Cánovas y Sagasta volverán a disputarse una vez más el título de Liga en España

Villarreal, líder de la Liga BBVA./ villarrealcf.es
Villarreal, líder de la Liga. / villarrealcf.es

Madrid y Barça necesitan a los otros 18 equipos de primera para demostrar las acrobacias de sus jugadores, esas que les harán ingresar millones por derechos de imagen.

Cánovas y Sagasta volverán a disputarse una vez más el título de Liga en España

Madrid y Barça necesitan a los otros 18 equipos de primera para demostrar las acrobacias de sus jugadores, esas que les harán ingresar millones por derechos de imagen.

La Liga española es la mejor liga de fútbol del mundo. O eso dicen. Los jugadores de todos los países se afanan por participar en ella, tiene seguidores hasta en las antípodas y qué decir de los millones que mueve.  

Somos los de casa, los seguidores de los pequeños grandes clubes los que dudamos de ello. Los que miramos con envidia el calendario de los ingleses a inicio de temporada mientras hacemos cábalas de cuándo podremos viajar para animar al equipo fuera de nuestra ciudad.

Somos nosotros los que nos quejamos de tener que ver un partido con la comida aún en la boca o, lo que es peor, ir al estadio a las diez de la noche entre semana (perdón, diez y cinco, según los nuevos horarios). Algunos, pese a estos inconvenientes aún se lanzan a recorrer media España en bus para ver jugar a los suyos 90 minutos y regresar esa misma noche. Esos no son forofos, son unos valientes entregados (aunque he de confesar que mi teoría personal se relaciona con el número de parados de este país).

Como decía, a los de casa tampoco nos gusta que después de este sacrificio se nos trate como delincuentes. Porque sí, admitámoslo, el fútbol y los energúmenos siempre han ido de la mano, pero también sucede lo mismo en las manifestaciones y todos nos mostramos en contra de las cargas policiales desmesuradas y sin un objetivo definido. Si yo estoy dispuesta a que me registren cada vez que entro a mí estadio, también espero que se me compensen con un buen trato.

Pero las cosas se ponen cada vez más difíciles para los clubes pequeños y sus seguidores. Cada vez es más complicado conservar jugadores buenos cuando hay grandes empresas dispuestas a pagar lo que sea por el mejor o, en su defecto, por el que más camisetas venda. Y cada vez es más difícil animar a tu equipo. Lo crean o no los señores de la liga, hay trabajadores que madrugan, que se levantan cada día a las seis de la mañana o que incluso trabajan de noche a los que se les hace un mundo aguantar con los ojos abiertos hasta la medianoche, por no hablar de desplazarse al estadio o al campo rival. Pobres diablos, pensarán desde los despachos de Madrid o de Dubai, donde recientemente la Liga anunció que abrirá una oficina regional.

Otros tantos seguidores con sus familias, no pueden ni introducir una botella de agua para la merienda del niño en el campo, es mucho mejor pagar por ella dentro del estadio.

Lo mejor del Deportivo-Real Madrid, los Riazor Blues. / Mundiario
Grada de los Riazor Blues, en Riazor (A Coruña). / Mundiario

 

Dos clubes no hacen una Liga

Y tampoco nos gusta el resultado final de la Liga cada año, en el que dos o tres se turnan la victoria cual Cánovas y Sagasta a partir de 1885 mediante el llamado pacto de la alternancia. Es verdad que solo Barça y Real Madrid juntos estarían cerca de los 300.000 socios (por no hablar de seguidores y simpatizantes por todo el mundo), pero no es menos cierto que ambos clubes solos no pueden hacer una liga. Necesitan a los otros 18 equipos de primera división para demostrar las acrobacias de sus jugadores, esas que les harán ingresar millones por derechos de imagen. También a los 22 de segunda, para ver quién se enfrentará a ellos el próximo año, e incluso a los de más abajo. Pues, sorpresa! Todos ellos tienen hinchas, hasta un club de barrio cuenta con gente entregada, personas que hacen un esfuerzo y que merecen un respeto.

Por todo ello, esta semana somos muchos los que estamos contentos y varios periódicos jugaban con la idea de volver a soñar. Estoy segura de que los seguidores de equipos como el Villareal, Celta y Dépor firmaban por que la competición finalizase así, como campeones de Liga, en Champions o en UEFA. Pero también sabemos que solo es una ilusión, que lejos están los tiempos en que los más modestos soñaban con llegar a lo más alto. Ya no nos acordamos de lo que era hacer temblar a los grandes y que ya en mayo el debate no estuviera entre los mismos clubes o, peor, si alguno de sus jugadores debería cortarse el pelo o dejar a su última novia, ambos temas muy propios del periodismo deportivo.

Cánovas y Sagasta volverán a disputarse una vez más el título de Liga en España
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