Amancio Ortega no trabaja en un gran despacho, sino que se mezcla con sus diseñadores

Escaleras de la tienda de Zara en la Quinta Avenida de Nueva York

Dentro y fuera de España, su logística está preparada para transportar a cualquier rincón del planeta prendas colgadas y dobladas, que llegan en su forma original a cada tienda, a las 48 horas de pedirlas.

Amancio Ortega no trabaja en un gran despacho, sino que se mezcla con sus diseñadores

El juego anticrisis de Inditex parece propio de La Roja. ¿Y quién es Xavi? Pablo Isla es el presidente de Inditex, pero Amancio Ortega es “el jefe”. Así lo ve al menos el guardia de seguridad de la entrada a su sede central, en Arteixo (A Coruña), cada vez que alerta a sus compañeros de que “entra el jefe”. Suele hacerlo casi a media mañana, en un Mercedes negro, donde se sienta al lado del conductor, con su camisa blanca sin corbata y su americana de tonos oscuros. Así de peculiar es el dueño de Inditex, quien ya le ha arrebatado el puesto de tercer hombre más rico del mundo al inversor estadounidense Warren Buffett, y solo es superado por Carlos Slim y Bill Gates.

Entra el jefe pero tampoco causa ningún revuelo. Ortega no se dirige a ningún gran despacho, sino que se mezcla con sus diseñadores en una inmensa sala donde se le ve a la distancia que un portero ve a otro en un campo de fútbol. Habla con todo el mundo y discute de las formas de la moda.

No lejos de su Babel del diseño, donde se hablan decenas de idiomas, también puede vérsele en la calle de escaparates de prueba que alberga la central de Zara, y que recrean cómo serán los verdaderos. Aun así, lo habitual es que él vaya después a las grandes tiendas y recoloque alguna cosa, una vez visto cómo reacciona la clientela, que en Zara es mayoritariamente femenina.

Todo es tan fantástico en el planeta Inditex que también puede parecer increíble, como el equipo de costureras que confeccionan las primeras prendas en máquinas de coser como las de casa. La informática va detrás pero el factor humano no ha muerto en Arteixo (A Coruña, España), un mundo en el que esas costureras con aire de pueblo conviven con espectaculares modelos que llegan de medio mundo para probar prendas y dejarse fotografiar.

Zara.com, un fenómeno comercial en internet

La gran historia de Inditex se cuenta en realidad con pequeñas cosas que no figuran en los balances. La primera tienda de Zara abrió en 1975 en A Coruña, ciudad en la que iniciaron su actividad Ortega y su ex mujer, Rosalía Mera Goyenechea, y en la que ahora se ubican los servicios centrales de una gran multinacional, objeto estos días de ampliación: nada menos que en 70.000 metros cuadrados. Sus más de 5.600 tiendas, instaladas siempre en emplazamientos privilegiados -uno de los más flamantes en la Quinta Avenida de Nueva York-, están presentes en medio millar de ciudades de Europa, América, Asia, Australia y África, y en 2013 se prevé que Asia –dado el creciente peso de China- represente más del 20% de su mercado. La Red es otro canal importante para todas sus marcas; máxime desde zara.com, que recibe un millón de visitas al día.

La globalización ha propiciado un único tablero sobre el que compiten las grandes firmas de moda. Inditex, dueña de un total de ocho marcas -nueve con Zara Kids-, así lo entiende y por ello refuerza su peso internacional. El grupo ha incrementado su ritmo de aperturas en el extranjero hasta llegar a 2012 con un 75% de sus ventas en el exterior. Dentro y fuera de España, su refinada logística está preparada para transportar a cualquier rincón del planeta prendas colgadas y dobladas, que llegan en su forma original a cada tienda, a las 48 horas de pedirlas. @J_L_Gómez

Amancio Ortega no trabaja en un gran despacho, sino que se mezcla con sus diseñadores
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