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¿Cuánto tiempo hay que dedicar a los deberes?

 Depende de la complejidad de las asignaturas y de la capacidad del alumno. Pero padres y estudiantes deben aceptar que los programas educativos requieren un esfuerzo prolongado por aprender, incluso con deberes cuando sea necesario.

¿Cuánto tiempo hay que dedicar a los deberes?
Una niña hace los deberes. / necesitodetodos.org
Una niña hace los deberes. / necesitodetodos.org

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José Castro López

José Castro López

Periodista. Comentarista de prensa, radio y TV. Columnista de MUNDIARIO.

Es verdad que los escolares están muy “exigidos” por la cantidad de materias que deben estudiar y que ese nivel de exigencia requiere -y justifica- que muchos chicos tengan que hacer algunos deberes en sus casas para afianzar conceptos y conocimientos que les explicaron en clase. 

¿Cuánto tiempo deben dedicar los estudiantes a los deberes? Eso dependerá de la complejidad de las asignaturas y de la capacidad de los alumnos, unos tendrán suficiente con asistir a clase mientras que otros necesitarán un tiempo de estudio añadido que debe ser el estrictamente necesario. Este es el criterio flexible que debe regir con los deberes, que seguro es el que aplican los profesores y comparten los padres  implicados en el proceso de aprendizaje de sus hijos.

Dicho esto, es asombroso que la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos -CEAPA- convoque una huelga de deberes los fines de semana con argumentos tan infantiles como que “la escuela nos devuelva el espacio familiar que nos arrebató” para realizar actividades alternativas -“visitar un museo, hacer deporte, ver una película…”- cuya propuesta resultaría graciosa si no estuviéramos hablando de algo tan serio como la educación. Es una irresponsabilidad utilizar a los niños para la insumisión frente a los centros y para socavar la autoridad de los profesores. Seguramente por eso ni los principales sindicatos están de acuerdo con esta asociación.

Inger Enkvist, hispanista sueca experta en culturas educativas, dice que “en la educación de base, fundamentalmente la obligatoria hasta los 16 años, los alumnos necesitan aprender lengua, matemáticas, geografía, historia…, necesitan convertirse en buenos lectores con un amplio vocabulario y una sólida base de conocimientos generales sobre el mundo”. La autora de “La buena y la mala educación” sostiene que los alumnos deben aceptar que este “programa” implica un esfuerzo prolongado por aprender, incluso con deberes cuando sea necesario.

Por su parte, los padres han de inculcar a sus hijos esa cultura del esfuerzo y confiar y colaborar con los profesores aceptado también los deberes como elemento de apoyo del aprendizaje. Pero la CEAPA va en dirección contraria. Es posible que sus dirigentes aún crean que, en palabras de  Richard Gerver, pueden dejar a sus hijos a los 5 años en la puerta del colegio y recogerlos educados a los 18. Un error impropio de una asociación que dice defender el sistema educativo.