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El sabor agridulce que le queda a la oposición en Venezuela

Han sido unos meses difíciles para la oposición venezolana, que durante seis meses este año protagonizó protestas diarias contra el régimen autoritario del presidente Nicolás Maduro.

El sabor agridulce que le queda a la oposición en Venezuela
Manifestación en Venezuela contra la Constituyente. / Twitter.
Manifestación en Venezuela contra la Constituyente. / Twitter.

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Armando Diéguez

Armando Diéguez

Periodista guatemalteco formado en Ciencia Política y Literatura. Escribe en MUNDIARIO. Twitter: @mundiario

La oposición sufrió una sorprendente derrota en las elecciones regionales de Venezuela el pasado 15 de octubre. A pesar de una calificación de aprobación del 75 por ciento, sus candidatos obtuvieron solo cinco de las 23 gobernaciones estatales. Esto quiere deicr que hoy el presidente Maduro ha consolidado su poder.

Mientras tanto, Venezuela sigue hambriento y sumido en una crisis económica que ve como el movimiento de resistencia está decayendo. ¿Es este el comienzo del fin de la oposición venezolana? A nivel internacional, las cosas van bien para la oposición. El apoyo ha ido creciendo desde que se iniciaron las protestas diarias contra el gobierno de Maduro en enero de 2017. Las manifestaciones, algunas de ellas las más grandes en la historia de Venezuela, tuvieron lugar todos los días en las principales ciudades durante más de seis meses.

Maduro respondió con un puño de hierro. Más de 120 personas murieron y cientos fueron arrestadas. La represión generó condenas tanto a nivel local como en el extranjero, y por primera vez en 18 años de gobierno chavista en Venezuela, la comunidad internacional tomó medidas. Estados Unidos y Canadá aprobaron sanciones contra funcionarios venezolanos clave, y Maduro fue reprendido tanto por la Organización de Estados Americanos como por la Unión Europea. 

Hasta ahí todo muy bien, pero la coalición opositora, compuesta por partidos de izquierda, centro izquierda y centroderecha, siempre ha sido una alianza delicada y díscola. Su ancla es el Partido de Acción Democrática, que junto con el Partido Social Cristiano dominó la política venezolana desde 1959 hasta 1999, cuando Chávez fue elegido por primera vez. Fue sorprendente para todos cuando la mayoría de los partidos en esta coalición opositora aceptaron participar en las elecciones para gobernador del 15 de octubre. La votación, largamente postergada por el régimen de Maduro, se pospuso desde diciembre.

La decisión de ir a las urnas en estas circunstancias resultó ser un error costoso. Tan pronto como la oposición anunció su intención de presentar candidatos en la contienda, las masivas protestas que habían arrinconado al gobierno se detuvieron. Luego, el 15 de octubre, la oposición fue derrotada en una elección que mostró claras irregularidades, y en la que el gobierno de Maduro logró hacerse cargo de la mayoría de los gobiernos estatales.

Por le momento no está claro qué puede hacer la oposición de Venezuela para avanzar posiciones. El grupo ahora está discutiendo sobre si boicotear las elecciones municipales de diciembre, pero dadas las cosas, y aunque parezca peligroso, todo indica que tomar las calles sí había puesto en serio aprietos al régimen. Es arriesgado, pero quizá esa sea la respuesta. @mundiario