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Washington anuncia que vuelve a retirarse de la Unesco tres décadas después

Donald Trump confirma que deja la organización a raíz de sus enfrentamientos con la misma por haber aceptado a Palestina como una integrante más.

Washington anuncia que vuelve a retirarse de la Unesco tres décadas después
Nikki Haley (centro), acompaña a Donald Trump. / Twitter
Nikki Haley (centro), acompaña a Donald Trump. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Economía. Twitter: @mundiario

Estados Unidos ha avisado este jueves que se retira de la Organización para Educación, la Cultura y la Ciencia de las Naciones Unidas (Unesco) bajo el argumento de que le molesta el "continuo sesgo antiisrael", de acuerdo al Departamento de Estado del país norteamericano. La noticia no debería tomar por sorpresa a nadie, pues la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, lo había advertido desde su misma llegada al organismo internacional. Desde la Casa Blanca aseguran que la decisión no se ha tomado "a la ligera". El origen de este conflicto yace en el reconocimiento de Palestina como integrante de la organización hace ya algunos años.

De esta forma, Estados Unidos hará efectiva su retirada el 31 de diciembre de 2018. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, expresó su pesar por la decisión que ha tomado Washington puesto que se aleja "del gran papel" que ha tenido desde la misma fundación de la Unesco. Irina Bokova, directora general saliente de la organización, secundó las palabras de Guterres. Bokova teme que esta escapada afecte al "universalismo fundamental" para la labor de la agencia n tiempos de "aumento del extremismo violento y terrorismo".

“El trabajo de la Unesco es clave para reforzar los lazos de la herencia común de la humanidad ante las fuerzas del odio y la división”, explicó la directora en un comunicado emitido por su despacho. “En momentos en que la lucha contra el extremismo violento requiere de renovadas inversiones en educación, en el diálogo entre las culturas para prevenir el odio, es profundamente lamentable que EE UU se retire de la agencia de Naciones Unidas que lidera en estas cuestiones”, agregó a su texto.

La situación con Trump y su Administración era ya bastante tensa, pero la decisión de la Unesco de nombrar la Ciudad Vieja del Hebrón como parte del Patrimonio de la Humanidad fue la gota que derramó el vaso, que de cualquier forma se derrarmaría tarde o temprano por algún otro asunto, como los intentos del republicano en cortar los aportes que su país otorga a la ONU. El anuncio del Departamento de Estado también se justifica como parte del proceso de reforma que ha emprendido el organismo internacional. Su paso al costado es tan solo un paso más en el aislamiento y retirada de cualquier acuerdo que no le guste al presidente, quien ya hace unos meses decidió abandonar el pacto del cambio climático de París. Su siguiente fuga podría ser del acuerdo nuclear con Irán, el cual ha amenazado deliberadamente con dejar tirado.

Eso sí, Estados Unidos podría seguir en el órgano bajo la calidad de Estado observador, según la explicación facilitada. La ONU no quiere dar pistas de cómo afectará todo esto a la relación con el gigante norteamericano, que es también su mayor padrino. "Hay momentos en los que hay diferencias", explicó el portavoz Farhan Haq. El anuncio entorpece el proceso de sustitución de la directora general de la Unesco, quien será relevada por cualquiera de los tres siguientes candidatos: a exministra francesa de Cultura, Audrey Azoulay y por último el diplomático qatarí Hamad Bin Abdulaziz Al-Kawari.

Antecedente en los 80'

A todo esto, Estados Unidos puede que ya le haya tomado gusto a retirarse de la Unesco. Ya en la década de los 80' lo había hecho cuando era gobernado por Ronald Reagan, uno de los totems históricos del Partido Republicano, aunque en aquella ocasión lo hizo por la supuesta sumisión de la agencia hacia los intereses de la extinta Unión Soviética. Luego subió un poco el tono y la acusó de ser corrupta. George W. Bush, también del partido conservador, decidió volver a unirse en 2002, atraído por el atenuado sesgo contra Occidente e Israel.

El frente abierto entre ambas partes vieen desde la Administración anterior, encabezada por el demócrata Barack Obama, quien en 2011 impulsó la primera serie de recortes a la financión de la agrupación tras haber admitido a Palestina como miembro. Las transferencias a los fondos de la agencia instalada en París se han quedado en la nevera desde entonces y la Casa Blanca suma una deuda que llega a los casi 500 millones de dólares. Trump, tal y como le gusta hacerlo, subió la intensidad de las críticas hacia la organización.

Entre el empresario y Haley planearon detalladamente esta escapada en los últimos meses. Nuevamente, no atrapa por sorpresa a nadie, pues se esperaba que se anunciara para finales de este año. Es más, los nombramientos de los diplomáticos que quedarían a la cabeza de la Unesco se quedó en suspenso desde este último verano. El presupuesto presentado a principios de año no contaba con ninguna partida que pudiera financiar las operaciones de la agencia.