Buscar

Puigdemont ya dijo en su discurso que el Estatut es "la ley vigente en la actualidad"

Si bien –sorprendentemente– parece haber pasado inadvertida para casi todo el mundo, esa afirmación textual del Presidente de la Generalitat que destaca MUNDIARIO supone que no hay declaración de independencia, ya que ésta es incompatible con el Estatut, es decir, "la ley vigente en la actualidad".

Puigdemont ya dijo en su discurso que el Estatut es "la ley vigente en la actualidad"
Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. / Mundiario
Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. / Mundiario

Firma

José Luis Gómez

José Luis Gómez

Fundador y editor de MUNDIARIO, también es columnista de la agencia Europa Press. Tertuliano de TVG y Radio Galega, colabora en La Región. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia. Ex director editorial de Grupo Zeta. Autor del libro Cómo salir de esta. Coeditor del Anuario del Foro Económico de Galicia. Twitter: @J_L_Gomez

Carles Puigdemont es un político independentista. Es evidente. Pero como Presidente de la Generalitat de Cataluña ha dicho en sede parlamentaria que "la ley vigente en la actualidad" es el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Algo que en circunstancias normales sería una obviedad, en las actuales tiene un significado especial, trascendente, ya que prueba que si "la ley vigente en la actualidad" es el Estatut no puede serlo ni una declaración de independencia ni tampoco la legislación relativa al referéndum y a la transitoriedad, por lo demás ya suspendidas por el Tribunal Constitucional, a instancias del Gobierno de España.

Si bien –sorprendentemente– parece haber pasado inadvertida para casi todo el mundo, esa afirmación del Presidente de la Generalitat supone que en Cataluña no hay declaración de independencia, ya que ésta es incompatible con el Estatut, es decir, "la ley vigente en la actualidad". Una cosa es que Puigdemont califique el Estatut de "texto irreconocible, doblemente recortado y no votado por los catalanes" y otra que no acepte –véase la página 4 de su discurso– que se trata de "la ley vigente en la actualidad".

¿Es incompatible su clara declaración sobre el Estatut con otra más ambigua en la que indica que asume "el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente"? No necesariamente

¿Es incompatible esa declaración clara y rotunda con otra más ambigua en la que indica que asume "el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente"? No necesariamente. Porque Puigdemont no dice "el mandato del pueblo de Cataluña que convierte Cataluña en un Estado independiente", sino "el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente", es decir, para que lo sea algún día, no necesariamente el día que lo dijo, el 10 de octubre.

Ofrece más dudas la frase que dice "El Govern y yo mismo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos el diálogo". Vayamos por partes: 1) Carles Puigdemont se limita a proponer, no aprueba ni declara nada, solo propone. Idem. su gobierno. 2) El Parlamento no votó nada. 3) Ningún diario oficial publicó nada relevante en ese sentido. 4) El tiempo verbal que aplica a la suspensión –suspenda– no determina ningún plazo. Y 5) Los efectos de la declaración de independencia mal se pueden suspender porque no existen, ya que "la ley vigente en la actualidad" es el Estatut, como ya vimos que dijo el propio Puigdemont.

¿Hay ambigüedades calculadas? ¿Hay juegos de palabras? ¿Hay triquiñuelas? ¿Hay frases poco afortunadas? Puede ser. Pero no olvidemos un pequeño detalle: Carles Puigdemont es periodista y en su discurso hizo a menudo de periodista que va constatando hechos. Podría reprochársele que no siempre constató todos los hechos, máxime cuando no eran de su agrado, pero de una supuesta manipulación periodística no se deriva una declaración de independencia. Además, algo tenía que darle a sus bases, además de un buen mazazo en el día D. ¿O no, Mariano?

"La frase decisiva retrata esta fase posmoderna de inmensa incomunicación en que las palabras no transmiten ideas", escribe al respecto de toda esta historia el periodista catalán Antonio Franco, ex director de El Periódico de Catalunya. Y puede tener razón este verdadero maestro de periodistas, con quien trabajé en Barcelona, pero tampoco vamos a demonizar a Puigdemont porque no sea –o no quiera ser– el periodista más fino de Cataluña.

Hay cosas que son de sentido común. ¿Alguien puede creerse que Puigdemont declaró la independencia de Cataluña viendo tantas caras largas a su alrededor?

Además, hay cosas que son de sentido común. ¿Alguien puede creerse que Puigdemont declaró la independencia de Cataluña viendo las caras largas de sus compañeros? ¿Alguien puede pensar que declaró la independencia de Cataluña viendo la reacción airada de los diputados de la CUP, que ni siquiera le aplaudieron? ¿Alguien puede creerse que declaró la independencia de Cataluña observando el desánimo de los independentistas concentrados en las cercanías del parque de la Ciudadela? ¿Alguien leyó en algún boletín oficial que Puigdemont declaró la independencia de Cataluña? 

Y hay cosas todavía más relevantes, aunque menos evidentes: ¿Alguien se ha parado a pensar en Madrid en la reacción de Alemania y de la Unión Europea tras el discurso de Puigdemont? ¿Alguien cree que Rajoy estaría de tan buen humor en el Congreso si el futuro de España siguiera en el aire? ¿Alguien analizó el comportamiento de la Bolsa y de la prima de riesgo?

En los últimos días, antes y después de que hablase Puigdemont, lo dije en los medios públicos de la RTVG y lo escribí para la agencia Europa Press y para MUNDIARIO: "El final –para el que falta bastante– está escrito: habrá encaje de Cataluña en España y en Europa. ¿Es imposible entonces la independencia de Cataluña? No, imposible en política no hay nada. Pero sí es imposible dentro de la UE y de la eurozona. Sobre el papel, podría ser independiente una Cataluña que no quiera estar en Europa ni en el euro, pero esa Cataluña, que también existe, es muy, muy minoritaria."

A la vista de su potencial, posiblemente Cataluña podría ser independiente dentro de la UE y de la eurozona, pero si Alemania no quiere no lo será. El problema no es solo España, es Alemania, es la Unión Europea. Por eso ahora toca virar lentamente y negociar –también votar, claro–, pero lo que no toca es poner palos en la rueda, ni enredar con más tonterías. Es mucho lo que está en juego para Cataluña y para España.

Dicen que Carles Puigdemont contestará al requirimiento de Mariano Rajoy adjuntándole su discurso del Parlament. Tal vez hay que sugerirle que se lo envíe traducido al español para que en Madrid lean que "la ley vigente en la actualidad" es el Estatut. Incluso podría añadir que no pudo declarar la independencia para no contrariar a la Jefa con mayúsculas: Angela Merkel. Veremos. @J_L_Gomez