España titubea entre nuevas réplicas goyescas de Majas desnudas o vestidas

Beatriz Carrera en la portada de Interviú.
Beatriz Carrera en la portada de Interviú.

La Maja desnuda de Sinaí y la Maja “arropada” por Abel marcan tendencias en la moda política y electoral: ¿desnudo integral o burkas para camuflar la corrupción y desodorante para disimular el olor a podrido?

España titubea entre nuevas réplicas goyescas de Majas desnudas o vestidas

La Maja desnuda de Sinaí y la Maja “arropada” por Abel marcan tendencias en la moda política y electoral: ¿desnudo integral o burkas para camuflar la corrupción y desodorante para disimular el olor a podrido? Esa es la cuestión.

 

Por lo menos el gitano Sinaí Giménez lleva en su lista a Beatriz Carrera, la joven Maja desnuda que, en un inusual alarde de transparencia política, apareció el otro día en Interviú como Dios la trajo al mundo. Y no como el payo Abel Caballero que, en un nuevo gesto de desafiante opacidad a sus vecinos, mantiene “arropada” en la suya a Carmela Silva, esa Maja vestida tan recatada ella ante Dios, el pueblo y la Justicia. A lo mejor daba más morbo al revés, o sea, Beatriz tapada y Carmela en cueros mediáticos. Pero tiene su coña que Las Majas de Vigo hayan eclipsado durante unos días a las mismísimas Majas de Goya.

Carmela es esa pareja política de hecho y deshecho del pequeño César vigués, miradla, que por un lado no se ha podido demostrar que no sea honrada, la verdad, pero por otro tampoco han sido capaces de evitar que no parezca todo lo contrario. O sea, una excepción en la severa regla de lo que debían ser y debían parecer las mujeres de los grandes césares de antaño, ¿recuerdas? Lo que pasa es que este país es tan desconcertante, tan contradictorio, que lo mismo se rasga las vestiduras ante una Cicciolina a la gallega posando inofensivamente para Interviú, que se la envaina ante una sospechosa Teniente de Alcalde escabulléndose sibilinamente de un posado, con interviú incluido, naturalmente, delante de un juez.

¿Cómo ser vigués y no morir de pena en el intento?

A veces, Director, se te hace el alma y la picha un lío, con perdón, ante el eterno reto de ser vigués y no morir de pena en el intento. Supongo que me pasaría lo mismo en el Madrid de Esperanza, la Barcelona de Trias, el Lugo de Orozco, la Valencia de Rita o la Andalucía de Susana. ¿Cómo puede haber tantas listas hediondas con posibilidades de ser las más votadas, eh? ¿Qué enfermedad mental se padece en esas ciudades, en esas comunidades autónomas, como para que los ciudadanos sigan votando mierda en masa? ¡Sí, hombre, sí!, a imagen y semejanza de las moscas inmortalizadas en aquel célebre grafiti que decoraba las paredes de aquel tiempo del jurásico al que llamábamos Transición, no sé si te acuerdas: “Millones de moscas no pueden equivocarse: coma mierda”.

La democracia española entre gusanos y olor a podrido

Ya sé, ya sé que en democracia los pueblos siempre tienen razón. Pero, coño, entonces que no le mientan al CIS y no vayan por ahí largando de farol lo mucho que les preocupa la corrupción y la cosa. Que le echen huevos y confiesen de una puñetera vez que a los españoles corrientes, the ordinary people, nos va la marcha, las migajas de comisiones de los Olimpos, el nepotismo, el clientelismo, el enchufismo, el oportunismo y todo tipo de vulgares excrementos sociológicos de eso a lo que últimamente llamamos despectiva, desgarrada y cínicamente el Poder. En las listas locales y autonómicas que se someten a juicio el próximo 24-M, por ejemplo, hay más agujeros negros que en el espacio según Einstein o Hawking. La democracia española es una apestosa combinación de Emmental y Cabrales que compite con ambos productos lácteos en número de agujeros, proliferación de gusanos e intenso olor a podrido. Y el problema es discernir cuál de los quesos, el suizo o el genuinamente español, refleja con más exactitud la naturaleza de cada una de las dos siglas “gran reserva” que nos hielan el corazón. Con los españoles y el bipartidismo, como muy bien reflejan las encuestas, es que está ocurriendo lo mismo que en la célebre canción de Sabina, oye: que, sin embargo, cuando dormimos sin él con él soñamos, y con  todos los demás, Podemos, Ciudadanos, Mareas, independentistas, cosas así, si duerme a nuestro lado.

Catálogo de pioneros

Pero, bueno, a lo que íbamos. Ya iba siendo hora de que el desnudo entrase en campaña. Albert Rivera se despelotó en 2006 como una alegoría de su Partido recién nacido. Teruki Goto, un candidato a la alcaldía de Tokyo, cubrió la capital del sol naciente con una foto tal cual lo trajo su madre al mundo. Y un candidato socialista cántabro mostraba hace unos días sus atributos, en un desafío genuinamente ibérico de esos entre un macho alfa socialista y un macho alfa popular. Hombre, no era ese, precisamente, el nudismo político por el que llevan un horror clamando en el desierto las voces de tantos españoles, pero todo puede acabare contagiándose. Casualmente, el Consejo General del Poder Judicial acaba de avalar un striptease integral de la lista de amnistiados fiscales. Y los partidos andaluces le han negado por tercera vez la Investidura a Susana Díaz, como Pedro (no confundir con Pedro Sánchez) negó a Jesús tres veces. Susana, ¡pobre mujer!, cada día que pasa es que tiene menos papeletas para poder exclamar: ¡soy Presidenta!, y muchas más para acabar exclamando: ¡soy minera!, para más datos de Aznalcóllar, oye, como in illo témpore su ilustre paisano Antonio Molina.

Mariano Rajoy. / Cadena Ser
Mariano Rajoy. / Cadena Ser

 

A lo mejor, aunque sólo sea por inercia, resulta que el nudismo físico acaba desencadenando una oleada de nudismo ideológico y político. Mariano Rajoy, por ejemplo, se acaba de retratar tal cual es, tal cual lo trajo dios a al mundo, je, cambiando la recatada hoja de parra de Adán por una morbosa bicicleta. Lejos de mí la funesta manía de hacer profecías, pero parecía talmente el profético anuncio del próximo estreno de una nueva versión, a todo color, naturalmente, de aquella peli en blanco y negro de Bardem: “Muerte de un ciclista” Es curioso que el mismo día en el que Contador se caía en el Giro, Mariano padeciese una pájara de teleginesia, un inoportuno pinchazo mediático de esos en los que la imagen vale más que mil palabras, a ver si me entiendes, en plena escalada electoral.

Carmela Silva y la sua famiglia

Mira, por lo menos en Vigo, para ir abriendo boca, Beatriz Carrera va de Cicciolina, a pecho descubierto, mostrando dos poderosas razones del programa de Sinaí Giménez. El problema con Carmela, en cambio, es que no se sabe si va en las listas de Don Vito, perdón, de Don Abel, como tapada o como tapadera; de hipotética sucesora o de hipotética sucesible; de náufraga en proceso de reanimación o de cadáver político en vías de proceso judicial. Si es carne de papeleta o carne de cañón. Si la han metido ahí por su afónico piquito de oro o para que mantenga la boquita cerrada. Mientras se despejan esas y otra incógnitas, ahí la tienes, báilala, ridículamente camuflada de recatada virgen de los desamparados/as y/o desempleados/as, je, cuando todos sabemos que, hasta la fecha, los únicos beneficiarios de tan reconocida y encomiable generosidad han sido casualmente desamparados/as y/o desempleados/as di la sua familia. ¡Porca miseria! Se conoce que eran, son, los que tiene más a mano, claro.

España titubea entre nuevas réplicas goyescas de Majas desnudas o vestidas
Comentarios