Delincuencia, delitos económicos y falsificaciones chinas preocupan al Estado

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Falsificaciones chinas.

Cuando se advierte que algunas actuaciones rozan o vulneran la legalidad, empresarios chinos alegan con naturalidad que no son delincuentes, sino empresarios que no siguen determinadas reglas.

Delincuencia, delitos económicos y falsificaciones chinas preocupan al Estado

Cuando se advierte que algunas actuaciones rozan o vulneran la legalidad, empresarios chinos alegan con naturalidad que no son delincuentes, sino empresarios que no siguen determinadas reglas.

Sin salir de Galicia, en apenas dos semanas, se han sucedido varias noticias que tienen el mismo denominador común: la delincuencia o la relación de personajes del mundo empresarial chino, con arraigo y fuertes intereses en la comunidad, con presuntas actividades delictivas.

La Guardia Civil interceptaba una red de exportación ilegal de capitales a China desde Vigo, cuando a las pocas horas en Pekin era detenido Sam Pa, propietario del 60 por ciento del astillero vigués Metalships, si bien sus consocios gallegos no tardaron en desvincularse de este personaje, y reducir su condición a mero asesor.  La detención del presidente de la sociedad China Sonangol, a su vez titular del 60 por ciento de los dos astilleros del Grupo Rodman, se enmarca en la operación desarrollada por la unidad anticorrupción del Partido Comunista, según informó el rotativo británico Financial Times. El empresario detenido estaba interesado en distintos sectores de negocio de empresas gallegas, relacionadas con la industria de la alimentación o de la hostelería.

Es evidente que existe una enorme preocupación por los modos de hacer negocios de los chinos en España, y cuando se advierte que algunas actuaciones rozan o vulneran la legalidad, estos empresarios alegan con toda naturalidad que ellos no son delincuentes, sino empresarios que no siguen determinadas reglas.

Uno de los problemas a los que se enfrenta el Estado español es la exportación ilegal de grandes masas de capitales españoles hacia China, que luego retornan en forma de grandes inversiones al margen de los circuitos habituales. Legalmente, una persona no puede sacar de España más de 10.000 euros. El último de estos correos interceptado en Vigo llevaba 900.000.  Los chinos, según Hacienda, dominan los diecisiete canales que existen para sacar ilegalmente dinero de España.

Conviene recordar que en la parcialmente fracasada Operación Emperador debido a los errores judiciales hubo que dejar en libertad a los detenidos. En los registros se encontraron seis millones de euros en efectivo, 202 vehículos, joyas, obras de arte y armas, y se embargaron cuentas bancarias de 122 personas y 235 sociedades en Madrid, Barcelona y otras ciudades del país.

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Productos bajo custodia de la Agencia Tributaria.

 

La madrugada del 16 de octubre de 2012 la policía española irrumpía en la vivienda de Gao Ping en la mayor operación contra el crimen organizado de todos los tiempos. Este detenido llegó a fotografiarse junto al Rey y ya contaba con importantes contactos en el país. Se desarticulaba así la trama que había sacado de España país ilícitamente hasta 1.200 millones de euros en tan sólo cuatro años. El caso evidenció el nivel de la criminalidad económica china en España.

La red de exportación ilegal de capitales está extendida en toda España y ha sembrado la corrupción entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. En Valencia fueron enviados a la cárcel dos guardias civiles (a los que se ocuparon varios cientos de miles de euros, pagados por los chinos), al servicio de esta red, que operaba a través del aeropuerto de Manises.

Importaciones sin pagar arancel y falsificaciones

Pero la fuga de capitales no es el peor de los problemas. En Cataluña y en Madrid se han localizado grandes almacenes de productos chinos importados ilegalmente, o a través de falsos manifiestos, que, aparte de no cumplir las normas de calidad de la Unión Europea, fueron introducidos en España sin el pago de aranceles.  Se pudo comprobar que el volumen real de las importaciones realizadas por las empresas chinas era muy superior al que venían declarando. Las sociedades se dedicaban al comercio al por mayor de artículos textiles y crearon un entramado para ocultar el valor real de las importaciones. Por un lado, se defraudaban los aranceles y se ocultaba un alto porcentaje de las compras. Esto permitía realizar luego las ventas a los clientes minoristas fuera del circuito oficial.

Pero aparte de esto, muchos de estos productos son falsificaciones industriales de todo tipo de marcas, que luego distribuyen los manteros. La localización, tanto en puertos como en almacenes de estas mercancías es ya habitual: Según datos de la de la Asociación Mundial de Consumidores (WCO), el mercado de las copias, sólo de la moda y sus complementos mueve unos 600.000 millones de euros al año. La gran factoría que mueve ese mercado está esencialmente en China.

Una investigación de varios años sobre esta peligrosa delincuencia china en España concluyó que “la voluntad de ganar mucho dinero en el menor lapso de tiempo posible y el hecho de que vean a nuestras sociedades como una mera plataforma económica donde no tienen ningún tipo de arraigo, les lleva a una actividad empresarial lícita que, con los años, ha prosperado, pero que se ha estirado tanto el ánimo de lucro que es entonces cuando se comenten las ilegalidades y los delitos.”

Y añade que: lo que diferencia a los chinos de otros grupos criminales es que, como demostró la detención de Gao Ping, que estos sujetos se consideran empresarios y no criminales. “Son comerciantes, usan estructuras legales, pero para ser competitivos tienen que cometer ese fraude fiscal”. Y de todo tipo.

¿Qué dejan los chinos de beneficio en España? Nada. Venden mercancía china, el importador es chino, el trabajador es chino y el distribuidor es chino. El beneficio económico no se declara a Hacienda. Es enviado a China y retorna en forma de grandes capitales para comprar, por ejemplo, el edificio más emblemático de Madrid. Y ahora, otro fenómeno: Los chinos ya están obteniendo el visado en España a cambio de invertir 500.000 euros en pisos y viviendas. Y ya son ciudadanos españoles de pleno derecho.

El riesgo de adquirir productos chinos

Sin salir de Galicia, el Instituto Gallego de Consumo, ha montado un museo en Santiago de Compostela, donde se pueden observar los productos chinos falsificados que son retirados de las tiendas y los mercados. De la peligrosidad de estos géneros se pueden dictar dos ejemplos: Primero, los juguetes que incumplen las normas de la Unión Europea sobre plásticos rígidos (los de fabricación china se quiebran y convierten en estiletes), aparte de estas fabricados con barnices y pinturas que contienen productos tóxicos que pueden causar la muerte.

Para poder comercializar juguetes en el marco de la Unión Europea éstos deben disponer del marcado "CE" que nos indica que el juguete es conforme a las disposiciones de la Directiva y que, salvo prueba que demuestre lo contrario, garantiza que cumple los requisitos legales sobre seguridad de sus usuarios. CE significa ‘Conformité Européene’, es decir, ‘Conformidad Europea’ y el marcado con estas siglas nos indica que el artículo así identificado cumple todos los requisitos y evaluaciones de conformidad europeos. Este marcado debe aparecer visible (legible e indeleble) en el juguete o en el embalaje

Otro producto envenenado es el papel higiénico, fabricado mediante procesos que ignoran los protocolos del trato que se exige a los residuos de trapos y papel, en los que se han llegado a encontrar bacterias. Comprar estos productos es un riesgo.

Pero no hay sector donde las falsificaciones o los productos chinos de mala calidad no hayan penetrado. Y están por doquier: Un total de 824 productos alimenticios de origen chino, de dos toneladas de peso fueron intervenidos por la Guardia Civil en Málaga por irregularidades en el etiquetado y en las condiciones higiénico-sanitarias de almacenamiento. Es un suma y sigue sin parar.

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Talleres clandestinos
Pero el fenómeno no para ahí. El modelo de trabajo esclavo, al margen de las normas laborales, habitual en China ha sido introducido en España. Recientemente agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil y dos inspectores del Grupo de Economía Sumergida de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social desmantelaron un taller ilegal de costura regentado por un ciudadano chino ubicado en Biduido de Abaixo, en el Concello de Ames, muy cerca de Santiago. En el momento de la inspección había en el taller seis chinos y cinco españoles, todos de forma ilegal. De los seis de nacionalidad china, tres de ellos estaban indocumentados.
Se encontraron numerosas prendas de ropa confeccionada para una conocida tienda de Vigo, así como tanta maquinaria que permitiría que 25 personas trabajasen a la vez en las instalaciones clandestinas. Los trabajadores de origen asiático iniciaban su jornada a las nueve de la mañana y no paraban hasta las 23 horas.  Además del fraude a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social, explotan a sus trabajadores y causan daño a los que desarrollan su actividad de forma legal, ya que tiran los precios y generan una competencia desleal.
Tráfico de personas, secuestros y otros delitos
Una de las últimas operaciones contra la Mafia china en Galicia  consistió  en  la liberación de varias mujeres que, tras ser engañadas en origen, eran obligadas a prostituirse en locales de alterne en régimen de esclavitud. Pero aparte de la explotación sexual no hay terreno donde la delincuencia china no opere: narcotráfico, los préstamos abusivos y hasta las clínicas clandestinas para practicar intervenciones quirúrgicas y abortos. En todas ellas. Hasta ahora, el delincuente era chino y la víctima, también. Pero eso puede cambiar.

 

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