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La capacidad de asombro cotiza al alza pero dura dos años, según el 'New York Times'

Por ello, a los corresponsales que tienen por medio mundo los cambian tras este periodo de tiempo, pues pierden la capacidad de ver, de sorprenderse y de captar la esencia de las noticias.

La capacidad de asombro cotiza al alza pero dura dos años, según el 'New York Times'
Sede del periódico The New York Times.
Sede del periódico The New York Times.

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Aida Soilán

Aida Soilán

Periodista. Colaboradora de MUNDIARIO, donde escribe la serie de artículos y entrevistas Retratos.

Lo reconozco, estuve tentada a escribir de sexo o mujeres que dejan atónitos a la mayoría de los mortales; esos artículos que -ninguno leemos- y a la vez arrasan en el número de visitas. Nunca digas nunca pero le prometí a alguien con el que aprendí mucho que evitaría los atajos.

Seguro que muchos de ustedes alguna vez han abierto un armario repleto de modelitos y dijeron algo así como –no tengo ropa-. No vemos ni lo que tenemos delante, perdemos el interés y la capacidad de asombro caduca; es ahí cuando las ocasiones empiezan a ser invisibles, aunque estén ahí.

No hablo de algo baladí pues The New York Times hizo un estudio donde aseguran que la capacidad de asombro dura dos años. Por ello, a los corresponsales que tienen por medio mundo los cambian tras este periodo de tiempo, pues pierden la capacidad de ver, de sorprenderse y de captar la esencia de las noticias.

Es más… Muchas son las instantáneas en las que se puede ver a Pablo Picasso y sus cuadros en el suelo; decía que los cuadros jamás se ponen en la pared porque se vuelven invisibles.

Seguro que se han dado cuenta de que fue otra vez 11S, aniversario de aquel horror terrorista que paralizó al mundo y del que año tras año, como un globo, su recuerdo se queda sin aire. Hasta que este miércoles 11 de septiembre se habló más de la Diada, Chaves, Griñán, Bárcenas o de las goteras del Congreso...

Según un estudio de la ONU en España la felicidad está a la baja. ¿A alguien le extraña este dato? Tal y cómo está el patio aguantamos con bastante humor las rachas de viento. Nos gustaría entonar aquello de larga vida a la capacidad de asombro pero la realidad es que del dicho al hecho…

Quizás para conservarla el primer paso sea el ser consciente de su fragilidad, debemos tener la capacidad de asombro a prueba de bomba; eso permite ver puertas cuando la luz es tenue, las tan anheladas oportunidades en un mar de crisis, al menos lo dicen los afortunados que entonan el ‘esto funciona’. Como no hay mal que por bien no venga, la corta vida de nuestra capacidad de asombro nos viene bien para borrar, por favor, carencias y digerir de una vez la pesadilla con cafeína, o lo que es lo mismo, ¿no toca tragar ya “a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor’?