El fraude fiscal produce, por ejemplo, la degradación de la sanidad pública

Tanto a nível global como en  los niveles locales, existe una coalición eficaz para que las grandes corporaciones y las grandes fortunas queden al margen de la financiación de los servicios públicos.

El fraude fiscal produce, por ejemplo, la degradación de la sanidad pública

Tanto a nível global como en  los niveles locales, existe una coalición eficaz para que las grandes corporaciones y las grandes fortunas queden al margen de la financiación de los servicios públicos.

El fraude fiscal impide una recaudación suficientemente adecuada para financiar nuestra sanidad y servicios públicos. Se puede decir que gran parte de las élites financieras han decidido no contribuir a financiar los servicios públicos para, además, aprovecharse de su desguace y privatización. Aunque muchos han experimentado que las aseguradoras privadas no garantizan una buena protecciónd e la salud ni a los pobers ni tampoco a las personas con algunos recursos que, por la gravedad y/o cronicidad de sus dolencias,  su cobertura resulta antieconómica para empresas multinacionales que sólo persiguen la maximización de su beneficio.

Cualquier persona con una mínima sensibilidad humana reaccionará ante  la decisión del PP de no financiar el tratamiento a los enfermos de hepatitis C. Porque esta decisión se  basa sólo en una cuestión de dinero: "el sistema público de salud no puede pagarlo", evidenciando así unas prioridades de gasto absolutamente alejadas del sentido común y de los más elementales valores de la inclusión y cohesión social. Hay dinero para la promoción taurina, Diputaciones y gastos duplicados en la defensa, pero no los hay para salvar la vida de las personas La expulsión de los enfermos del Parlamento de Galicia, al mismo tiempo, denuncia que las reducciones en las prestaciones del Estado de Bienestar suelen acompañarse de visiones restrictivas de las libertades de expresión y manifestaciòn.

He ahí la importancia de las revelaciones de Falciani. Revelaciones que, junto con otras investigaciones,refleja que la evasión fiscal es estructural para una mayoría de las sociedades que cotizan en el IBEX 35 y que constituyen la éite que controla el funcionamiento de las entidades financieras y de la economía regulada española. Sí, leyeron bien. Gran parte de estas élites decidieron que el esfuerzo fiscal sólo ha de gravitar sobre trabajadores y autónomos, las empobrecidas capas medias y las pequeñas y medianas empresas. El HSBC, como otros bancos, colaboró eficazmente a que los más ricos del mundo no paguen nada o casi nada. Nada que no hayan hecho algunos Gobiernos. Ahí tenemos las denuncias de grandes empresarios norteamericanos por pagar menos que sus empleados o de las organizaciones profesionales de los inspectores tributarios españoles en relación con el Impuesto de Sociedades, que determina que los gigantes corporativos paguen por sus beneficios reales muy inferior porcentaje que las empresas medianas.

Quiere esto decir que, tanto a nível global como en  los niveles locales, existe una coalición eficaz para que las grandes corporaciones y las grandes fortunas queden al margen de la financiación de los servicios públicos. Dándose la paradoja de que sean estos mismos sectores los que propugnen la retirada, por lo menos parcial, del sector público de la sanidad para abrirlo a las grandes aseguradoras estatales y multinacionales, en las que ellos mismos participan.

El fraude fiscal produce, por ejemplo, la degradación de la sanidad pública
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