Habrá consulta contra viento, marea, ultimatos, Constitución, Congreso y Bruselas

Bandera independentista de Cataluña.
Bandera independentista de Cataluña.

Atrapados entre la apatía congénita de Rajoy y la caducidad galopante de la Constitución, España no va a perder pero no va a ganar y Cataluña no se va a ir pero no se va a quedar.

Habrá consulta contra viento, marea, ultimatos, Constitución, Congreso y Bruselas

Estamos atrapados entre la apatía congénita de Rajoy y la caducidad galopante de la Constitución. El 09/11/2014, España no va a perder, pero no va a ganar; Cataluña no se va a ir, pero no se va a quedar… Que nadie se haga ilusiones: no va a cambiar nada, pero nada va a seguir igual a partir de “el día después”

Al amanecer, 9 de noviembre de 2014, conmovedoras legiones de catalanes se levantarán dispuestas a acudir a una nueva cita a ciegas con la historia. Los catalanes es que te son muy suyos para estas cosas, oye. Su gran virtud de conseguir todos juntos, todos a una, que les salgan las cuentas (salvando las nefastas etapas de Montilla y Artur Mas, naturalmente), se convierte en un hándicap, históricamente contrastado, a la hora de intentar conseguir que le salgan los cuentos. Fábulas de las mil y una noches que, durante nueve décadas,  han ido resonando en el balcón de Ayuntamiento de Barcelona o en el balcón del Palau de la Generalitat. Delirios de Maciás, de Companys, de flautistas de Hamelín de esos surgidos del discreto encanto de la burguesía de cuna o de la burguesía forjada en los altos hornos intelectuales de las aulas universitarias.

¿Qué más da? El caso es que, deformando una cita de Churchill en referencia a los pilotos de la RAF, me sale una reflexión en referencia a varios pilotos de Cataluña que durante sus últimos cien años han dejado volar su calenturienta imaginación: nunca tan pocos han metido a tantos en tantas encrucijadas históricas.

Un ventrílocuo llamado Oriol Junqueras

 Desengañémonos, ladys and gentelmen: ¡Habrá consulta! Se abrirán las urnas contra viento, marea, Constitución, solemnes editoriales, declaraciones del Congreso de los Diputados, ultimatos de La Moncloa, anuncios de excomunión de Bruselas, amagos de la Fiscalía General, olvidados ruidos de sables en algunos cuarteles generales y desgarros de vestiduras de millones de españoles en el resto del Estado.  Desfilarán, ya verás, millones de gregarios catalanes por los colegios electorales. Se harán recuentos de votos. Se llenarán los hoteles de Barcelona de morbosos enviados especiales procedentes de los cuatro puntos cardinales del planeta. Y, al anochecer, otro nuevo anochecer de un pueblo dispuesto a tropezar por tercera vez con la piedra de la declaración de independencia, la voz de Junqueras, a través de su muñeco de trapo al que todo el mundo llama Artur Mas, anunciará urbi et orbi a los holligan hacinados en la Plaza de San Jaume: “¡Poble de Catalunya: hem guanyat!

  Lo que el ventrílocuo Oriol Junqueras está consiguiendo con Artur Mas, no lo consiguió el maestro Jose Luís con su inolvidable Rockefeller, ni la insuperable Mari Carmen con la entrañable Doña Rogelia, oye. Este artista de ERC, es que ni siquiera mueve los labios. Está ahí, detrás del Honorable President, y en ningún momento da la sensación de que lo esté manipulando con las manos. Incluso hay  veces que parece que Artur Mas piensa por sí mismo, lo que yo te diga, como había veces que nos llegábamos a creer que Rockefeller o Doña Rogelia habían alcanzado su emancipación mental.

ERC ha tomado buena nota de la suerte que corrieron Macià y Companys

  Junqueras es que no tiene un pelo de tonto. Como además es un reconocido doctor en historia, ha decidido no dar la cara y arriesgarse a que se la rompan de nuevo como a Francesc Macià o Lluís Companys, sus dos antecesores en ERC que proclamaron las efímeras independencias de Cataluña en 1931 y 1934. Esta vez, que se la rompan a Arturo, coño, ese muñeco políticamente roto que empezó siendo la marioneta ya amortizada de los Pujol, miradle, y ha acabado siendo la marioneta circunstancial, de paso, de un independentismo catalán que ha vuelto a iniciar un nuevo viaje hacia ninguna parte. Esta ERC escarmentada, fría y calculadora que vuelve a rozar con sus manos, manchadas de tripartito y de cosa, el cielo electoral de la victoria, ha enviado al frente a CIU y se ha quedado en la retaguardia. Sigue tirando piedras, pero ha aprendido a esconder las manos. Intuye que puede perder la batalla contra el Estado español y contra Europa, pero sabe que, cuando pase lo que va a pasar, ganará la guerra política en Cataluña.

2014: otro año en el que viviremos peligrosamente

  ¡Bienvenidos pues a 2014, el año en que, para variar, vamos a seguir viviendo peligrosamente! El año en el que a este Madrid monárquico-parlamentario le temblará mucho más el pulso que a aquel Madrid segundo-republicano. Nos aguardan tiempos de odiosas comparaciones entre Mariano Rajoy y Manuel Azaña, crisis de fe ante la tibieza que emana de la Constitución de 1978 y brotes de nostalgia ante la firmeza anti-secesionista que dejó grabada en la historia la Constitución de 1931. Y patéticos monólogos de Hamlet: ¿actuar o no actuar, ser o no ser?, de príncipes y princesas de la calle Génova. Y un añejo socialismo español “haciendo la calle” en Ferraz en busca del cliente idóneo para llevarse a la cama electoral. Y un poder legislativo encerrado con el juguete roto de la Constitución. Y un poder judicial esperando inútilmente a Godot. Y un ejército esperando a ver si Mariano se decide a subir o bajar las escaleras de la legalidad vigente. Y la proverbial hipocresía de Europa haciendo una representación magistral del Tartufo de Moliere. Y un pueblo, ¡oh, los españoles!, sentado en las gradas del circo romano esperando a ver si el César coloca el pulgar hacia arriba o hacia abajo.

Cataluña quedará implantada en España como una prótesis

   Quizá porque mi niñez sigue jugando en sus playas, como jugaba la niñez de Serrat, me duele la remota posibilidad de perder ese pedazo de Mediterráneo español en el que jugué con su arena, y lloré y reí, y perfumé mi infancia de brea, y quise a amigos en castellano que me quisieron en catalán. Tal vez porque nací en el Atlántico pero crecí en el Mare Nostrum, y tuve conciencia de ser español mojándome los pies en dos mares que bañaban las puntas del noreste y del noroeste de la Piel de Toro, me gustaría que la historia apartase de mí este amargo cáliz que nos reserva en 2014. Eso malos augurios que predicen que España no va a perder, pero no va a ganar; que Cataluña no se va a ir, pero no se va a quedar; que en el mapa familiar de todo eso a lo que llevamos siglos llamando reino de España, se va a producir un implante autonómico de prótesis sociológica, geográfica y emocional.

  Habrá consulta, ya digo. Rajoy practicará el viejo sistema oriental de sentarse pacientemente en la puerta a ver pasar el cadáver de su enemigo. Asistiremos al irreversible suicidio político de Artur Mas. Resurgirá ERC de sus cenizas. Cataluña no conseguirá que a la tercera vaya la vencida. Pero, ¿sabes una cosa Director…? El día después, 10/11/2014, será el primer día del resto de nuestra historia sometida a un largo proceso de limpieza general a fondo: La Constitución, la Corona, el sistema interno y externo de partidos, las reglas de juego electorales, el papel de sindicatos y patronales, los insostenibles privilegios parlamentarios, la brecha entre ricos y pobres, el Estado al filo de la navaja de las comunidades autónomas, la insoportable levedad del ser de una joven democracia que ya cría telarañas y corre el peligro de acabar criando malvas.

Habrá consulta contra viento, marea, ultimatos, Constitución, Congreso y Bruselas
Comentarios