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Tanto vendes, tanto vales: González, Zapatero y la nueva sombra de Grey, Aznar

La sección Retratos pone el foco en el nuevo escenario para una carrera de ex presidentes. Todo ex político que se precie ya entona el mantra de moda: Y tú, ¿cuántos libros vendes?

Tanto vendes, tanto vales: González, Zapatero y la nueva sombra de Grey, Aznar
Ex presidentes del Gobierno de España
Ex presidentes del Gobierno de España

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Aida Soilán

Aida Soilán

Periodista. Colaboradora de MUNDIARIO, donde escribe la serie de artículos y entrevistas Retratos.

Retratos pone el foco en el nuevo escenario para una carrera de ex presidentes. Todo ex político que se precie ya entona el mantra de moda: Y tú, ¿cuántos libros vendes? O lo que es lo mismo, tanto vendes, tanto vales. Antes de que el Corte Inglés, Coca Cola o Freixent den el pistoletazo de salida a la campaña de Navidad, los lanzamientos de libros ya ocupan la pole.

 

Los ex mandatarios González, Aznar y Zapatero cargaron las plumas y experiencias, cada uno con su libro compiten ahora por el número de lectores. González escribe sobre la necesidad de un liderazgo fuerte en tiempos de crisis. Aznar y Zapatero analizan sus respectivas segundas y últimas legislaturas.

Mario Vargas Llosa al entrar en su despacho en Moncloa y ver su biblioteca íntegramente dedicada a la poesía y con papeles amarillos marcando muchas páginas: "¡Ah..., entonces, era verdad!", dijo Vargas Llosa a José María Aznar. Al hablar de alguien como Aznar y sus posibles facetas, la verdad, me vienen muchas a la cabeza pero, poeta… Bueno, entiendo que lo recoja en la segunda parte de sus memorias ‘El compromiso del poder’ porque aunque tenemos presente frases como ‘las apariencias engañan’, para qué vamos a andar con rodeos, en este caso, impacta.

Tanto vendes, tanto vales

Y si las cuentas no me fallan, a falta de votos, todo ex político que se precie ya entona el mantra de moda: Y tú, ¿cuántos libros vendes? O lo que es lo mismo, 'tanto vendes, tanto vales'. Antes de que el Corte Inglés, Coca Cola o Freixent den el pistoletazo de salida a la campaña de Navidad, los lanzamientos de libros ya ocupan la pole. Una cierta ventaja llevan las recientes memorias como las de José Bono (ex presidente del Congreso de los Diputados) pero, Felipe González también sabe que pararse mucho en boxes no conviene; presentará el próximo 7 de noviembre su último libro, una reflexión sobre la necesidad de un líder fuerte en tiempos de crisis que ha titulado ‘En busca de respuestas. El liderazgo en tiempos de crisis’.

José Luis Rodríguez Zapatero, sin embargo, se inclina hacia el –pase usted primero-  y esperará hasta el 26 de noviembre, para presentar ‘El dilema’, un libro de memorias centrado en su última etapa, la más dura, al frente del Ejecutivo y en cómo vivió la crisis económica de esos años.

Y una carrea de fondo, como el fútbol, también se juega en el palco entre personalidades y referentes del pasado. Con ‘Puedo prometer y prometo’, el periodista Fernando Ónega, realiza una narración de su experiencia personal junto a Adolfo Suárez; una reivindicación de la transición democrática y "un acto de justicia" con el ex presidente.

Aznar se hace notar

Hay que reconocer algo en José María Aznar: Independientemente de sus admiradores y de los pueden ver ni en pintura, cada vez que aparece, se hace notar. La sorpresita de este segundo tomo de sus memorias se centra en que  los servicios secretos españoles -CNI- no certificaron que ETA estuviera tras el 11-M. Cuenta también la forma en que negó personalmente a Hugo Chávez cualquier vinculación con las horas del intento de golpe de Estado en abril de 2002.

Aznar desvela sus diarios del 11-M al más puro estilo de búsqueda del prime time hecho libro. Da luz a un informe de Jorge Dezcallar, director del CNI en el momento de los atentados del 11-M; subrayaba las dudas sobre la autoría de los mismos dos días después de las acciones terroristas. Dibuja lo sucedido el 13 de marzo, dos días después de la masacre y jornada de reflexión de las elecciones generales en las que venció José Luis Rodríguez Zapatero, detallando su encuentro con Jorge Dezcallar.

Respecto a la invasión de Irak, el expresidente lo cuenta a su manerita, claro, es su libro. Asegura que la apoyó para "preservar y hacer respetar los intereses de España" frente a pretensiones como la del entonces presidente francés Jacques Chirac de intentar supeditar Europa a sus posiciones. Dice que "casi nadie" dudaba de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva y afirma que el verdadero motivo de la discrepancia en Europa eran las pretensiones de Francia y Alemania al considerar que había llegado el momento de "romper amarras" con Estados Unidos.

Franceses y alemanes

Según él, querían instaurar una nueva concepción de la defensa europea "en la que España y otros países no tenían mucho que decir y en la que sus intereses quedarían supeditados a los grandes". El expresidente considera que las motivaciones francesas quedaron muy claras cuando Chirac "manda callar" a los países que no estaban de acuerdo con su posición, en especial Polonia, Hungría y la República Checa, al advertirles de que "los europeos de siempre ya habían hecho bastante con aceptarles en la Unión Europea y ahora debían acatar lo que dijeran franceses y alemanes".

En este segundo tomo de sus memorias acusa a Chirac de aprovechar la oportunidad de Irak para asociar al canciller alemán Gerhard Schroeder a su estrategia, y revela que éste, antes de las elecciones alemanas de 2002, aseguró a Bush hijo (George W. Bush), sin que éste se lo pidiera, que apoyaría una intervención. "Bush le creyó quizás por ese punto de ingenuidad que tenía en relación con Europa. Luego se sintió engañado -escribe- y nunca lo olvidó".

Y no podían faltar: En su segunda legislatura hubo, según Aznar, nuevos instrumentos para combatir a ETA "en todas sus expresiones". Destaca la ley de partidos que permitió la ilegalización de Batasuna y que cree que fue la norma más compleja de todas las aprobadas desde la Constitución. Cuenta las dificultades para negociarla con el PSOE, confiesa su "profunda indignación" ante la pastoral que contra ella firmaron los obispos vascos y recuerda el momento en el que consideró que no podía demorarse más. "Esto se ha acabado Ángel, hay que pedir la ilegalización ya", comentó a Acebes cuando el 4 de agosto de 2002 un atentado contra una casa cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola provocó decenas de heridos y la muerte de dos personas, una de ellas una niña de seis años hija de un miembro de la Benemérita.

Desde el punto de vista de Aznar, la ilegalización posterior de Batasuna puso de manifiesto "la soledad en la que queda el matón cuando se le hace frente y la eficacia de la ley cuando acaba con la impunidad de los que acostumbran a imponerse mediante el miedo y la coacción". Así, lamenta que una "desgraciada sentencia" del Tribunal Constitucional volviera a legalizar a la izquierda abertzale. "No debemos olvidar que los cómplices de ETA lo siguen siendo. Aquí no hay excusa para el olvido", advierte.

Gibraltar

Defiende igualmente su gestión del contencioso de Gibraltar al tiempo que califica de "incomprensible" la que protagonizó el Gobierno de Zapatero, cuyo primer discurso de investidura cree que dibujaba "el peor escenario posible" para España y le llevó a una conclusión sobre lo que defendía: "Aquí no importa lo que se piense, sino el talante. Esa es la nueva majadería de lo progre correcto". Su "inclinación personal" hacia las manifestaciones culturales confiesa que le propiciaron alguna anécdota, como la negativa a fotografiarse con él del actor Carmelo Gómez o del pintor Eduardo Arroyo, con quien asegura que después llegó a tener una relación muy cordial.

Al ex presidente le gustan, y bastante, los focos. Recuerdo ahora mismo otro de sus regresos a un primer plano con sus recientes declaraciones a Antena 3 en el momento de mayor controversia sobre los llamados papeles Bárcenas. Ya pasó tiempo, y la repercusión en los medios es como la vitamina C, se evapora rápido. Sus memorias, como el zumo de naranja, hay que beberlas rápido y ¡ojo! sin son sensibles a la acidez, tengan cuidado.

Como la exaltación de los instintos más primarios de los personajes de la novela ‘Cincuenta sombras de Grey’, Aznar apuesta por este billete literario adaptado para narrar su experiencia política. Apuren, hay que facturar y no importa si tienen bigote, en el país del morbo, todo vale.