¿Por qué este gobierno del PP recorta y ataca siempre a los más débiles?

Ciudadanos desconcertados.
Ciudadanos desconcertados.

Vivimos en un país donde no hay dinero para los discapacitados ni para la sanidad pública pero sí lo hay para pagar propaganda en algunos medios de comunicación.

¿Por qué este gobierno del PP recorta y ataca siempre a los más débiles?

Vivimos en un país donde no hay dinero para los discapacitados ni para la sanidad pública pero sí lo hay para pagar propaganda en algunos medios de comunicación.

 

Hoy he leído una carta procedente de una asociación de discapacitados sita en Teo (A Coruña). Magnífica su labor en el cuidado, atención y formación de gente con minusvalías, y me acongoja la lectura de la misiva.

Se informa a las familias de los usuarios de que se procederá en el próximo año a instaurar el copago respecto a las plazas cubiertas, ordenado por la Xunta, y que en función de ciertos parámetros se establecerá una cantidad que deberán abonar las familias, porque la Xunta se niega a seguir subvencionando la plaza de los usuarios en el porcentaje en que se venía haciendo.

No me he puesto en contacto con la asociación, y no sé cuál será la cantidad que se establezca como copago, pero he navegado en internet y leído noticias sobre estas medidas de Alberto Núñez Feijoo. He leído acerca de un centro de discapacitados enVilagarcía (Pontevedra), donde la mitad de los usuarios, evidentemente discapacitados, se quedaban sin poder acudir al mismo por falta de recursos económicos de sus familias, y me parece vergonzosa la medida, no solo vergonzosa: de lo más mezquina.

¿De qué van estos señores que nos dirige? ¿Por qué falta dinero pero siempre para los mismos, para los enfermos terminales, para los dependientes, para los discapacitados…?

Para propaganda en algunos medios sí hay dinero...

Eso sí, mañana por la mañana, como tantas veces, subiré al coche y escucharé el famoso anuncio de integración a la discapacidad que paga la Xunta, mediante el cual se invita a los empresarios a emplear a gente con discapacidad. ¿Cuánto cuesta ese anuncio en un país donde a un licenciado se le hace trabajar diez horas diarias y se le hace firmar una nómina de cinco horas trabajadas para pagarle 700 euros al mes?

En el año 2012, y con motivo del Día de la Discapacidad, la Xunta de Galicia promocionó un slogan: “Sen Diferenzas”, la campaña publicitaria decía lo siguiente: “Só hai un requisito para ser persoa; ter corazón”. Y finalizaba diciendo: "As persoas. A nosa prioridade."

¿Y qué hacemos con todas esas personas que acuden a esos centros de día donde se les da una formación a su medida, se les ofrece una rutina y un horario, se les permite a sus familias la posibilidad de una integración social, qué hacemos…? ¿Se van para su casa a oír el anuncio de la radio y leer los slogans de nuestro gobierno?

Y después sale Feijoo y dice cuatro cosas destinadas a ser escuchadas por todos los que tienen orejas, con tanto cinismo y muchas santas pelotas, porque los hechos siempre desmienten las palabras, aunque vengan envueltas en cuñas publicitarias de lo más sentimentales.

La vacuna que aquí no se vende y el dinero para la sanidad privada...
Amigos míos se han ido a buscar la vacuna contra la meningitis a Portugal porque aquí en Galicia no se vende. Sin embargo, Sanidad la ha autorizado y todos los pediatras, al parecer, recomiendan a los padres que la pongan a sus hijos por la virulencia de la enfermedad, especialmente en nuestra área geográfica. No se venden en la farmacia porque obviamente existe un interés político en que estas vacunas no lleguen a los consumidores. Me comunico con una amiga farmacéutica. Y me cuenta: seguro que en los centros privados de sanidad sí las tienen, porque está pasando con muchos medicamentos.
No hay dinero para la Sanidad Pública, están cerradas plantas enteras de hospitales pero se externalizan a centros privados pruebas médicas que obviamente paga la Sanidad Pública y que en ocasiones han de repetirse nuevamente en el hospital público. ¿Por qué los facultativos no pueden fiarse de las que llegan de esos centros, a veces, sin la mitad de garantías que las efectuadas en la Sanidad Pública? ¿Cuál es el interés? ¿A Nosa Prioridade. As Persoas?
¿Y mientras qué hacemos, cómo podemos parar estos y tantos otros despropósitos? ¿Nos callamos con derecho a pataleta o sencillamente ponemos cara de idiotas mientras escuchamos las chuminadas que dice Feijóo y después le aplaudimos acordándonos de su precioso slogan? Circulaba hace poco por la red una proclama que decía que no se puede apretar uno el cinturón y bajarse los pantalones al mismo tiempo, pues eso… yo pienso lo mismo.

 

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