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La literatura erótica nunca deja de copar la atención de los lectores

El sexo vende y hay vida más allá de las Cincuenta Sombras. El erotismo, el sexo y algunas otras prohibiciones sociales se colocan a veces a la altura de la gran literatura. Así lo prueban obras que repasamos.

La literatura erótica nunca deja de copar la atención de los lectores
Dos lectoras en el stand de Tupper Sex Andalucía.
Dos lectoras en el stand de Tupper Sex Andalucía.

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Laura Sunset

Laura Sunset

Analista de tendencias y autora de microrrelatos. Escribe para Sociedad en MUNDIARIO.

 

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La literatura erótica –a veces, literatura porno– nunca deja de copar la atención de los lectores –y de las lectoras, claro–; tanto, que a veces se adentra en las listas de los libros más vendidos.

El sexo vende y hay vida más allá de las Cincuenta Sombras. El erotismo, el sexo y algunas otras prohibiciones sociales se colocan a veces a la altura de la gran literatura. Así lo prueban obras como Diario de una mujer adúltera, de Curt Leviant; Opus Pistorum, de Henry Miller; Las edades de Lulú, de Almudena Grandes; Lolita, de Vladimir Nabokov o El amante, de Marguerite Duras. Estos son los comentarios que le merecen al crítico Sergio Sancor estas y otras obras:

 

Kamasutra 

Mal-la Naga Vatsiaiana

¿El Kamasutra un libro de literatura erótica? Pues sí amigos, de hecho casi os diría que es el libro donde todo empezó si no nos ponemos demasiado quisquillosos con la historia que rodea a este género. Sorprende que este manual del arte amatorio fuera un texto religioso dirigido al pueblo. La deformación de la historia, ya sabéis. Pero lo que queda claro una vez visto este ejemplar es que más allá de lo que muchos piensen sobre él, contribuyó para que generaciones enteras supieran de lo que iba aquello que se presuponía debía ir unido al amor, y la mejor manera de practicarlo. Para todos aquellos que piensen que este libro trata únicamente de sexo, les diré que están muy equivocados, porque para los desconocedores de la materia, supone un alegato de sensualidad propio de las mejores historias eróticas de este último siglo.

 

Lolita 

Vladimir Nabokov

Y con él, llegó el escándalo. La sociedad no estaba preparada para la historia que se nos contaba en su interior. Tachada de pornográfica por aquellos que no estaban acostumbrados a este tipo de novelas, supuso un punto y a parte para su escritor, conocido sobre todo por ella. La historia, hoy en día, todo el mundo la conoce, pero muy pocos la han leído. Esta es una oportunidad para hacerlo y conocer de primera mano de lo que habla. El despertar sexual de una niña y la obsesión que produce en un profesor, son los desencadenantes de una historia llena de erotismo y dobles lenguajes. Puede que la historia cree detractores y admiradores a partes iguales, pero desde luego, lo que no se le puede cuestionar es la gran contribución literaria al mundo de la literatura erótica de uno de los autores más prolíficos de los que he conocido hasta ahora.

 

Las edades de Lulú 

Almudena Grandes 

Pero el término erótico no es sólo sinónimo de literatura extranjera. Aquí mismo también tuvimos un referente que abrió un camino que hasta ahora nadie se había atrevido adecuadamente. Y es que sólo basta leer el primer capítulo de esta obra para entender qué es lo que nos vamos a encontrar, ya que en él se encuentra una de las historias de iniciación sexuales más brutales que yo leí al principio de mi adolescencia. Eran otros tiempos, supongo. Pero desde luego, aquellos que quieran encontrar erotismo, sexualidad y ningún tabú, debería abrir las pastas de este libro y caer rendido a su lenguaje sin disfraces. Porque en el sexo, de eso se trata, de no ponerse disfraces, de desnudarse por completo.

 

El amante 

Marguerite Duras 

Sorprende la autora con este libro a propios y extraños, y no en vano se convierte en escritora de éxito a partir de si particular visión de la búsqueda de la identidad a través del deseo, una historia que se mueve por lo erótico como ella lo sabe hacer, convirtiendo eso mismo, el deseo, en arte, en la escritura de un sentimiento que todos tenemos dentro y al que no sabemos ponerle un nombre preciso, casi diría que oscuro, que ya se ha convertido en un clásico entre los amantes, nunca mejor dicho, de la literatura en general, y la literatura erótica en particular.

 

Diario de una mujer adúltera 

Curt Leviant 

Recomendada por una redactora de este blog, y viendo que en su reseña alababa el gusto del autor, me inmiscuí hace poco en esta historia. Y no le faltaba razón. Aunque enmarcada en el género de la novela erótica, esta es una historia también sobre la vida, porque al fin y al cabo el erotismo es eso, parte de la vida que todos deberíamos vivir. Y sí, estoy de acuerdo con ella en que, el autor ha creado un personaje tan fantástico como Aviva que sería una injusticia que no se conociera esta historia porque hay otras sombras que la hagan desaparecer.

 

Los 120 días de Sodoma 

Marqués de Sade 

Es curioso cómo una obra trasciende a su autor incluso en diferentes especialidades de la ciencia. No en vano la palabra sadismo proviene del autor y de su obra literaria. Pero, ¿es esta obra un libro de literatura erótica? Tal vez literatura erótica como nosotros la conocemos no, pero desde luego, y entendiendo el contexto en la que se escribió, se podría considerar una de las obras más influyentes a la hora de forjar un camino que nos ha llevado hasta nuestros días. La historia de perversión y depravación puso en el punto de mira de la sociedad que necesitaba una liberación sexual. Es por ello que aún hoy, cuando se echa la vista atrás, hay miradas que sienten especial rubor al abrir esta obra y enfrentarse a ella. Ya se sabe que, muchas veces, la liberación sexual no es el prototipo que se espera del ser humano.

 

La venus de las pieles 

Leopold von Sacher – Masoch 

Parece que hubo una época en la que erotismo y sexualidad se relacionaba instantáneamente con provocación. Al fin y al cabo, en algunos temas no hemos cambiado demasiado. Esta obra, prohibida como en la mayoría de los casos que me he ido encontrando, sentó las bases de lo que se conoce como masoquismo y os preguntaréis, ¿acaso resulta que la literatura erótica tiene que ir asociada siempre a los golpes? No, pero desde luego, si alguno de nosotros quiere entender cómo evolucionó este género, debe visitar estas obras para entender, de una vez por todas, que aquello que creíamos excepcional en las últimas publicaciones, ya estaba contado de antemano por otros muchos autores. Y por autores que no tenían el miedo a ser perseguidos por ello. Ser azotado, humillado o atado son algunas de las prácticas que pusieron en evidencia que la sociedad, en la intimidad, podía vivir la sexualidad de una manera mucho más divertida que lo que lo hacía a pie de calle.

 

Historia de O. 

Pauline Réage

Lo reconozco, desconocía esta obra por completo. Supongo que después de todo siempre hay cosas nuevas que aprender cuando alguien te las recomienda. Y es que esta es una historia de amor, pero también de iniciación sexual en el mundo de la sumisión, en la que la protagonista está dispuesta a todo tipo de prácticas sexuales con su amante. Es curioso cómo, después de todo, se relaciona casi siempre el término erótico con ciertas prácticas poco conocidas por el gran público, o, si se quiere describir de esta forma, prácticas que se guardan en privado y jamás se mencionan en público. ¿Tendremos mucho que aprender todavía?

 

Opus Pistorum 

Henry Miller 

De este libro se dijo que hace años estaría prohibido, y es que Henry Miller sabe dónde poner el dedo en la llaga, o tal vez la tinta en la diana. Literatura erótica en estado puro en el que se nos muestra un paseo por aquellas perversiones de las que todo el mundo habla en la intimidad y que nadie confiesa en el ámbito público. Con esa maestría que le caracteriza al autor, con ese arrebato que él, uno de los pocos escritores que aún hoy nos puede sorprender, nos lleva de paseo por el lado oscuro del sexo, de lo pornográfico, en un libro bien llamado pornográfico, no apto para todos los públicos. Especialmente para mentes sensibles. No digáis después que no os lo he advertido.

 

Deseo

Elfriede Jelinek

Partamos de un comienzo: aunque esta novela tiene un alto contenido erótico, se la debe mirar a través de muchos más prismas, por su capacidad literaria asombrosa. Es un libro duro, demasiado real, que te golpea en el interior como si fuera un mazo propulsado con la mayor de las fuerzas. Y sí, también es un libro erótico que pondrá el dedo en la llaga y que elevará temperaturas. Porque además, el sexo forma parte y lo seguirá haciendo de nuestra existencia y por ello, precisamente, es una de las partes que se pueden convertir en más crueles de nuestro día a día.