En Galicia el nacionalismo se asoma dividido a las elecciones generales

Pablo Iglesias, de Podemos.
Pablo Iglesias, de Podemos.

A diferencia de lo que sucede en Cataluña, donde permanece unido por encima de diferencias ideológicas, en Galicia Podemos ha logrado romper el nacionalismo gallego.

En Galicia el nacionalismo se asoma dividido a las elecciones generales

A diferencia de lo que sucede en Cataluña, donde permanece unido por encima de diferencias ideológicas, en Galicia Podemos ha logrado romper el nacionalismo gallego.

En Galicia el nacionalismo se asoma dividido a las elecciones generales de diciembre de este año, debido a la cerrazón de alguna fuerza política participante en el diálogo abierto a renunciar a sus siglas. A diferencia de lo que sucede en Cataluña, donde los nacionalistas permanecen prácticamente todos unidos por encima de diferencias ideológicas en términos de izquierda y derecha, en Galicia Podemos ha logrado romper el nacionalismo gallego, una parte del cual le acompañará en las elecciones españolas.

La predisposición del BNG, fuerza dominante del nacionalismo gallego, a renunciar a su propia marca electoral -algo sin precedentes desde la asamblea de A Coruña de 1982-, no fue suficiente para encontrar la misma predisposición en fuerzas como Podemos, cuya fórmula sí parece convencer en cambio a otros partidos como Anova -suma de escindidos del BNG- y a Esquerda Unida, la marca gallega de Izquierda Unida, que ya tiene experiencia de acuerdos similares con Anova en AGE, la candidatura que presentaron, con buenos resultados, en las últimas elecciones al Parlamento de Galicia.

La situación creada no responde, pues, al interés de los intelectuales nacionalistas de Galicia que habían presentado un manifiesto a favor de una alianza electoral de cara a las generales de finales de año. "Esta es la hora en la que partidos y movimientos cívicos y ciudadanos deben juntar sus fuerzas en un proyecto representativo común", proclamaba recientemente el escrito lanzado en las redes sociales por los escritores Suso de Toro, Xabier P. Docampo, Agustín Fernández Paz y Xurxo Souto, entre otros. Los firmantes del texto, titulado Por la unión: Galicia existe y quiere existir, ven en la convergencia de movimientos sociales y partidos contrarios a las “políticas antisociales” el “único camino” para que Galicia mantenga en el Congreso de los Diputados una “voz propia que exprese los intereses de nuestra sociedad y represente nuestra identidad colectiva”.

En las filas nacionalistas de Galicia existe cierto temor a quedarse sin diputados en el Congreso tras su división, en 2012, en tres partidos: BNG, Anova y Compromiso por Galicia (CXG). La antesala del nuevo clima creado se alteró, sobre todo, en la provincia de A Coruña, con el triunfo electoral de las llamadas mareas gallegas, que ahora gobiernan en A Coruña, Santiago y Ferrol y tienen representación en las corporaciones municipales de las otras cuatro ciudades. Aúnan partidos y colectivos sociales y culturales nacionalistas y de izquierdas, algunos de clara raíz española, como Izquierda Unida o Podemos.

En Galicia el nacionalismo se asoma dividido a las elecciones generales
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