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Puño en alto, la alcaldesa de Mugardos afronta un mandato no exento de tensiones

La alcaldesa de Mugardos, parapetada por las mujeres más importantes del comunismo gallego, toma posesión de su cargo puño en alto y con la bandera de la España republicana en la solapa.

Puño en alto, la alcaldesa de Mugardos afronta un mandato no exento de tensiones
Alcaldesa Díaz: puño en alto. / Mundiario
Alcaldesa Díaz: puño en alto. / Mundiario

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

Escritora, investigadora, analista social y crítica de arte, es doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, Colaboradora de prensa y radio. Escribe en MUNDIARIO.

La moción del censura del Ayuntamiento de Mugardos (A Coruña) daba la alcaldía a la comunista Pilar Díaz que tomaba posesión de su cargo bajo el retrato del rey, puño en alto y con una insignia de la España republicana. Aunque ha habido en esta legislatura cinco mociones de censura en Galicia, ésta era la primera contra el PP y la que más expectación había generado.

Las principales cabeceras gallegas, radios estatales y medios digitales como MUNDIARIO cubrían la celebración de uno de los plenos más polémicos de la historia de la democracia gallega. Un pacto tripartito (nacionalistas del BNG, comunistas de EU e izquierdistas mareales ICM)  desalojaba por moción de censura al alcalde popular de Mugardos, Juan Domingo Deus, que habia liderado la opción mas votada, pero estaba en minoría. Durante décadas, el Partido Popular siempre ha sido en la villa de Ferrolterra el partido más votado, pero " las pinzas" no les habían dejado acercarse a la alcaldía. Esta vez había sido una excepción y declaraban día tras día que estaban "trabajando con fuerza y eficacia por su pueblo". Pero se encontraron con dos escollos, el último fue mortal y ha sido el que le ha hecho perder el gobierno municipal.

El gobierno de Deus

El primer obstáculo, aunque parezca paradójico, fue la gran adhesión de los ciudadanos que no les habían votado, sobre todo socialistas y abstencionistas  y que estaban viendo en "ese buen chaval", -como se le describen familiarmente hasta sus enemigos políticos-  un alcalde comprometido con su pueblo y que, pese a correr malos tiempos, intentaba mejorar la vida de los mugardeses y  decían detectar  "un soplo de esperanza en una villa muy castigada". Esto hizo levantar las orejas de alerta de la oposición, que se había apoltronado en los sillones durante legislaturas  -según los populares "con más pena gloria"- y que parecía que simplemente vegetaba esperando que pasaran los cuatro años para vencer de nuevo. Un paso atrás para coger impulso... pero con ese "caldo de cultivo"  en el ambiente corría peligro su continuidad las próximas elecciones

El segundo escollo fue el que los desalojó. Deus se encontró con una auditoría peliaguda, con indicios de que las cuentas no estaban claras y de que había irregularidades. Auditoría que no solicitó el PP, sino que fue la intervención municipal  y que los firmantes de la moción se negaron a votar. Esto hizo unir a fuerzas a la izquierda, cuyas diferencias eran tan flagrantes que no habían llegado a acuerdo de gobierno, pero se solventaron con una celeridad sorprendente. Las razones esgrimidas, el Plan de Urbanismo,  determinadas obras y un nuevo programa que va a abrir una nueva etapa pero sobre todo va a atender la voluntad de la mayoría social de la localidad. El PSOE sin embargo hizo mutis por el foro porque no quería enfrentarse a sus votantes, que sí reconocían la labor de Deus, y perder votos futuros. 

Podemos, en  aras de la transparencia, no apoyó la moción de censura,  al menos "sospechosa", a la vez que se rompía el hipotético pacto de líneas conjuntas con las Mareas. Esa misma noche fracasó una reunión de siete horas donde las negociaciones acabaron sin acuerdo por la "diferencias insalvables" para las elecciones autonómicas, aunque finalmente parece que hay acuerdo.

Pero el acuerdo de los otros tres: nacionalistas, comunistas y las Mareas, les hacía  llegar a un  pacto tripartito que daba la alcaldía a la veterana comunista Pilar Díaz, enérgica activista de izquierdas veinte años presente en la política mugardesa, pero que jamás pudo conseguir con sus medios la alcaldía y que eligió presentar su programa de gobierno en otro ayuntamiento.

Corporación saliente

Un pleno muy tenso

El salón de plenos y todos los accesos y escaleras estaban colapsados: gritos,  aplausos, improperios, pitos de un gentío enfervorizado que mostraba su adhesión al alcalde saliente y su rechazo a la alcaldesa entrante. Toda una puesta en escena: dos estrados enfrentados los salientes y los entrantes.

Todos los portavoces tomaron la palabra para argumentar su posicionamiento, que se saldó con ocho votos a favor de la moción, los de EU, ICM y BNG, los cuatro en contra de PP y la abstención del  PSdeG - PSOE.

Sin megafonía, apenas se pudo oír nada de lo que se dijo, pero el lenguaje gestual lo decía todo. Los salientes con miradas de honda tristeza pero resignados - al fin y al cabo era una maniobra perfectamente  legal y democrática-  pero reconfortafos arropados por un gran gentío que convertía su derrota en una victoria moral. Los entrantes, cabizbajos aguantando el chaparrón, que aunque tuviera para ellos final feliz, estaba siendo duro.  

Al fondo de la sala, un grupo de adlateres de la nueva alcaldesa, bastante más prudentes en sus gestos que sus contrarios, contenían el tipo. No las tenían todas consigo, pues aunque era un acto legítimamente democrático sobrevolaba sobre ellos esta auditoría que pudiera sacar a la luz presuntas corruptelas durante las funciones de sus cargos… En todo el acto sólo se les oyó un victorioso “Si se Puede” cuando  se hizo realidad el traspaso. Curioso que utilizaran el slogan podemita cuando Podemos no apoyaba la moción.

Nuevo gobierno amparado por Yolanda Díaz y Eva Solla

Pesos pesados apoyando a la alcaldesa

Parapetando a la nueva alcaldesa, cual guardia pretoriana, las dos pesos pesados del comunismo gallego: Eva Solla y Yolanda Díaz. Eva Solla, secretaria general del Partido Comunista de Galicia -primera mujer en el  cargo- y la ferrolana Yolanda Díaz, hasta hace unos días viceportavoz de AGE en el Parlamento coordinadora nacional de EU y diputada  de En Marea. También estuvo Jorge Suárez, el alcalde de Ferrol, tercera pata del triunivirato mareal Santiago-Ferrol y A Coruña, que se personó apoyando y dando ánimo a la nueva corporación, al igual que Rubén Pérez, miembro del Consello Político Nacional de Esquerda Unida y candidato a la alcaldía de Vigo.

Cuando se hacia efectivo  el traspaso de poderes, momento de enorme tensión y violencia contenida,  el climax estalló simbólicamente cual tapón de champagne descorchado, cuando la alcaldesa entrante cogió el bastón de mando en una mano y exhibió el puño el alto  -símbolo marxista por antonomasia-, con una mirada desafiante hacia los populares. Salió del estrado y se paseó poderosa mostrando, orgullosa a sus ciudadanos, el bastón sabiéndose vencedora. Todos los medios de comunicación recogían este momento inolvidable para todos los presentes.

La suerte está echada. Desde el tripartito se decía que nada había de verdad en la auditoría, porque si fuera verdad estaría en el juzgado. Pero en el juzgado ya está presentada ¿Qué responsabilidades saldrán de la auditoría? Serán procesados o exculpados? ¿Habrá consecuencias electorales y los populares volverán a a la alcaldía?

Al  terminar el pleno, la policía local intervenía entre vecinos enzarzados. Juan Domingo Deus, emocionado, seguía bañándose en multitudes y  afirmaba que seguiría luchando y  que en 15 días volvería a su escuela. Mientras, dos mujeres se fundían en un abrazo. La nueva alcaldesa Pilar Díaz, con la bella comunista Yolanda Díaz, totem de la izquierda gallega, cada vez con mas tirón en Madrid, compareció al pleno subida a unos glamourosos tacones de charol de 8 centímetros, mucho más elegantes que los de la reina Letizia.