nombre y un diagnóstico.

Esto explica que esos asesores sean incapaces de frenarle a llevar ropas veraniegas en pleno marzo , prescindir de las chaquetas en gélidas temperaturas (A Coruña ), monos discotequeros,  brazos al aire en vespertinos actos de seriedad (Santa Teresa), la única royal en actos con los brazos totalmente al descubierto (Dinamarca) y este look de nochevieja en los premios Woman que si analizamos su actitud haciendo entrada cual estrella  hollywoodienae eclipsando a todos -cuando se supone que en las entregas de premios los importantes son los premiados-...,  resulta un  poco sonrojante constatar que hasta la ordinaria Salma Hayek, aun poco atinada, a su lado parecía una princesa, Adriana Carolina Herrera una reina y ella una starlette en ascensión.
 

Esta obsesión por exhibir brazos sólo es comparable a su empeño en ir ceñidísima con los que algunos jocosamente llaman "trajes condón", que llegan a incluir hasta abrigos que modifica surrealistamente para que le marquen, así como marcar el pecho con sujetadores tipo airbag o cruzado magico que rozan el ridículo extremo como el que ha llevado a los Premios Cervantes.

No sabemos qué tipo de reina quiere ser: reina de las pasarelas, reina de las adolescentes anoréxicas, reina de las tendencias, de las cuarentonas obregonizadas. Jamás Rania, que supuestamente es su referente, ni la ínclita Lady Di cayeron en semejantes situaciones A ver cuando se da cuenta de algo "de cajón". Es una imagen institucional. Tiene una responsabilidad con el cargo que ocupa. No puede imponer su voluntad. Tiene que ir como tiene que ir, algo que va aparejado a los grandes privilegios de su cargo, del que se beneficia ella y todo su entorno.

El libro Final de Partida

La unanimidad de los medios en resaltar lo hermosa que está con su nuevo peinado ha sido una alegría efímera ya que, paralelamente, ha salido a la luz el libro “Final de partida“ que no la deja precisamente en buen lugar. La mala relación con su suegro, atisbada tímidamente en el libro de Onega, se testimonia por escrito: Que Juan Carlos siempre supo que no estaba preparada para ser reina y que intentó presionar todo lo posible a su hijo para que se divorciase de ella. Entre otros datos habla de la indignación del Rey al ver cómo de una forma tan poco profesional  e inconsciente se largaba de Palma dejando sólo a su marido ya sus hijos, sin reparar en deberes y comparecencias pendientes.

La inquina de Don Juan Carlos -lógica, sobre todo, cuando la opinión publica conoció que en las Nochebuenas de la Familia Rocasolano uno de los divertimentos era mofarse de su discurso-, con respecto a lo de las espantás, tenía más razón que un santo, ya que a día de hoy (véase en Galicia este verano) lo siguió haciendo...

No siempre encaja en su papel de reina de España
Letizia Ortiz no acaba de encajar su papel de reina y parece que tampoco hace mucho para remediarlo. Esta Semana Santa hubiera sido una buena oportunidad de haberse acercado a su pueblo y haber apoyado todas las semanas santas del territorio peninsular. En este país en crisis, con una maltrecha economía, la Semana Santa trasciende el hecho religioso para convertirse en todo un revulsivo económico y un balón de oxígeno para la hostelería y el sector turístico. Al menos el rey Felipe se acercó a Sevilla para abrir una semana santa gloriosa. No hubiera estado demás que la pareja real hubiera hecho un periplo por Málaga, Valladolid, Zamora, Cartagena o Ferrol. Pero ya sabemos del rechazo de Letizia ante cualquier acto tanto militar como religioso.
Parece que eso de ser reina en horario laboral lo lleva a rajatabla y eso incluye sus propias vacaciones, aunque habría que consultar el derecho y el convenio colectivo de las royals. Unas royals con las que parece no querer saber nada... Recientemente en Dinamarca exigió alojarse en un hotel diferente e incluso llegar a los eventos en coche y no en autobús como el resto, estropeando las magníficas relaciones de su marido con sus “primos europeos”, amistad entre realeza que es muy útil en roces diplomáticos y comercciales. Es algo que han cuidado  y cuidan muy mucho todos los países con monarquía y uno de sus principales activos internacionales.
Esta Semana Santa permaneció perdida. Nadie sabe dónde estuvo, aunque se rumorea que fue al Algarve portugués. La única aparición pública que hizo fue en la misa de Pascua mallorquina en la que mostró su desdén estando pocas horas en la isla, pese al dispendio que supuso movilizar dos aviones para su traslado, y que visitiera a la heredera con minifalda y zapatillas.
Finalmente, un mensaje a Su Majestad Don Felipe: Su padre habrá incurrido en errores, pero pasará a la histoira como un gran estratega. Siempre supo estar donde debía para conservar el trono. De un Juanito el Breve bajo la sombra del dictador se convirtió en un férreo monarca constitucional alabado por la izquierda. Hágale caso. Por ella no se preocupe, estará como pez en el agua. Le espera un futuro como el de Lady Di adorada por la prensa del corazón, por el pueblo llano  y con suculentos contratos comerciales y profesionales. Piénselo señor.

 

Letizia triunfa con su nuevo peinado pero alarma su gratuita exhibición de extrema delgadez
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