El fútbol sorprende con un abultado 1-7 en semifinales, echando al anfitrión

La copa del mundo sorprendió en semifinales por el abultado resultado
La copa del mundo sorprendió en semifinales por el abultado resultado

El fútbol da tantas sorpresas como un impredecible e indiscutible 1-7 entre Brasil y Alemania, que deja a los organizadores fuera de su mundial. ¡Todavía queda otra semifinal!

El fútbol sorprende con un abultado 1-7 en semifinales, echando al anfitrión

El fútbol y su capacidad para sorprender en el Brasil- Alemania

Este mundial ha empezado diferente. El campeón de hacía cuatro años perdió en cuanto tuvo la ocasión la oportunidad de seguir jugando. Algunos de los grandes equipos históricos se fueron del mundial sufriendo y sin pasar la primera ronda. La férrea Inglaterra, a la espera del inicio de una nueva era;  la azurra Italia, que buscaba su quinto mundial; la España campeona, la que enamoraba con su tikitaka a rivales y aliados. ¿Quién dijo grandes? Las prórrogas se hacían habituales y los equipos que despuntaban, como Alemania, o Bélgica, bailaban al son de la samba brasileña, que sin encandilar, iba ganando los partidos, con una meta clara fijada. No conquistaba con especial buen juego, pero existían circunstancias que la animaban todavía más: anfitriones, máximo campeón del mundo, ganas exacerbadas, necesidad de distracción, de justificación.

Pero llegó el momento de la semifinal, y seguro que en la previa el miedo estaba equilibrado. Los alemanes se enfrentaban al favorito, si es que tiene sentido hoy llamarle así;  y los canarinhos a los teutónicos que no se rinden nunca. Pero probablemente pocos hubiesen vaticinado un resultado y un partido tan desigual. Con un 1-7 quedó eliminada del mundial Brasil, de su mundial. Un 1-7 en semifinales no viene sino a reconocer que el mundial, ha sido diferente desde el principio, ha habido favoritos que casi no han ni participado, y selecciones jóvenes que han hecho soñar que se podía.

Aunque al final, a la semifinal, quedaban cuatro de los de siempre: Brasil, el de casa, el eterno favorito; Alemania, que con la solidez con la que lleva años intentando ser el primero; Holanda, que dejó claro desde el principio que no tiene ni miedo ni compasión para alcanzar su objetivo, que ya se le escapó en Sudáfrica; y Argentina, que ve en Messi y en la cercanía dos bazas para ser campeones del mundo, lo que sería un gran homenaje al reconocido Di Stefano.

A Alemania todo le salía, Brasil se rompió enseguida

El partido de Brasil-Alemania pronto tomó un carácter tan esperpéntico que probablemente si se grabasen las caras de los espectadores de cualquier bar del mundo con el 5-0 hubiesen sido muy descriptivas de la sorpresa. Un shock salvo para algún arriesgado apostante que pudiera haber aventurado un 1-7. El resto, asombrado por la capacidad ejecutora de Alemania, y la impotencia de Brasil, celebrándolo unos y llorándolo los otros, veía asombrados cómo los amarillos decían adiós a cualquier mínima esperanza de remontada.  Brasil, que empezó quebrado, terminó de romperse cuando le metieron el tercero y no habían pasado ni veintiséis minutos. Y Alemania demostró que si alguien quiere avasallar para ganar una cuarta estrellita en su camiseta, son ellos.

El espectáculo de la siguiente semifinal, todavía impredecible

La otra semifinal, entre una hambrienta Holanda con un imparable Robben, y una orgullosa Argentina que se erige ahora bajo la batuta de Messi como la esperanza para que el mundial quede en su continente, promete ser menos desequilibrada que  la del martes. Pero claro, quién podía augurar el resultado del Brasil-Alemania antes de ver el partido, en este mundial tan loco, o, por lo menos, tan diferente. 

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