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Palacios: 'Es muy importante el encaje de los elementos de fondo de una trama'

MUNDIARIO entrevista al novelista Rodrigo Palacios, quien afirma que no buscaba una imitación arbitraria de la Edad Media, "sino una versión paralela".

Palacios: 'Es muy importante el encaje de los elementos de fondo de una trama'
Portada de Estanebrage, el último bastión, de Rodrigo Palacios.
Portada de Estanebrage, el último bastión, de Rodrigo Palacios.

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Manuel García Pérez

Manuel García Pérez

Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y licenciado en Antropología por la UNED, Premio Nacional Fin de Carrera, fue coordinador del área de Sociedad y Cultura de MUNDIARIO. Docente, investigador y escritor de narrativa juvenil, su última obra es el poemario Luz de los escombros. Actualmente es columnista y crítico de MUNDIARIO.

"Considero muy importante el encaje de los elementos de fondo de una trama. No buscaba una imitación arbitraria de la Edad Media, sino una versión paralela".

 

Publicada por Marlow, Estanebrage, el útimo bastión es una obra épica con todos los componentes típicos del género donde su autor, Rodrigo Palacios, rinde tributo a muchos autores clásicos que han explorado el mundo del bien y del mal a través de contextos medievales, especialmente relacionados con el ciclo artúrico. Estanebrage se trata de una obra intensa que comprende el rito iniciático de un joven zapatero que, por defender la justicia de toda una comunidad, deberá enfrentarse a innumerables pruebas de superación personal para consagrarse como un verdadero héroe.

- ¿De dónde surge la idea de crear ese mundo alternativo en Estanebrage para llevar a cabo las diferentes acciones de la narración?

- En un principio imaginaba un contexto medieval histórico. Los primeros sucesos del libro podrían haber ocurrido en aquel entorno, pero elementos posteriores de la trama no lo permitían. A medida que el argumento tomaba forma en mi cabeza se hizo patente la necesidad de elevar el ambiente a un plano fantástico.

- Tengo la impresión de que la novela podría haberse publicado en varios volúmenes, sin embargo, se ha optado por uno solo. ¿La extensión de las aventuras fue, en algún momento, un problema en la planificación del texto?

- Sí, lo fue, sobre todo porque no soy un escritor cerrado al plan inicial. Creo que es bueno que surjan dudas durante el proceso; es señal de que la novela está viva. Cuando ocurre, tienes que parar y alejarte del cuadro para estudiar la imagen completa. Estanebrage es un tapiz amplio, así que fueron laboriosos los momentos en los que tuve que reestructurar detalles, y después fue necesario redondearlos también con las revisiones. 

- Al igual que otros escritores como Narla, esta obra parece que te describe ya como un autor de género.  ¿Es Estanebrage el inicio de un mundo personal que veremos en otros trabajos?

- No descarto volver al mundo de Estanebrage en un futuro, pero no es el plan inmediato. El libro que publiqué antes que Estanebrage era un thriller con toques de novela negra. El que acabo de terminar después no tiene tampoco nada que ver con la Edad Media. Me gusta cambiar de género, para pelear con problemas nuevos.

- La novela está construida bajo un proceso de iniciación que conduce al héroe a consagrarse como un redentor de sí mismo y de una comunidad. ¿Qué influencias literarias podemos deducir de ese viaje del héroe?

- Siempre hablo de Tolkien como primera influencia porque sus libros fueron los primeros que leí cuando abandoné los de corte infantil, y el viaje del héroe puede tener ahí un primer poso, pero después he leído prácticamente de todo. Además pertenezco a una generación que ha crecido con el cine. Es otra fuente de la que he bebido, sin duda. En todo caso, dentro de Estanebrage me interesaba darle un pequeño giro a esa redención interior a la que te refieres. Lo que de verdad me interesaba no era que un personaje salvara a otros -o a sí mismo-, sino que descubriera que lo podría haber hecho mucho antes, pero no había sido consciente de ello. Era más una cuestión de fe que de preparación. Me parece la mayor enseñanza que uno puede alcanzar en la vida.

- La fantasía es sinónimo de evasión; ¿crees que hay una relación entre  lectores que buscan este tipo de obras y la crisis social que estamos viviendo?

- Probablemente sea cierto en parte, porque toda evasión es oportuna en momentos como el actual, aunque también creo que es debido al cambio de imagen que ha vivido el género fantástico en los últimos años. Antes era considerado más sectario, pero ahora el mercado se ha democratizado y ha crecido el número de lectores que salta entre géneros sin tener ningún prejuicio hacia ninguno de ellos.

- ¿Cómo construye un autor una distopía como es tu obra sin que recuerde a un entorno puramente medievalista o donde fracase la verosimilitud? ¿Hay documentación bibliográfica en tu trabajo?

- Considero muy importante el encaje de los elementos de fondo de una trama. No buscaba una imitación arbitraria de la Edad Media, sino una versión paralela en la que desaparecieran pocos elementos concretos y se añadieran otros, para lo cual era necesario otorgarle su propia coherencia. El apoyo bibliográfico ha sido importante para mantener la referencia de la etapa histórica en la que me basaba. He imaginado los alrededores del año 1000 sin la presencia de la Iglesia -lo que ya es un cambio importante-, y sumando el fenómeno mágico, principalmente.