Si algo une a los bolivianos, prescindiendo de su ideología, es la reivindicación marítima

Bachelet y Morales.
Bachelet y Morales.

El equipo jurídico boliviano demandó que Chile cumpla con los ofrecimientos para una salida soberana al mar, al margen del tratado de 1904. decidirá la Corte Internacional de Justicia.

Si algo une a los bolivianos, prescindiendo de su ideología, es la reivindicación marítima

El equipo jurídico boliviano demandó que Chile cumpla con los ofrecimientos para una salida soberana al mar, al margen del tratado de 1904. decidirá la Corte Internacional de Justicia.

Por primera vez en la historia, Bolivia convocó a Chile a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) máxima instancia legal que existe. Un éxito diplomático de nuestro país. El equipo jurídico boliviano demandó que cumpla con los ofrecimientos (al menos ocho) para una salida soberana al mar, al margen del tratado de 1904. Según el derecho internacional, cualquier oferta de negociación significa un compromiso jurídico vinculante. 

Después de la Guerra del Pacífico, Bolivia suscribió el Tratado de Paz y Amistad en 1904 donde perdió 120.000 km. cuadrados y 400 km. de costa y el vecino país se adjudicó territorio y enormes riquezas como Chuquicamata, la mina de cobre más grande del mundo. La Moneda, durante décadas, ha hecho promesas (pactos de contrahendo) que Bolivia aceptó de buena fe. El vecino país, sin embargo, ha pecado de “amnesia”, como afirmó una litigante. El ejemplo más cercano fue cuando Pinochet en 1975 ofreció un corredor al norte de Chile a lo largo de la Línea de la Concordia, sin tocar el acuerdo de 1904. Chile alegó que dicho tratado está zanjado y se basó en el Pacto de Bogotá que rechaza que la Corte reconozca casos que fueron resueltos con anterioridad. También acusó a nuestro país de pretender cambiarlo. El país vecino también instó a la CIJ se declare incompetente ante la demanda. Un grave error jurídico ya que la Corte es competente. Es más; es un desatino dudar de tan notable instancia judicial más aún cuando está en sus manos dar el fallo. 

El presidente Evo Morales afirmó: “Desconocer a la CIJ es como ignorar el derecho internacional”. Y, según la NN.UU, es un deber cumplir con los compromisos adquiridos. Si algo une a los bolivianos, prescindiendo de su ideología política, condición económica o social es la reivindicación marítima. 

La mediterraneidad de Bolivia sigue trayendo daños sin precedentes. Es un sentimiento intrinseco en sus habitantes que además socaba el desarrollo del país. Según el economista Sachs los países mediterraneos están peor que los países con mar en indicadores de Desarrollo Humano. EL PIB es casi la mitad que el de sus vecinos con costa. Esto por altos costos de transporte, burocracia, y dependencia de naciones vecinas.

La Paz armó un equipo de primera línea a la cabeza del ex presidente Rodriguez Veltzé con sólidos argumentos y mostró que el tema es una política de Estado sin un disidente. No así Chile. El ex presidente Frei afirmó que su país podía perder ante el nuestro por la exitosa campaña internacional. Ésta gestionada por el ex presidente Carlos Mesa. Es más. Bachelet tiene problemas internos por corrupción. Incluso durante los alegatos en La Haya, hubo crisis de gabinete. Durante horas, el Canciller estuvo relevado de sus funciones. Ella estaba más preocupada por su poca popularidad, que su país fuera demandado. 

La Moneda afirmó que Bolivia ha cometido un “error histórico” al acudir a la Corte ya que si ésta rechaza nuestra demanda nos habremos cerrado las puertas para siempre. Ésto es un riesgo calculado por la indudable competencia de la CIJ y la obligación de los países de ejecutar sus ofrecimientos unilaterales, que son legítimos. Bolivia solicitó a la CIJ rechace la objeción de Chile y se declare competente. Probablemente la Corte falle a favor de nuestra nación, lo que sabremos a fin de año, y Santiago se siente a negociar. Hoy, en un mundo globalizado la buena vecindad trae más ventajas económicas y políticas. Ya es hora que se haga justicia histórica en honor a la verdad.

Si algo une a los bolivianos, prescindiendo de su ideología, es la reivindicación marítima
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