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El mundo queda en manos de dos machos alfa: Trump y Kim Jong-un

Por alguna razón, les damos a los políticos todo el poder para que finalmente terminen haciendo más daño que algún bien y el caso que actualmente preocupa al mundo tiene como protagonistas a dos fanfarrones.

El mundo queda en manos de dos machos alfa: Trump y Kim Jong-un
Kim Jong-un, dictador coreano, y Donald Trump, presidente de EE UU. / RR SS.
Kim Jong-un, dictador coreano, y Donald Trump, presidente de EE UU. / RR SS.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. Escribe en MUNDIARIO, donde es coordinadora general. Twitter: @mundiario

El cuadrilátero está listo y por un lado tenemos a un niño grande cuyo país y poder han ido pasando de generación a generación como si fuera un rey que se encargó de fundar un imperio para poder salvar a su gente; y por el otro, tenemos a un hombre que ve –según él-  cómo su país había perdido poder en los últimos años y no aceptará que nadie le diga cómo debe gobernar y dirigir.

El primero es Kim Jong-un, el joven dictador de Corea del Norte que desde su llegada al poder ha ido asesinando a las personas que no congeniaban con sus ideas y por el otro, se encuentra Donald Trump, el presidente más inesperado de ha tenido EE UU y cuyas ideas dividen a su un país tradicionalmente muy unido.

Ambos líderes suelen hacer gala de su poder, prepotencia, control y amor propio. Dos narcisistas machistas que amenazan y juegan con armas nucleares para poder demostrar quién es el mejor, pero que al final del día, ninguno trata de hacer frente a los verdaderos problemas que afectan a todo el mundo: el cambio climático, el Estado Islámico, los ciberataques, la crisis de refugiados, la malnutrición infantil

Son dos matones buscándose el uno al otro con comentarios ofensivos. Y eso no ayuda a la hora de resolver algo que debería ser resuelto pacíficamente porque las consecuencias de una guerra nuclear serían devastadoras”, son las palabras de Leon Panetta, exsecretario de Defensa de EE UU y exdirector de la CIA. Con esas simples declaraciones, Panetta ya resume con creces los continuos ataques que se han lanzado en los últimos días ambos políticos.

Antes de que Trump tomara sus vacaciones, dejó en el aire un discurso contra el líder norcoreano que entre líneas amenazaba con “furia y un fuego jamás vistos en el mundo”. Frase propia de una serie como Juego de Tronos, en donde sus personajes conspiran constantemente para poder acabar con sus enemigos.

Las últimas reacciones de los líderes son propias de los machos alfa y no hay que obviarlas, porque cosas así, podrían terminar iniciando una guerra cuyas armas serian nucleares. “Si Japón no acepta nuestras condiciones ahora, le espera una lluvia de ruina desde el aire como nunca se ha visto sobre la Tierra”, fueron las palabras de Harry Truman, presidente de EE UU, que luego de eso ordenó lanzar la bomba atómica en Hiroshima.

 

¿Son palabras vacías?

Trump hace gala de poca paciencia y lanza insultos con mucha frecuencia. Pero sus amenazas no son vacías y claramente está mandando un mensaje al dictador coreano. El propio Rex Tillerson, secretario de Estado, lo confirmó a declarar que: “La época de la paciencia estratégica ha llegado a su fin”.

Con esas palabras, la administración de Trump da por zanjada la época en que Obama fue muy paciente y dejó que el Kim jugara con sus armas nucleares y asesinara a quien le diera la gana. Trump no está dispuesto a dejar que se siga saliendo con la suya y no dudará en iniciar una guerra ante la más mínima provocación.

EE UU cuenta con las de ganar, es una superpotencia, tiene las armas, los soldados, la posición estratégica… pero las implicaciones sociales y ambientales serían inimaginables. Kim no se quedaría sentado y lanzaría -sin dudarlo- sus armas nucleares a lo que Trump respondería. Miles morirían y el coste de la vida quedaría reducido a nada. Una situación que da escalofríos y asusta, porque el mundo ha quedado en manos de un hombre viejo testarudo y machista que lo comparte con un niño mimado y malcriado acostumbrado a salirse con la suya.

 

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