¿Por qué es imposible que el Chelsea de Abramovich pueda fichar a Messi?

Messi (F.C. Barcelona - 10,5 millones €)
Messi, el sueño imposible de Abramovich.

Mundo Deportivo publica un artículo del profesor Jose María Gay de Liébana en el que explica pormenorizadamente la imposibilidad de que el Chelsea fiche a Messi.

¿Por qué es imposible que el Chelsea de Abramovich pueda fichar a Messi?

Mundo Deportivo publica un artículo de Jose María Gay de Liébana,  Profesor del Dpto. de Contabilidad de la Universitat de Barcelona,  en el que explica pormenorizadamente la imposibilidad de que el Chelsea fiche a Messi. Éste es el texto íntegro:

"En el Barça todo se magnifica. La entidad es tan grande que un pequeño estornudo da lugar, más que a un contagio, a una epidemia. Si su gran figura, Leo Messi, no es alineado por el técnico, Luis Enrique, durante unos minutos de un partido de Liga - ante la Real Sociedad, en Anoeta - y al día siguiente el muchacho está indispuesto se desata una tormenta de envergadura. Las especulaciones afloran por doquier y cualquier pequeño detalle se toma como si la indiscutible estrella del fútbol mundial, Messi, quisiera abandonar el club para recalar en otros lugares, pongamos en Londres.

Allá, en la capital británica, radican varios clubs de aceptable estatus: Arsenal, Chelsea, Tottenham, West Ham, Fulham, Charlton, Crystal Palace, Queens Park Rangers… Unos, pertenecientes a la clase aristocrática; otros, sintonizando con el pueblo corriente; unos terceros, forjados por los obreros en el calor del Londres manufacturero. Cada club cuenta con un estadio emblemático para los amantes del fútbol, donde convergen sus incansables acólitos. Clubs que gozan de proyección mundial, aun cuando alguno no sea considerado un grande del concierto futbolístico internacional, sí forman parte de la leyenda. Su nombre suena a épica futbolística.

Como la Premier, con unos ingresos en la temporada 2013/14 de 3.990 millones de euros - ¡eso es fútbol y facturación! -, competición de ensueño, Eldorado de cualquier futbolista, el súmmum de todo entrenador, la pasión del aficionado sibarita.

Los estadios justifican una visita a Londres y, callejeando, un interesante tour por sus genuinos barrios. En esos campos se escriben pasajes mitológicos y dibujan estampas históricas. Desde el imponente Emirates Stadium, que dejó atrás el rancio abolengo de Highbury, pasando por White Hart Lane, Boleyn Ground, Selhurst Park, Loftus Road, Craven Cottage y Wembley… ¡Y cómo no, Stamford Bridge sito en barrio de pedigrí!

El milagro Abramovich

En 2003, Roman Abramovich, de quien dicen que es una de las grandes fortunas rusas – hoy, sus inversiones en el sector del petróleo pueden haber diezmado algo su patrimonio - adquiría el Chelsea FC. Un club añejo, que había atravesado algunas vicisitudes, escaso de palmarés lucido y con un enorme potencial que desarrollar, previa aportación de recursos monetarios.

Así que aquel Chelsea del que se hizo cargo Abramovich, con Ranieri en el banquillo, dio un salto en su facturación que le llevó al cénit en la temporada 2011/12 al proclamarse campeón de Europa en Munich ante el anfitrión, el Bayern, en los penalties. Todos los sueños de Abramovich, tras invertir cientos de millones en fichajes de relumbrón y financiando unas insostenibles cuentas del club, se hacían realidad. Metafóricamente, Platini entregaba la ‘orejuda’ a Abramovich, con quien, en asuntos de fair play financiero, no acaba de congeniar. Desembolsos de enjundia, jugadores que han representado apuestas a veces excesivamente caras, como Torres, bailes permanentes de entrenadores si bien parece que Chelsea y Mourinho están condenados a ir de la mano…, moldean un especial Chelsea al que se ataca por inflar, con sus exuberantes fichajes y sus generosas fichas, el mercado a la par que levanta admiración al contar con un mecenas que no regatea esfuerzos en pro de su club.

La facturación del Chelsea, tomando datos de los estudios anuales que elabora Deloitte – Football Money League –, a lo largo de las últimas trece temporadas, confirma esa trayectoria, de menos a más, seguida por el club de Stamford Bridge. Si Abramovich se hizo con la propiedad cuando su facturación era de 134 millones, con los años, y la Champions, escaló hasta los 323.

De hecho, el Chelsea lleva varios años aposentado gracias a sus ingresos en la jet set del fútbol mundial, precedido por Madrid, Barça, Manchester United, Bayern y peleando con el Arsenal por la quinta posición aunque últimamente la sombra de los petrodólares del Manchester City y PSG se inmiscuya por tales cotos de privilegio económico-futbolístico.

Volvamos a los estornudos azulgranas y la conexión con Londres. Si Messi, por lo que sea, está pensando en Londres, el Chelsea, seguramente, es el club que tal vez colmaría sus aspiraciones. Su amistad con Cesc y la segura relación y simbiosis que se podría producir entre Jose Mourinho y Leo, enterrados ya aquellos rifirrafes de los clásicos que tanto gustaban a Jose para calentar el ambiente en esos electrizantes duelos de la máxima – Barça versus Madrid -, serían acicates para que el argentino volara hacia el mítico Londres futbolístico.

La pregunta clave, con todo, es muy simple: ¿está capacitado el Chelsea Football Club Limited, económica y financieramente hablando, para incorporar al astro argentino? Concretemos la respuesta desde un doble punto de vista. En primer lugar, su posición financiera y, en segundo lugar, su capacidad económica atendiendo a la marcha de sus cuentas de resultados.

Los balances sintéticos del Chelsea FC son indicativos de una situación harto comprometida a la vez que de una precariedad extrema. Desde la temporada 2005/06 hasta la última cerrada, 2012/13, el Chelsea está mostrando un estado de insolvencia que, sin ambages, podemos calificar como de bancarrota. La cuantía de su déficit patrimonial se va agudizando a medida que se cierran las temporadas. Si en 2005/06 sus recursos propios, o patrimonio neto, se saldaban con 256 millones negativos, al bajarse el telón de 2012/13 la descompensación patrimonial alcanza los 652 millones.

La mayor deuda de Europa

Los activos se mueven en una zona delimitada entre los poco menos de 300 millones y algo más de los 400, concretándose sobre todo en inversiones en jugadores y en inmovilizado material, estribando su desajustada debilidad financiera en el monumental saldo que mantiene en el capítulo de las deudas totales que en el año más moderado lucían 702 millones – 2008/09 – y que en las dos últimas temporadas se mueven entre 1.053 y 1.054 millones. Este montante se halla por encima de otros clubes de prestancia como el Manchester United, cuya deuda total al concluir 2012/13 era de 782,2 millones; el Arsenal, cuyos compromisos de pago globales se cifran en 566 millones; el Real Madrid, que al acabar 2012/13 debía 540,6 millones – hoy son 602 millones -; el mismo Barça, con pasivos totales por 490,8 millones – actualmente, 440 millones - y el Atlético que acumula una deuda global de 542,9 millones a 30 de junio de 2013.

En consecuencia, la solvencia financiera del Chelsea, hoy por hoy, para poder hacerse con los servicios de una figura mundial de la resonancia de Messi, es sinceramente nula. Su balance descuadrado, un endeudamiento feroz, unos recursos propios hundidos en sumas negativas, ofrecen un cuadro patrimonial muy desdibujado. Aunque, claro, todo depende de cómo se diseñara una hipotética operación de compra de los derechos del jugador, a quien sí, al igual que al Barça de concretarse el asunto, habría que recomendar absoluta seguridad en el planteamiento de la transacción, dado que el Chelsea “per se” no dispone de recursos financieros para hacerse con sus servicios. Con todo, el pasivo del Chelsea, decantado por completo hacia la perspectiva de la deuda a largo plazo, se nutre en gran manera de la financiación aportada por otras empresas del grupo de Abramovich. Un posible fichaje de esas características haría crujir los cimientos más sólidos de la sede de la UEFA en Nyon, junto al lago Leman. Porque, ¿cuánto le costaría al Chelsea hacerse con los servicios de Messi?

Un cuatrienio ganador

Para acabar de calibrar la gestión económica del Chelsea FC es preciso consultar sus cuentas de resultados. Concentrémonos en el último cuatrienio, ciertamente exitoso al haber cosechado un sólido palmarés cuyo punto descollante es en 2011/12 la consecución de la Champions bajo la batuta de Roberto Di Matteo; en 2012/13 haberse hecho con la Europa League con Rafa Benítez; saborear en 2009/10 las mieles de la Premier y de la FA Cup con Carlo Ancelotti.

Si bien se observan diferencias entre las cifras de facturación que Deloitte asigna al Chelsea en su informe anual Football Money League y los ingresos de explotación que el Chelsea Football Club Limited reporta en sus cuentas anuales – los resortes de estructuras holding - , presentadas cada año en el registro de Londres, los perfiles que conforman las cuentas de resultados del propietario de Stamford Bridge ponen de manifiesto unos guarismos harto desequilibrados. Excepción hecha de la temporada 2011/12 en la que club blue se alzó con la victoria en la Liga de Campeones, nivelando sus cuentas y dejándolas a cero, en los demás ejercicios el Chelsea ha liquidado su contabilidad con unos déficit impactantes.

Interpretando económicamente esas cuentas, salta a la vista la inestabilidad económica que sacude al club de Stamford Bridge a causa del repetido desfase entre los ingresos y gastos de explotación, de modo que éstos devoran en ese cuatrienio considerado – 2009/10 – 2012/13 – a los primeros. Se salda consiguientemente el resultado de explotación con signo negativo que, gracias a la calidad del elevado endeudamiento que se concentra en compañías y sociedades del grupo de Abramovich – los actuales 1.054 millones de euros - apenas se ve menoscabado por costes financieros negativos, mientras los resultados extraordinarios – beneficios derivados del traspaso de jugadores - en determinadas temporadas, como las dos últimas, sirven para lograr un déficit cero o para mitigar el seco golpe de unas pérdidas de enjundia.

La explotación económica durante los últimos años del Chelsea FC se salda con números rojos, tal y como se aprecia en el gráfico en el que se comparan ingresos, gastos y resultados de explotación. Se hace difícil sostener un volumen de gasto tan elevado, allá donde los ingresos no lo cubren. Ésta es la explicación del acusado endeudamiento del club londinense.

Volvamos al quid de la cuestión: ¿tiene el Chelsea FC capacidad financiera suficiente para costear el fichaje de Messi al Barça pagando, por ejemplo, una cantidad de 250 millones de euros? Realmente, las cifras y las cuentas del Chelsea Football Club Limited responden por sí solas: el Chelsea, tal cual, con este historial de sus finanzas, no está capacitado para fichar al astro argentino. Ahora bien, ya se sabe que los caminos del fútbol, como los del Señor, son inescrutables. Larga sombra la de los holdings societarios… que dan mucho juego."

¿Por qué es imposible que el Chelsea de Abramovich pueda fichar a Messi?
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