El Tribunal Constitucional de Portugal pone freno a los planes de Angela Merkel

Bandera de Portugal.
El Tribunal Constitucional ha puesto de nuevo a Portugal en el punto de mira de la llamada eurozona. En un segundo plano quedaría Italia, con Berlusconi liderando los sondeos electorales y con tendencia al alza.
El Tribunal Constitucional de Portugal pone freno a los planes de Angela Merkel

Portugal, protagonista de nuevo en la euzona.

Cuando la Unión Europea se creó nada hacía presagiar que décadas más tarde, con un grado de integración política muy desarrollado, y ya dentro del proyecto cumbre de la Comunidad Europea (refiriéndome al euro), nuevamente Alemania volvería a llevar a todo el continente hacia un destino sombrío y de imprevisibles consecuencias, porque nunca antes unos países democráticos, desarrollados e integrados en una Unión supranacional, se enfrentaron a una recesión económica tan aguda que ha ido a peor desde su origen por las políticas de austeridad impuestas por Alemania que solamente han traído a los países del sur, con más dificultades, más pobreza, más precariedad y una tensión social que en cualquier momento puede romper el frágil equilibrio que sostiene la situación política interior de cada país de los llamados PIGS.

Es verdad que Grecia se puede considerar, a estas alturas, no como un estado fallido, sino como el ejemplo de un estado que ha sido destruido desde los despachos. Primero por su propio gobierno, el cual con la ayuda de Goldman Sasch falseó las cuentas nacionales para poder entrar al Euro. Fue en una época donde Draghi era el vicepresidente del citado grupo de inversión. Pero después la Unión Europea, a través de Bruselas y contando con la colaboración necesaria del BCE y del FMI, ha conseguido hundir en la miseria al país griego y cerrar las puertas del futuro a la mayoría de sus ciudadanos, sin que existiese alternativa alguna para poder reflotar el país heleno y reconstruir su mañana dentro de la lógica punitiva por falsear sus cuentas pero dentro de la solidaridad fundacional que inspiró a los padres de la Unión Europea. La misma solidaridad que Alemania tuvo tras la II Guerra Mundial para reconstruir su país y salir adelante desde el pozo oscuro de la recién terminada dictadura de Hitler. (Acuerdo de Londres de 1953)

Una vez que Grecia ha quedado en un segundo plano porque ha sido sometida a un régimen económico que tendría que ser clasificado algún día como parte de los crímenes de lesa humanidad, el foco de Berlín se ha desplazado hacia Portugal, España e Italia, contando cada país con una resistencia desigual y, sobre todo, con unos gobiernos dispuestos a complacer antes a Merkel que a defender el bienestar de sus propias sociedades. Por lo menos en Italia fue así, hasta que las recientes elecciones han dibujado un panorama político que horroriza al gobierno alemán hasta el punto de considerarlo un caso grave y contagioso para Europa. ¿A qué contagio se refieren? Al contagio de la democracia y la soberanía nacional que se opone a la dictadura de Bruselas, que es lo mismo que decir de Berlín. Sin ir más lejos, las recientes encuestas le dan a Berlusconi la victoria, aunque el viejo zorro italiano ya está hilando fino a tenor de sus valoraciones demoscópicas: "Nosotros consideramos prioritario, no, mejor, indispensable, que nazca enseguida un Gobierno estable y fuerte. Para adoptar las medidas necesarias y urgentes, para salir de una austeridad ruinosa y para hacer entender a Europa y a los mercados que Italia existe, estamos dispuestos a permitir el nacimiento de un Gobierno de coalición". ¿Qué quiere decir esto? Que no es necesario ir a unas nuevas elecciones porque podrían entregarle directamente el Gobierno.

Pero el país que será protagonista durante varios días será Portugal, pues su Tribunal Constitucional ha anulado recortes por valor de 1.200 millones, al declarar ilegal la retirada de la paga extra de los funcionarios y jubilados, y el recorte de las prestaciones de desempleo y de enfermedad. La subida del IVA, sin embargo, la ha dejado en vigor porque, posiblemente, habría supuesto el derrumbe definitivo del actual gobierno de derechas que ocupa el poder en Portugal. ¿Qué significa esto? Que después de la histórica manifestación de los portugueses en contra de la Troika, y la respuesta del Tribunal Constitucional contra los dictados de la Troika, si el Gobierno dimite y convoca elecciones anticipadas, es posible que la izquierda llegue al poder en Portugal e imprima un rumbo distinto al de la obediencia y sumisión a las necesidades de Merkel.

Muchos celebran este palo de la justicia portuguesa a los recortes europeos, pero sin embargo es necesario contener la alegría y prevenir el movimiento que puede producirse a nivel comunitario. Si Alemania entendió en el 2009 que el timón clave de la Eurozona estaba en el BCE y en las políticas económicas, quizás ahora Berlín desvíe su centro de actuación hacia otro organismo comunitario: el Tribunal de Justicia Europeo, ya que la ley europea está por encima de cualquier estado de derecho de sus miembros. Es decir, que las leyes emanadas de Europa tienen supremacía sobre todas las nacionales, que estarían en un escalón inferior y sometidas a la jurisprudencia u ordenamiento jurídico supranacional. A efectos prácticos: si Alemania consigue aprobar una ley a nivel europeo que afecte a los recortes o a las políticas económicas que determine el Consejo o la Comisión, puede que ese techo de gasto que aprobaron PP y PSOE de manera chapucera antes de irse Zapatero, quede en un gesto inservible al lado de la imposición que vendría desde Bruselas.

Está claro que la situación económica actual de crisis se podría resumir así: cuando el remedio es peor que la enfermedad pero sin remedio seguiremos enfermos. Pero la solución, a base de simplificarla a modo de resumen, podría plantearse a partir del siguiente mandato: o Europa acaba con el dictado de Merkel, o las políticas de austeridad impuestas por Alemania acabarán con todos nosotros@marcial_enacion

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