La España política, mediática y civil, vive atrapada en 'el año de la marmota'

Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba / Telecinco.
Rajoy y Rubalcaba / Telecinco.

Tanto reírnos de Victoria Beckham y resulta que va a tener razón. Las declaraciones oficiales, la información deformada, la opinión militante y los tuits ¿espontáneos?, se repiten como el ajo.

La España política, mediática y civil, vive atrapada en 'el año de la marmota'

Desde que han regresado, Rajoy de Galicia, Rubalcaba de Asturias, Cayo Lara de Ciudad real, Soraya de Portugal, el personal en general de sus respectivos reposos del guerrero/a, todos los días se han convertido en un tedioso y exasperante “día de la marmota” Todo se repite hasta la saciedad en las tribunas políticas y mediáticas. Han llegado a Ferraz y Génova, a la redacción de El País y de La Razón, a los platós de 13 TV y de La Sexta y, antes de deshacer las maletas y eliminar los últimos vestigios de salitre, han resucitado el espíritu de la reiteración nacional inmortalizado por Fray Luís de León y Miguel de Unamuno: ¡Cómo decíamos ayer!

A mis escasas luces, este es uno de los grandes problemas de España, oye. Nos pasamos la vida, la historia, volviendo siempre a lo que decíamos ayer y olvidándonos siempre de lo que deberíamos empezar a decir mañana. Quizá porque los españoles somos pretéritos; estatuas de sal, sin remedio, de tanto practicar el deporte nacional de mirar hacia atrás con ira. Como decíamos ayer, o sea, hace un par de semanas, si despejamos las incógnitas de Bárcenas, de los ERES, de los bloques de Gibraltar (del mismo material que la cara dura de míster Picardo), de las fugas sindicales en fondos de formación, del posible descarrilamiento del Gobierno en la misma curva, ¡maldita sea!, donde descarriló el “Alvia”, parece ser que resolver los problemas de este país va a ser coser y cantar. En cuanto un ex tesorero entierre de una puñetera vez a Rajoy, los ERES a Rubalcaba, los fondos de formación a Cándido Méndez y la Roca a los Asuntos Exteriores de España, todo parece indicar que descenderá vertiginosamente el paro, crecerá el PIB hasta sobrepasar a los hermanos Gasol, desaparecerá el síndrome de inmuno-deficiencia financiera de la Banca, caerá un maná de créditos a las Pymes del cielo y divisaremos la Tierra Prometida tras nuestra larga y tortuosa travesía del desierto.

España huele a ajo (Victoria Beckham)

Yo, no sé a ustedes. Pero confieso que a mí me repite como el ajo el monótono y estéril debate político, mediático y civil que ha convertido nuestros últimos meses de existencia en insufribles días y noches de la marmota. Mucho criticar a Victoria Beckham, y resulta que va a tener razón: “España huele a ajo” A ajo receso, redundante, que neutraliza cualquier intento de darle a nuestra vida colectiva algo de sabor a esperanza. Porque, vamos a ver, señores de la izquierda: después de Rajoy, si consiguen darle jaque mate a Rajoy, ¿qué? ¿Rubalcaba, quizá…? Pero si tiene menos porvenir que Casillas en un club entrenado por Mou. ¿Una amalgama de izquierdas plurales y derechonas independentistas, tal vez…? Hombre, eso no sería vivir en España, sino en la comunidad de vecinos de “La que se avecina”, a ver si me entiendes ¿Quién haría de Antonio Recio, el eterno presidente mayorista de pescado, eh? ¿Quién de Ministro de Juventud y tiempo libre? ¿Habría cuchufletas, mentes frías, cuquis, cokes y demás personajes, cada uno de su padre y de su madre, cada loco con su tema? 

Y que me dicen ustedes, señores de derechas: después de Rajoy, si consiguen salvarle del tsunami de Bárcenas, ¿qué? ¿Una Soraya, una Cospedal, quizá? ¿Una nueva temporada de Cuéntame con empalagosos Alcántaras Populares saliéndonos por las orejas? En cualquiera de los casos, servidor va a cambiar de canal. Aviso. Me agota la izquierdona obsesionada con cambiarlo todo para dejarlo todo exactamente igual, o incluso peor. Me aburre la derechona del manguito y la contabilidad, obsesionada con que cuadre el debe y el haber del Estado e indiferente a que cuadren el debe y el haber de la gente corriente, the ordinary people. Me voy a pasar lo que me quede de vida haciendo zapping, tic, tic, hasta encontrar un canal donde los políticos, los tertulianos, los advenedizos teledefensores del pueblo, los sesudos progretas y conservatas, no hablen de ellos, sino de ti y de mí. De nosotros. Porque hoy, amor, como siempre, el periódico no hablaba de ti, el periódico no hablaba de ti, el periódico no hablaba de ti, ni de mí.

Un pueblo amorcillado

Lo que pasa es que el pueblo español podría ser parte de la solución, pero se ha empeñado en ser parte del problema. Está moribundo, desangrado, como un gigantesco toro de Osborne traspasado por la espada de la crisis, y se arrima a los casos Bárcenas, ERES, fondos de formación, catástrofes ferroviarias, asuntos como el del Peñón, estúpidos tuits de Teófila Martínez, linchamientos virtuales como el de Cristina Cifuentes, como los toros “amorcillados” se arriman inútilmente a las barreras con la angustia, la abyecta rabia y la desesperación de Fernando Pessoa.

Nota.- Un ejemplo, entre otros: ¿por qué hablamos tanto de la utópica renacionalización del dichoso Peñón de la pérfida Albión, y tan poco de la preocupante refinanciación (3.700 millones de euros del ala) de El Corte Inglés? Para Isidoro Ávarez, casi 100 mil puestos de trabajo le contemplan, hay crédito. A más de 150 mil pymes cerradas, con más de 150 mil puestos de trabajo destruidos, se les ha negado el pan y la sal financiera. Los asuntos expuestos permanentemente en el escaparate nacional, no nos permiten hacer el inventario de agujeros negros y telarañas que pueblan los almacenes de sueños de la Piel de Toro ¡Si hoy es martes, miércoles, jueves, cualquier día de la semana…, esto es España!

La España política, mediática y civil, vive atrapada en 'el año de la marmota'
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