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Sometida, una foto impactante de una estudiante de diseño: Nerea Paños Boente

Magistral imagen de una joven gallega, finalista en un concurso de fotografía, llena de fuerza, llena de alma. Está dando la vuelta al país gracias a las redes sociales.

Sometida, una foto impactante de una estudiante de diseño: Nerea Paños Boente
Nerea Paños Boente. / Mundiario
Nerea Paños Boente. / Mundiario

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Helena Cosano

Helena Cosano

Escritora y diplomática. Empezó a escribir cuentos a una temprana edad y fue laureada por el Gobierno de Francia con el primer premio de literatura española en el Concours Général des Lycées (1994). Cursó estudios de Filosofía, Psicología, Derecho y Filología Rusa en París, Viena, Madrid y Moscú, así como en l'ENA (Estrasburgo). En 2004 aprobó el ingreso en la carrera diplomática, y estuvo destinada en Astana (Kazajstán) y Ginebra (Suiza). Entre sus obras destacan 'Cándida Diplomática' (editorial Algaida, 2011), 'Almas brujas' (Premio Rubén Darío 2014, ed. Sial-Pigmalión) y 'El viento de Viena'. (premio internacional de narrativa 'Agua y Viento' de Buitrago del Lozoya 2015). En enero del 2016 publicará 'Teresa, la mujer' con la editorial La Esfera de los libros. Escribe en MUNDIARIO.

Magistral imagen de una joven gallega, finalista en un concurso de fotografía, llena de fuerza, llena de alma. Está dando la vuelta al país gracias a las redes sociales. Y a MUNDIARIO, que la descubrió.

 

Me ha maravillado encontrarme por casualidad con una fotografía magistral, y descubrir que su autora es una chica muy joven con un nombre poético: Nerea Paños Boente, estudiante de diseño en Vigo.

Siempre he pensado que el talento no tiene edad; siempre me ha conmovido la precocidad. Hay artistas profundos y otros superficiales, algunos (muy pocos) entrarán en el cánon, y a los demás se los llevará la espuma de los días. Y no es tanto el “savoir-faire”, la técnica artística utilizada, sino una mirada propia sobre el mundo, una interpretación singular de la condición humana que trasciende las modas, que siempre es actual. El arte expresa la madurez, la sabiduría, el peculiar punto de vista del artista. También hay técnica, y ésta se puede aprender, pero hay sobre todo una forma de mirar el mundo que no se aprende: es como un tesoro que el artista lleva dentro y que proyecta a través de su arte, a través de las notas, las palabras, los colores y las formas. Toda expresión artística representa “lo que hay fuera”, teñido, coloreado y reinterpretado, por lo que hay dentro.

 

Esta imagen lleva como título “Sometida”. Es una hermosa foto en blanco y negro. Un rostro de mujer, seria, sin edad (alguna arruguita, piercing moderno), mira hacia arriba, al cielo, tras una alambrada de espino. El sol lanza destellos en sus ojos oscuros, la terrible alambrada se refleja sobre su tez pálida y delicada, ligeramente pecosa, proyectando sombras crueles, afiladas y negras. La imagen duele. Se siente la desesperanza de ese horizonte artificialmente limitado, se palpa la tristeza en la mirada profunda de esa mujer sin edad que mira al infinito.

Parece una imagen robada por un gran reportero en alguna zona de guerra, en Oriente Próximo, o en algún campo de refugiados de difícil acceso. Pero la joven autora es Nerea Paños Boente, estudiante de Aula D, un centro de diseño de Vigo.

La obra fue finalista de un concurso juvenil de fotografía de A Coruña y, según me dicen, una vez publicada en tres de las ediciones de MUNDIARIO, —la global, Emprendedores y Galicia—,  está causando un gran impacto en las redes sociales, compartida cientos de veces, llegando a miles de usuarios de Facebook y Twitter: no es de extrañar, pues la fotografía es técnicamente brillante, en su composición de volúmenes y formas, de sombra y de luz, de los brillos del cabello negro a la llamita de sol en la pupila, el cielo, un rostro humano como lacerado por la alambrada... Sobre todo, tiene fuerza y emoción contenida, impacta. Tiene alma.

Decía Goethe que sólo en la juventud florecía el genio y que, con la edad, se adquiría maestría para imitar, gracias a la técnica adquirida, la genialidad que el tiempo se llevó. Al igual que hay viejos con mirada de niños y hay niños que parecen ya viejos, algunos jóvenes parecen haber vivido mucho, como si fueran –en términos orientales- “almas viejas”: consciencias maduras aunque habiten un cuerpo joven. En cualquier caso, el talento no se aprende, el talento no tiene edad.

Mi enhorabuena a Nerea, a su precoz talento intemporal. Espero que nos regale muchas imágenes más, que nos hagan soñar y ver el mundo de otra manera, que nos hagan ver ese mundo que es el suyo y que sólo ella, Nerea Paños Boente, nos puede enseñar a ver. @HelenaCosano