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‘No es no’, también en el sexo

El corto de Chloé Fontaine, Soy ordinaria, aborda un tema sobre el que la sociedad cuenta con poca información: la violación en el seno de la pareja.

‘No es no’, también en el sexo
Fotograma del corto Soy ordinaria. / Soy ordinaria
Fotograma del corto Soy ordinaria. / Soy ordinaria

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Judith Muñoz

Judith Muñoz

Escritora y periodista. Es autora del libro de poesía Anhelo y fue redactora del periódico Xornal de Galicia y coordinadora general de MUNDIARIO. También formó parte del equipo de la agencia Quattro Idcp y del periódico La Voz de Galicia.

A ella no la apetece tener sexo con su novio en ese momento, pero él insiste y la penetra. En apenas 30 segundos todo se termina. Él queda satisfecho, ella violada.

Recientemente he podido ver el cortometraje con guión de la actriz francesa Chloé Fontaine, titulado Soy ordinaria, en el que aborda en 2 minutos una violación de pareja.

MUNDIARIO entrevistó a Chloé Fontaine, quien nos confesó que, a su juicio, esta situación es más habitual de lo que creemos. Todo comenzó con algunos comentarios de sus amigas y continuó indagando en la red y topándose con muchos comentarios en la misma línea: a ellas no las apetecía tener sexo pero a sus parejas sí, por lo que consentían.

Según la RAE, una violación es un delito que consiste en tener relaciones sexuales con una persona sin su consentimiento o con un consentimiento obtenido mediante la violencia o la amenaza.

En el cortometraje no vemos violencia o amenaza pero sí vemos algo que no recoge esta definición de la RAE y es una persuasión coercitiva por parte del chico. Con ese “¿no me quieres?” del chico cuando ella le dice que no le apetece mantener relaciones sexuales, ya lanza el primer ataque de presión psicológica. Lo obvio sería preguntarse ¿no le quiere solo porque no le apetezca hacer algo en un momento determinado? ¿Para demostrar amor se debe hacer todo lo que al otro le apetece? La respuesta a ambas preguntas es no.

Pero muchos, sobre todo los hombres, no tendrán muy claro esto de la violación ya que existe un bulo que dice que cuando la mujer dice que no, en realidad quiere decir que sí y que si se la insiste un poco al final cede.

Pregunto a Victoria Permuy, psicóloga y colaboradora de MUNDIARIO para que me saque del lío que tengo sobre el concepto de violación y cuándo se puede aplicar. “Hay veces en las que una mujer consiente bajo una enorme presión que es, en sí misma, un acto de violencia sexual”, me contesta. “Este ‘consentimiento’ estaría viciado, dado que ha sido otorgado bajo una persuasión coercitiva. Consentir en estas circunstancias es ceder frente a formas sutiles de violencia emanadas de la denominada cultura de la violación”, explica Permuy.

Por tanto, una violación no solo es aquella en la que se tienen relaciones sexuales sin consentimiento o con un consentimiento obtenido mediante violencia o amenaza, sino también aquel acto sexual que se realiza bajo una persuasión coercitiva.

En el documental Soy ordinaria, Fontaine  también nos muestra a un tipo de hombre carente de empatía (lo vemos cuando insiste en ver una película que ella ya ha visto o, lógicamente, cuando la penetra sin importarle si ella quiere o no; no hablemos ya de darle placer también a ella) y que a su vez manifiesta esta carencia con el uso de la violencia instrumental (este tipo de violencia se manifiesta en actos intencionados como medio para controlar el comportamiento de los demás, resolver conflictos, conseguir beneficios o recompensas). Este tipo de violencia, según me explica la psicóloga Victoria Permuy se encuadra dentro de la violación de poder que muy posiblemente podamos estar viendo en este documental.

Pensando que ha quedado claro el concepto de violación y, por qué no, el del respeto a la pareja, no acabo sin antes agregar una frase de Permuy: “Presionar a alguien para tener una relación sexual es una forma de violencia, ya sea implícita o explícita”.