Hay aromas otoñales que no son de exóticos perfumes ¿ejemplo? Los pimientos

Un aroma de otoño inconfundible.
Un aroma de otoño inconfundible.

El otoño está lleno de sorpresas: el colorido de las hojas, los atardeceres rojos, las fogatas, la hierba seca, y nos sorprende un aroma muy especial, alguien está asando pimientos.

Hay aromas otoñales que no son de exóticos perfumes ¿ejemplo? Los pimientos

En los comienzos del otoño si no nos arrastra la lluvia y el cielo  sonríe, nos envuelven los rojizos atardeceres, las hojas de los plátanos silvestres cayendo en remolinos, y se advierten las castañas, las setas y el viento sur, el que da color a los pimientos.

 No son solo gastronomía, los pimientos rojos y  entreverados incluso nos recuerdan la canción de nuestra infancia, “Al pimiento colorado, azul y verde” que entonábamos mientras dábamos  fuerte a la comba a un ritmo imposible.

Rojos y entreverados. A los pimientos hay que acariciarlos y sacarles brillo como a lámparas mágicas. Luego, preparar  la barbacoa, toda una demostración de habilidades, y cuando las llamas han cedido su furia a las brasas incandescentes, se les acerca la parrilla con los pimientos alineados apaciblemente sobre ella. No demasiado. No  hay que acercarlos demasiado, el amor de la brasa es peligroso, como muchos amores, pero encontrado el punto justo, es entonces cuando se  extiende el aroma delicioso. Generosos pimientos. Luego se les quita delicadamente la piel ennegrecida porque los seguimos queriendo bellos, y después de limpiarlos pasamos página a la gastronomía.

En la memoria queda el olor y el sabor como uno más de los placeres otoñales.

Hay aromas otoñales que no son de exóticos perfumes ¿ejemplo? Los pimientos
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