Escocia y el Muro, dos mitos del proceso catalán desmentidos por la realidad

Cadena independentista
Cadena independentista.

Dos fechas contribuyeron a la ficción libertaria del independentismo catalán. Una, el referéndum escocés del 18 de septiembre. Otra, el 9 de noviembre, fecha de la caída del Muro de Berlín.

Escocia y el Muro, dos mitos del proceso catalán desmentidos por la realidad

Dos fechas contribuyeron a la ficción libertaria del independentismo catalán. Una, el referéndum escocés del 18 de septiembre. Otra, el 9 de noviembre, fecha de la caída del Muro de Berlín.

El guión independentista catalán continúa por el camino marcado. Primero fue la aprobación de la Ley de Consultas. Después la convocatoria del referéndum. Y por último, la intervención del Tribunal Constitucional para derogar la norma que marcaba el 9 de noviembre como fecha para votar sobre la independencia de Cataluña.

La experiencia y la observación diaria muestran que en política pocas cosas ocurren de forma aleatoria. Y en este sentido, es cierto que la fecha del 9 de noviembre carece de carga simbólica en el imaginario nacionalista catalán pero sí remite a otro acontecimiento histórico. Un aniversario que, a buen seguro, no habrá pasado inadvertido para los ideólogos del proceso…

25 años de la caída del muro de Berlín
El próximo 9 de noviembre se cumplirá un cuarto de siglo de la caída del muro. Aquello se convirtió en uno de los iconos del siglo XX. Cayó por los empujones de los alemanes, por las ansias de libertad de los ciudadanos del Berlín comunista. La pared dividió de forma artificial la ciudad durante 28 años. 5.000 personas consiguieron fugarse; 192 murieron intentándolo. Ossis y wessis vivieron de espaldas hasta que Günter Schabowski, miembro del Politburó de la RDA, exponía en una rueda de prensa la flexibilización de las condiciones para que los ciudadanos del este viajasen al extranjero sin condiciones. ¿Cuándo entrará en vigor?, preguntó asombrado un periodista italiano de la agencia ANSA.”Inmediatamente”, contestó el portavoz. Miles de alemanes colapsaron los puestos fronterizos para conseguir sus permisos. El muro cayó y sobre sus piedras se construyó el último mito libertario. Días después, la marca de cigarrillos West llevaba la “libertad” a las vallas publicitarias de la antigua zona comunista con un doble mensaje: “Test the west”.

 

A Cataluña no le gusta el Oeste

La Cataluña independentista también quiere llegar a la “libertad” un 9 de noviembre. La coincidencia ha sido poco recalcada, posiblemente porque nadie cree que ese día se vaya a celebrar la consulta. El proceso sigue el guión previsto y ahora estamos en la fase más complicada para el Gobierno catalán. El Tribunal Constitucional anuló la Ley de Consultas y todas las acciones que de ella puedan derivarse. Por el momento, Artur Mas ha suspendido la campaña institucional de la consulta pero el presidente se esfuerza en hacer equilibrismos: mantiene la llama del referéndum diciendo que “su idea es votar” (¿en un adelanto de elecciones?), matiza el llamamiento a la desobediencia de sus socios republicanos y trata de no defraudar a una parte significativa de la población que ya ha salido a la calle para protestar por la suspensión del proceso.

El mito libertario del 9 de noviembre también funciona en el horizonte independentista. Hay, como en Berlín, una ilusión, la lucha por un ideal, la esperanza de una fecha que suponga un punto y aparte con una situación que consideran injusta. Ellos también quieren derribar un muro, pero en este caso no se trata de una pared de hormigón… Su discurso está asentado en el agravio (“Espanya ens roba”) cuando es evidente que Cataluña ha influido mucho más en el Estado que al revés. Fue parte activa en la redacción de la Constitución del 78 y en la construcción del Estado de las autonomías, influyó y favoreció la gobernabilidad tanto en ejecutivos del Partido Socialista como del Partido Popular y su opinión ha sido determinante a la hora de decidir sobre los asuntos estructurales del país (financiación, sanidad, educación…).

Escocia: tan cerca, tan lejos…

Antes del 9 de noviembre fue el 18 de septiembre. Los independentistas siguieron el referéndum escocés con entusiasmo. Los argumentos circulaban por un solo carril: “salimos reforzados por esta lección de democracia”, “queremos hablar, escuchar, debatir y decidir como en Escocia”… pero la comparación entre ambos casos resulta difícil y forzada. Por un lado, Escocia sí fue Estado independiente hasta 1707. Por otro lado, todos los expertos coinciden en señalar que Cataluña es uno de los territorios del mundo que gozan de mayor autonomía del mundo (más incluso que algunos estados federados). De hecho, algunas de las reclamaciones de los independentistas escoceses consistían en competencias que Cataluña tiene desde hace tiempo. Escocia ha sido discriminada económica y socialmente respecto a Gales o Inglaterra, con unos recursos que no se reflejan en su renta per cápita. 

El independentismo catalán ha construido durante los últimos años un sentimiento en una parte importante de la sociedad. Un proceso en el que la ilusión, la fe o la ficción son elementos fundamentales porque empujan hacia un futuro ideal. El 9 de noviembre, la fecha fijada para la consulta que coincide con la caída del Muro de Berlín en 1989, funciona en este sentido como un mito libertario. El referéndum escocés fue otro de los ejemplos citados en Cataluña para comparar dos realidades… que no aguantan comparación posible.

Comentarios