Jimmy Morales ganó como nadie lo había hecho en 30 años de democracia electoral, pero...

Jimmy Morales victorioso. / eluniversal.com.mx
Jimmy Morales victorioso. / eluniversal.com.mx

En 30 años ningún candidato había obtenido los votos que alcanzó Jimmy Morales, ¿una victoria brutal?, tan sólo el 36.4% de los guatemaltecos empadronados votó por él. 

Jimmy Morales ganó como nadie lo había hecho en 30 años de democracia electoral, pero...

En 30 años ningún candidato había obtenido los votos que alcanzó Jimmy Morales, ante esto es fácil caer en la tentación de afirmar que la victoria fue brutal, sin embargo solo el 36.4% de los guatemaltecos empadronados votó por él. 

Los números son claros y contundentes, Jimmy Morales ganó como ningún candidato presidencial lo había hecho en 30 años de democracia electoral.  Los centros urbanos dictaron la sentencia contra Sandra Torres y salieron a votar, la Guatemala rural no se movió, los más de 250 alcaldes que mostraron su apoyo a la Unidad Nacional de la Esperanza, se despreocuparon y el resultado fue desastroso para la candidata uneista, más no para ellos.

Así las cosas, se confirma que la disciplina de partido no existió en la UNE, muestra clara de que los partidos del sistema de partidos en Guatemala son franquicias pero no verdaderas organizaciones políticas.  En contrapartida, voluntariamente, la clase media urbana se movilizó y votó en contra de Sandra y en contra de los políticos “tradicionales”.  

Joseph de Maistre, teórico político y filósofo, acuñó la frase “Cada nación tiene el gobierno que se merece”,  esto se volvió adagio popular miope y simplista, el ultraconservador Maistre, quien se opuso a las ideas de la Ilustración y la Revolución francesa, no imaginó el alcance que tendría su afirmación hecha en 1814 en su obra "Ensayo sobre el principio generador de las constituciones políticas”.  Encierra esa simple frase un brutal conformismo y desapego de la política, quienes la utilizan no se dan cuenta que están hablando de ellos mismos pero culpando a otros.

Habrá que analizar por qué vota la gente por tal o cual candidato, qué circunstancias rodean una elección, cuáles los intereses de quienes conducen la masa de votantes.  Para el caso de Guatemala, la penúltima fase del libreto ha sido ejecutada exitosamente.  La primera fue encontrar al candidato perfecto dentro de la tormenta perfecta, la segunda, aprovecharse de la mala reputación de los políticos y el hartazgo de la clase media urbana (la expuesta brutalmente a los mass media), la tercera, dejar a la vera del camino a Manuel Baldizón (víctima de sí mismo y de alguien más…), la cuarta, derrotar a Sandra Torres.

¿Qué dictará el guion en su última fase?  Pronto lo sabremos. Sin embargo, seguiremos sin saber quién ha urdido el plan.

El porcentaje de Morales no logra superar a las personas que no fueron a votar en segunda vuelta, más de tres millones de guatemaltecos se quedaron en casa. Paradójicamente aumentó el abstencionismo y los votos del ganador.

 

Más allá del tema de la representación y la fácil respuesta “el representante no lo es del grupo concreto que lo eligió, sino de la nación en su conjunto” (Ricardo L. Chueca, p. 182), es necesario cuestionarnos seriamente cómo está construido nuestro Sistema Electoral y la representación política.  Sin querer satisfacer los intereses particulares, sino los colectivos, los de Nación, debemos preguntarnos cuáles son esos intereses comunes de los guatemaltecos  y si son verdaderamente representados por quienes resultan elegidos o somos víctimas de una puesta en escena que nos reduce a la maravillosa inacción ciudadana que tanto gusta a los liberales, y se nos activa para defender el statu quo cuando se ve amenazada la conveniente institucionalidad que mantiene esta cuasi segregación rural en pleno siglo xxi. 

De momento, el ciudadano urbano dio la victoria a Jimmy Morales con 67.44% de los votos, contra un 32.56% de Sandra Torres.  Sin embargo hay que hacer notar que el porcentaje de Morales no logra superar a las personas que no fueron a votar en segunda vuelta, más de tres millones de guatemaltecos se quedaron en casa. Paradójicamente aumentó el abstencionismo y los votos del ganador.

Es fácil caer en la tentación de afirmar que la victoria del partido FCN Nación, fue brutal y abrumadora, sin embargo solo el 35% de los guatemaltecos empadronados votaron por ellos.  ¿Cuán representativo de la Nación es ese porcentaje?  La elección fue legítima pero dista mucho de ser representativa.  Somos un país escindido que necesita ser unificado en ciudadanos verdaderamente representados, para esto es imperativo cambiar el sistema de partidos políticos y el régimen, de lo contrario la división entre los ciudadanos de tercera categoría de lo rural y los de primera en lo urbano, seguirá alimentando la mezquina maquinaria electoral que sostiene el hiperpresidencialismo que no ha resuelto los problemas de fondo del país.

Por nuestro origen, por nuestra cultura, por nuestra composición, debemos empezar a considerar al parlamentarismo democrático como una propuesta para reducir las asimetrías en cuanto a representación de una Nación con ciudadanos que no son homogéneos en idioma, etnia y gozo de sus derechos económicos, políticos y sociales; y donde las supuestas mayorías no puedan vulnerar derechos de los ciudadanos en supuesta minoría. 

Mientras tanto, ojalá el Presidente electo sea exitoso gestionando crisis y nuestro imperfecto régimen.

Jimmy Morales ganó como nadie lo había hecho en 30 años de democracia electoral, pero...
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