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Carlos Núñez dirige un homenaje sonoro al Pórtico de la Gloria

Lo hizo con las réplicas de los instrumentos que afinan los 24 ancianos para entonar el canto de la Gloria. Se trata de uno de los mejores gaiteros del mundo y probablemente el músico gallego más universal.

Carlos Núñez dirige un homenaje sonoro al Pórtico de la Gloria
Carlos Núñez y Coro Cantabile en el homenaje sonoro al Pórtico de la Gloria.
Carlos Núñez y Coro Cantabile en el homenaje sonoro al Pórtico de la Gloria.

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Pilar Muiños

Pilar Muiños

Docente e investigadora en m-learning. Directora de EIP Galicia y colaboradora de MUNDIARIO.

Probablemente sea una de las noticias culturales más importantes del año. Mil años de música en un concierto histórico por muchas razones. Una de ellas es que por primera vez se reúnen en un concierto todas las réplicas de los instrumentos que el Maestro Mateo labró en piedra en la arquivolta del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Una orquesta formada por los 24 ancianos del Apocalipsis que  conversan entre sí mientras afinan los instrumentos con los que entonarán el canto de la Gloria.

Reunidas las réplicas de los instrumentos, Carlos Núñez, uno de los mejores gaiteros del mundo y probablemente el músico gallego más universal,  diseñó ese homenaje sonoro en la Catedral de Santiago en el que reunió a 75 intérpretes, cuatro generaciones de músicos gallegos e internacionales, tanto de la música antigua como tradicional, en  el altar de la Catedral. Un proyecto ambicioso en el que ha creído una fundación a pesar de lo difícil que resulta en estos días que un proyecto cultural encuentre apoyos financieros. Unos días en los que las grandes entidades apoyan económicamente aquello que les proporciona un retorno de su inversión de una forma más fácil, visible y sobre todo multitudinaria. Y en ese aspecto la cultura siempre queda relegada frente a los deportes de masas.

Pero la historia, nuestra historia, y la parte musical de esa historia también merece ser cuidada y potenciada. Merece que haya también mecenas que se den cuenta que el retorno de la inversión no siempre debe ser económico únicamente. Que mantener el patrimonio histórico y cultural es algo que les debemos a las generaciones futuras, y que fomentar la cultura es algo que nos debemos a nosotros mismos, como una parte esencial de nuestro crecimiento como sociedad.

Pero además, entre esos 75 músicos que eligió Carlos Núñez para ese homenaje sonoro, que recorría mil años de historia de la música,  estaban 28 niños del Coro Cantabile, ese coro del barrio coruñés  de Monte Alto, que dirigidos por Pablo Carballido del Camino, representaron en la Catedral de Santiago, no solo al resto de componentes del coro, sino que se convirtieron en una representación de toda A Coruña en ese concierto, y en una muestra de la calidad musical de esta ciudad. Para ellos y para todos nosotros, debe ser  un orgullo que este proyecto haya visto la luz, y que se haya convertido en historia de la música.