La ausencia de su bandera ensombrece el acto de homenaje a los republicanos

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La ausencia de la bandera republicana ha causado malestar entre los familiares de los soldados que liberaron París.

Los soldados de "La Nueve" y otros exilados esperaban reconstruir el ejército republicano y echar a Franco. Ahora hay controversia sobre el homenaje tributado en París.

La ausencia de su bandera ensombrece el acto de homenaje a los republicanos

Los soldados de "La Nueve" y otros exilados esperaban reconstruir el ejército republicano y echar a Franco. Ahora hay controversia sobre el homenaje tributado en París.

La presencia de Felipe VI en la patria de sus mayores (de ese modo se refería a Francia su tío abuelo el infante Don Gonzalo de Borbón, el concuñado de Franco y abuelo del que suele llamarse duque de Anjou, quien algunos nostálgicos franceses consideran heredero del trono de San Luis), digo que esta presencia ha tenido una secuencia controvertida por el propio significado del acto, que ha provocado una oleada de críticas y una sensación amarga, desde la perspectiva de la historia de España más reciente.

Con razón, las familias de los pocos supervivientes que quedan  de la II Guerra Mundial se han sentido justamente ultrajados por la ausencia de la bandera republicana en el acto de inauguración del jardín adyacente al Ayuntamiento de París, bautizado ahora como “Jardín de los combatientes de La Nueve”, la célebre unidad de la Segunda División Blindada (2ªD.B.) del general Philippe Leclerc de Hautecloque y que fue la primera en entrar en París aquel verano de 1944. De los 16.000 efectivos que llegó a tener esta célebre unidad, 2.000 eran republicanos españoles.

“La Nueve”, mandada por el capitán Dronne, estaba formada por 160 efectivos, de los que 146 eran españoles. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha recordado que fueron los primeros en reunirse con los parisienses en la explanada del Ayuntamiento. “Durante algunas horas, esos héroes que apenas hablaban francés encarnaron la aspiración de todo un pueblo”. El capitán Dronne cuenta en sus memorias el asombro de los parisienses cuando oían hablar en castellano a quienes creían americanos.

En la película “Arde París” que reproduce documentalmente su entrada en la capital de Francia, puede apreciarse que sus tanques llevaban nombres de las batallas de la guerra civil, como Guadalajara y otros típicamente españoles, (algunos en francés como Don Quichotte), Cap serrat, Madrid, Guernica, Teruel, España cañi, Ebro, almirante Buiza, y Santander. Además, el mando francés permitió que sobre los carros se pintara la bandera de la República, ahora ausente del acto de París.

Es conocido el hecho de la entrada de “La Nueve”  por la Porte d'Orleans el 25 de agosto de 1944, tras una serie de enfrentamientos con los alemanes, que fueron dejando por el camino numerosos efectivos y vehículos. Los españoles evitaron finalmente todo intento de destruir los edificios más emblemáticos de la ciudad, si bien no se debe olvidar que el general Choltitz nunca llegó a dar la orden ejecutiva. Pero el hecho de que fuera española la primera unidad de la Francia libre que entró en París fue ignorado por el chauvinismo francés, pese a que los españoles llegaron incluso a escoltar al general De Gaulle.

Ignorada su gesta, los españoles de “La Nueve”, ya que no podían regresar a España, rehicieron su vida como pudieron en Francia. Poco a poco, sin embargo, y no de manera general, el gobierno francés les fue otorgando honores de manera personal, por lo que algunos llegaron a recibir la “Legión de Honor”,

Ya existía un monolito en recuerdo del papel de los españoles en la liberación de Francia, en el cementerio Père Lachaise de París, pero su olvido incluso mereció un libro titulado en francés “Vous avez oublié” (“Habéis olvidado”), destinado a refrescar la memoria de los franceses que olvidaron o ignoran la presencia española en la resistencia y el nuevo ejército francés.

Lo que quisieron ser y no fueron

Nunca se ha investigado la historia de que los españoles de la Segunda División Blindada esperaban ser el germen del nuevo ejército republicano español, que con la ayuda de los aliados echaran a Franco del poder. Prueba de ello, es que les permitieron bordar los colores de la bandera republicana sobre sus uniformes franceses

Los soldados de “La Nueve” representaban todas las ideologías de la República socialistas, anarquistas, del POUM catalán o simplemente enemigos de Franco, que se integraron en las unidades de marcha del Chad y en otras unidades de la Francia libre para salir de los campos de concentración donde estaban internados. Una novela, titulada “París aquel verano”, de Serapio Iniesta, reconstruye su peripecia personal. Otro célebre libro “La Nueve: los españoles que liberaron París”, de Evelyn Mesquida” profundiza en su historia.

Se comprende el rechazo y la amargura que significa para sus familias que sea el sucesor del heredero de Franco quien teatralice en París el homenaje que se les debía y que decidieron estar ausentes de este acto, y que se indignen ante la ausencia de la que sigue siendo su bandera. Ninguno de los dos supervivientes españoles ha podido acudir al simbólico acto. Luis Royo, de 94 años, está gravemente enfermo, y Rafael Gómez, de la misma edad, que tiene estos días internada a su mujer. A ambos los mencionó Felipe VI en su discurso en salón de fiestas del Ayuntamiento de París.

Es de agradecer la iniciativa de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, pero sus palabras merecen algunos matices. Ella dijo “Ocho décadas después, que un rey homenajee a unos republicanos es la mejor muestra de esta nueva España que ha pasado página de sus horas oscuras y a la que París acoge con los brazos abiertos”. El problema es que ese rey está ahí como heredero del sucesor de un general al que combatieron los soldados “de la Nueve” y que su bandera no estuvo en ese acto, como denuncian sus familias.

La ausencia de su bandera ensombrece el acto de homenaje a los republicanos
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