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La violación dentro de la pareja es una tortura prolongada y con muchas aristas

"Quizá no podamos prevenir o poner fin a todas las violaciones que se dan en el mundo, pero si a las que empiezan en el hogar", explica esta abogada de Costa Rica.

La violación dentro de la pareja es una tortura prolongada y con muchas aristas
Cartel de la obra de teatro ‘Violación’, de Aldo Droguett.
Cartel de la obra de teatro ‘Violación’, de Aldo Droguett.

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Wendy Blanco Donaire

Wendy Blanco Donaire

Licenciada en Derecho. Ex directora ejecutiva de la Fundación Niños Sin Fronteras CWB del Proyecto Casa Club de Costa Rica. En MUNDIARIO es analista jurídica.

Una niña yemení de solo 8 años muere tras ser violada por su esposo de 40 años en un matrimonio arreglado;  una estudiante de fisioterapia fue asaltada y violada en un autobús de la India muriendo posteriormente por lesiones internas. Según datos revelados por la Secretaria Nacional de Salud Mexicana, en este país se desarrolla una violación cada 4 minutos. La ONU en Nueva Guinea indica que 6 de cada 10 hombres admitieron haber violado a por lo menos una mujer. Según el Ministerio de Interior, en España se denuncian al año 1.161 casos de violación, es decir, tres violaciones por día, o lo que es lo mismo, una cada ocho horas.

La mayoría de las personas se alarmarán al leer datos como estos, y algunas mujeres invocarán a los santos para no llegar a ser víctimas de un acto tan despiadado y traumático como es la violación. Sin embargo, lo que algunos todavía ignoran es que en el mundo cientos de mujeres son violadas, casi sin saberlo. ¿Cómo es esto posible?

Lo que en realidad significa

Según el diccionario de la RAE, violación o violar significa: “tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad”, aunque para nuestra suerte, la ley es aún más amplia. El código penal de Chile en su artículo 366 menciona: “se entenderá (…) mediante contacto corporal con la víctima, o que haya afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima,  aun cuando no hubiere contacto corporal con ella. El Código Penal Español, en su artículo 179 menciona: “Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos  primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 año. Y el Código Penal de Costa Rica de una forma más amplia habla de la violación calificada  en su artículo 157: “La prisión será de doce a dieciocho años, cuando:  1) El autor sea cónyuge de la víctima o una persona ligada a ella en relación análoga de convivencia”.

Y este es el punto: las violaciones también se dan en las relaciones de pareja. Se sabe que las relaciones sexuales dentro de esta son parte fundamental del desarrollo, y perpetuación de la misma, e incluso se maneja la idea que dentro de una pareja “todo vale”. Sin embargo es vital poner de manifiesto, que aun dentro de un vínculo sentimental estable -llámese matrimonio, noviazgo, relación libre, unión de hecho, etcétera-  se pueden generar actos sexuales no consentidos que estarían constituyendo per sé un delito de violación, los cuales por cierto; muchas veces no se denuncian por desconocimiento. Las Naciones Unidas informan de que un 25% de los hombres encuestados en Asia y el Pacífico confesaron que han violado a por lo menos una mujer a lo largo de sus vidas, la mayoría dentro de una relación de pareja.

En efecto, aunque en algunas legislaciones no se mencione explícitamente que la violación se puede dar dentro de una relación de pareja, no por ello se excluye; ningún artículo o ley en el mundo –a excepción de algunos países del medio oriente- establece una excepción para el caso de los matrimonios, por lo que deberá prevalecer la norma general y aplicarse de manera extensiva. 

Esto quiere decir que si su pareja le coacciona o presiona a tener relaciones sexuales en un momento en que usted no lo desea, si introduce dedos, juguetes sexuales, o cualquier otro objeto en la vagina y/o ano sin su aprobación,  si le obliga a realizar sexo oral a este o a un tercero, le expone a actos sexuales con otras personas, o peor aún hace uso de la fuerza física, la intimidación o amenazas hacia usted o sus hijos con el fin de que acceda a cualquier petición; constituye una violación.  La mujer a veces accede a las peticiones porque piensa que no es lo bastante buena en la cama, porque es una obligación complacer a su pareja o porque cree que este tiene derecho de experimentar sexualmente. No es cierto, nadie está obligado a tener relaciones sexuales bajo ninguna modalidad, aun ni dentro de una relación estable.

Reflexionemos seriamente.

Así encontramos que la violación de este tipo puede llegar a ser una tortura prolongada y con muchas aristas.  Se pierde la autoestima, se crea una inseguridad, un temor constante, e incertidumbre de que en cualquier momento deberá ceder a las peticiones sexuales del otro.  Sin embargo, y lo más lamentable; es que el peor reto ocurre cuando la mujer se atreve a denunciar a su esposo o conviviente ante las autoridades y se encuentra con un muro de contención: dudan de su declaración, cuestionan los hechos, los motivos, las pruebas, -generando una re victimización-, algunos se burlarán, lo verán exagerado, feminista, ridículo- claro eso es lo que la sociedad patriarcal quiere que pensemos- ¿y entonces para que las leyes?

Es importante e imprescindible que seamos conscientes de que el matrimonio no es un contrato, es un pacto de amor entre dos personas con dignidad y libertad, e igualmente una relación de pareja no se basa en la complacencia de uno solo, sino en una reciprocidad de amor, compañía, y apoyo mutuo. Dentro de una pareja todo vale, claro, pero el límite lo marca usted y en el momento en que lo traspasan o le obligan a hacerlo, es el momento justo de salir de ella. Quizá no podamos prevenir o poner fin a todas las violaciones que se dan en el mundo, pero si a las que empiezan en el hogar.