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Galería de esculturas de Francisco Armas Padrón: entrevista con el artista

Galería de esculturas de Francisco Armas Padrón: entrevista con el artista

Sensibilidad y buen gusto puede apreciar el visitante en la Sala de Arte Bronzo, ubicada en la calle Núñez de la Peña, 19, en la ciudad de la Laguna, en Tenerife. Esta sala, abierta  hace dos años con el esfuerzo y talento de tres emprendedores: Ventura Alemán, Evelina Martín y Francisco Rodríguez, está vinculada a Esculturas Bronzo, un taller de escultura y fundición artística fundado en 1984. El equipo de trabajo de Bronzo está integrado por profesionales, todos con formación académica específica del campo de la escultura, a la que suman la formación en fundición, con los criterios de excelencia que aplican en el  taller, que tiene una nave de 450 metros cuadrados, plenamente equipada para las tareas de fundición así como para abordar cualquier proyecto en tres dimensiones.

Durante estos más de 30 años han conseguido trabajar con los principales escultores de Canarias en el traspaso a bronce u otros materiales de sus obras de creación personal, y de los monumentos que han realizado para todas las islas. Precisamente en estos momentos, en la Sala de Arte Bronzo, el escultor Francisco Armas Padrón expone “Un año de milagros”, con obras que impresionan por su acabo técnico y su sentido poético. Con él conversamos para MUNDIARIO.

- ¿Qué es la escultura para ti?

- Es una forma de expresión. Es el medio por el cual se le da forma a un pensamiento, inquietud o idea. Es un lujo poder modelar y fijar un pensamiento con las manos.

- ¿Desde cuándo te dedicas a ella?

- Desde niño me encantaba dibujar y pintar, en cambio el modelar,  no. No me gustaba la plastilina. Pero cuando cursé  primero en la Facultad de Bellas Artes de La Laguna entré en contacto con la escultura y me cautivó, desde el modelado en barro hasta la creación de estructuras metálicas. Esto ocurrió en 1990. Por ello escogí la especialidad de Escultura. MI primera exposición de obra escultórica fue en 1995. Aunque a partir de 2003 tuve un parón de más de 10 años.

- ¿Esculpir conforma una especie de esperanza, además de un acto de sinceridad?

- Si, Esperanza porque en una escultura puedo crear una historia desde la libertad de expresión, y ésta surge del alma más que de la mente, en mi caso. Y en todas mis obras he detectado a posteriori un ansia de "elevación", de ascender, de lograr, de trascender...En cuanto a la sinceridad, es fácil atisbar un sentimiento o un estado concreto detrás de cada pieza. La forma de trabajar, muchas veces, es condicionada por el estado de ánimo y eso es algo que no se puede esconder. Expresan emociones totalmente distintas obras realizadas hace 12 años atrás con respecto a éstas últimas.

- ¿Qué relato de la realidad nos presenta en su exposición?

- Esta exposición es el producto de un año intenso a nivel personal y profesional. Para ello me sirvo de figuras y situaciones muy reconocibles que poseen una doble lectura.Las esculturas que la componen son el intento de dar forma física a una serie de inquietudes y reflexiones sobre cómo la manera condicionada de mirarme a mí y al mundo que me rodea, crea una “realidad” que puede no ser real.Tal vez sea necesario cuestionar cada una de las creencias y conceptos que me han sido impuestas, para de alguna manera despertar de esta especie de sueño.Las diecisiete piezas en bronce representan el proceso de “ese” hipotético despertar. Para ello me sirvo de figuras muy reconocibles que juegan el papel de símbolos o metáforas:

> El águila y la serpiente alada que en el mundo chamánico indígena de América simbolizan la verdad, la sabiduría y el despertar espiritual.

> El bebé  expresa lo nuevo, el renacimiento.

> Las figuras humanas nos representan en esa búsqueda, y las vemos en algunos de los estados que conlleva ese proceso.

> Los elementos de la naturaleza (ola y tronco) son los obstáculos que creemos que hay que superar.

> Las piezas con gatos y ratones simbolizan los miedos y su cuestionamiento.

> Y el árbol que crece en un mundo geometrizado y artificial, representa la vida que es inextinguible por más que se la intente encarcelar.

Así como en algunas de las obras se percibe una lucha por alcanzar algo, en otras, con cierto tono humorístico,  hay una actitud de dejarse llevar por una guía interna que dota de paz, y que es la que permite que los milagros ocurran. Finalmente, el propósito de esta exposición no es otro que el de crear un espacio en el que el espectador pueda hacer suyo alguno de los interrogantes que se plantean en cada una de las obras.

- ¿Por qué hay un orden para ver las obras?

- Porque narran un proceso. Es la historia de un cambio. Y, si bien es cierto que a la hora de realizarlas, no seguí este orden, fue porque no sabía ni de su existencia. Pero una vez las piezas estuvieron acabadas, las visualicé  en su totalidad, y sí vi la necesidad de ordenarlas de una  manera muy concreta. Los textos que acompañan cada obra sirven, sutilmente,  de hilo conductor. E invita al observador a plantearse los interrogantes que yo me hago.

- ¿Qué posibilidades creativas le da la escultura?

- Muchas. Si bien es cierto que la realización de una escultura está sujeta a algunas leyes físicas ineludibles en cuanto a que es materia tridimensional, y ello conlleva un equilibrio, un peso, una corporeidad, un apoyo y un coste económico mayor que muchas otras técnicas artísticas, en mi caso esos condicionantes me sirven de estímulo. De hecho, son pocas las piezas que posean un apoyo estable, que "descansen" sobre tierra firme. Casi todas las figuras que me inspiran retan la Ley de la gravedad, son ascendentes y el punto de apoyo que tienen en la "tierra", la mayoría de las veces son sólo el último contacto antes de impulsarse hacia arriba. Volviendo a lo tridimensional, me resulta mucho más fácil y estimulante, modelar y dar forma con las manos que el pintar sobre un soporte bidimensional. Me permite mayor libertad porque "entiendo" mejor a la figura. 

- ¿Qué importancia le da al humor en su discurso?

- Mucha. Porque desdramatiza sin restar importancia a lo que quieres contar. De hecho, muchas veces es más eficaz contar algo serio en tono distendido y sin prosopopeya que con redoble de tambores. Aunque también es cierto que en esta colección hay cuatro piezas en las que me interesaba reflejar conceptos como Tensión, Movimiento, Dinamismo y Éxtasis. Y tal vez, resultaron con una carga dramática que no poseen el resto. Pero creo que está justificado por el "momento" o estado del proceso que representan. En el resto de las obras hay, en cambio, un tono humorístico que está ahí desde que las imagino,  mucho antes de su realización.

- ¿Por qué el bronce?

- Porque para mí sigue siendo el rey de los materiales escultóricos, junto con el mármol. Son los clásicos. Por supuesto que dependiendo también del tipo de obra a realizar hay materiales que pueden aportar mayor flexibilidad, ligereza, acabado más limpio..., pero en mi caso, el bronce me permite jugar con formas estilizadas en constante reto con la Ley de la gravedad. Yo modelo directamente la cera y aunque eso condiciona formalmente las piezas, me permite también ciertas composiciones que el barro no. Además registra muy bien los detalles y posee variedad cromática en las pátinas. Y, por último, el taller de fundición en el que se funden y culminan las piezas, Bronzo, está formado por profesionales muy cualificados que comprenden perfectamente lo que busco.

 

Quién es Francisco A. Armas Padrón

Nacido en Caracas (Venezuela) en 1970. Desde 1986 reside en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España. Licenciado en Escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna (1989- 1995). Ha participado en exposiciones colectivas en salas y galerías de La Laguna, de Santa Cruz de Tenerife, de Granada y de Vlieland ( Holanda).

Exposiciones individuales en salas y galerías de La Laguna, de Santa Cruz de Tenerife,  de El Hierro,  de Madrid y de San Sebastián (Guipúzcoa). La obra en bronce “Homenaje” fue realizada por encargo del Ayuntamiento de El Hierro con el fin de conmemorar el asesinato de dos ciudadanos herreños durante la celebración de los carnavales por parte de las fuerzas del orden a principios del Siglo XX. Esta escultura está situada en la plaza de la Calle 22 de Febrero en Valverde, El Hierro.