La gestión de la crisis del ébola en España es una vergüenza que salta fronteras

Ébola.
Decidimos dejar de mirar para otro lado, cuando un blanco occidental contrajo la enfermedad, y el virus ya había matado a más de 3.000 personas en África.

"Hemos hecho el ridículo, quedando como unos fantasmas que dedicaron más esfuerzos a aparentar, que a ser técnicamente eficientes", destaca esta comentarista en un nuevo análisis sobre el ébola.

La gestión de la crisis del ébola en España es una vergüenza que salta fronteras

"Hemos hecho el ridículo, quedando como unos fantasmas que dedicaron más esfuerzos a aparentar, que a ser técnicamente eficientes", destaca esta comentarista en un nuevo análisis sobre el ébola.

Sierra Leona, que tras ser abandonada a su suerte por los británicos, sufrió una guerra civil financiada con "diamantes de sangre”, sigue teniendo una gran riqueza de recursos naturales a pesar da la cual, según el índice de desarrollo humano de la ONU, es uno de los 10 países más pobres del mundo. En este "pobre país rico", donde las mafias aún controlan gran parte de las extracciones, se certifican piedras preciosas para dotar de una hipócrita legalidad, a un producto obtenido a través de la explotación infantil y de denigrantes condiciones laborales, que recuerdan a aquella África cuna del tráfico de esclavos del siglo XVIII.

Así, mientras a las piedras se les valora en el "primer mundo" por su lugar de procedencia, a los seres humanos que habitan en esas mismas cuencas mineras, se les desprecia y condena a una “muerte en vida”. Pero como el hambre y la miseria no son contagiosas, miramos para otro lado, hasta que un blanco occidental enferma de ébola, cuando para entonces este virus ya había matado en el continente africano a más de 3000 personas. Es entonces cuando saltamos por encima de cadáveres y de niños abandonados agonizando en el suelo de los hospitales, para traer a dos ciudadanos españoles. Y lo hacemos al más puro estilo hollywoodiense, retransmitiendo en directo para que medio mundo vea lo eficaces y evolucionados que somos, como aterrizamos con modernos aviones medicalizados y trajes de "astronautas”, para salvar “a los nuestros”.

El resultado de este circo mediático es que tras tratar a dos pacientes en un hospital en territorio español, tenemos el mismo número de contagios entre el personal sanitario, que las ONG ´ s atendiendo con sus propios recursos, a 5.000 enfermos en un país del tercer mundo. Si, hemos hecho el ridículo, quedando como unos fantasmas que dedicaron más esfuerzos a aparentar, que a ser técnicamente eficientes. Por si fuera poco, los responsables de Sanidad, mientras los trabajadores del hospital tienen que acudir a los juzgados para pedir que se les imparta formación en prevención, señalan con el dedo hacia el cuarto donde se encuentra la auxiliar de enfermería  infectada, "culpable" ella de tras una explicación de 20 minutos, y de manera voluntaria,  exponerse a un riesgo altísimo a cambio de un contrato temporal y un sueldo congelado. Y es que en este país, a los técnicos de prevención de riesgos laborales se nos trata como molestas "momias" a los que no se escucha, y sólo se permite mover papeles acordes con unas leyes de prevención y de riesgo biológico que lucen obsoletas y ambigüas en los archivos del BOE.

Mientras todo esto pasa, y medio mundo se cachondea de nosotros, Mariano Rajoy afirma entusiasmado que está recibiendo felicitaciones por su gestión de esta crisis. Si, él tamén se ríe de nosotros, y nos hace sentir una vergüenza que salta fronteras.

La gestión de la crisis del ébola en España es una vergüenza que salta fronteras
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