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Un nuevo atentado sacude a Occidente en la avenida universal de los Campos Elíseos

Quedan tres días por delante para reflexionar, pensar, discutir y ver el efecto que este atentado puede tener sobre el resultado.

Un nuevo atentado sacude a Occidente en la avenida universal de los Campos Elíseos
Los Campos Elíseos, bajo protección policial. / Twitter
Los Campos Elíseos, bajo protección policial. / Twitter

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María Cadaval

María Cadaval

Doctora europea en economía. Profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Columnista de MUNDIARIO.

Cuando ya había caído la tarde, un terrorista armado con un Kalashnikov atentó contra un policía en el corazón de París. Los Campos Elíseos estaban llenos de gente, reinaba el bullicio  y el despliegue de seguridad era extremo ante la proximidad de los comicios que se celebrarán el próximo domingo. Pero nada los detiene. En pleno centro de la capital gala, delante del conocido restaurante Fouquets se produjeron los hechos que, por su modus operandi, no parecía un ataque Yihadista. No daba el perfil, el objetivo era concreto y el asesino intentó huir, pero parece que sí. La organización del Estado Islámico lo ha reivindicado como suyo.

Vuelve a estar presente en nuestra retina la imagen de los Campos Elíseos tomados por la policía, los bomberos, el ejército, los cordones de seguridad, los helicópteros, reflejo del nerviosismo latente. La ciudad blindada se refuerza ante la evidencia de la vulnerabilidad. A pesar del despliegue de más de 50.000 agentes y soldados por las calles de la capital francesa, que desde aquel 13 de noviembre de 2015 ordenó Hollande después de afirmar que “Francia está en guerra”, ha vuelto a suceder. Y probablemente no sea el último atentado al que vayamos a asistir, porque es muy difícil actuar y garantizar la seguridad total.

Hasta ayer se decía que la pugna electoral estaba muy reñida, que el gran vencedor de los comicios iba a ser el voto indeciso -más de un 34%-, o la abstención. Pero ahora la incertidumbre se acrecienta. Quedan tres días por delante para reflexionar, pensar, discutir y ver el efecto que este atentado puede tener sobre el resultado. ¿Se acercarán más los votantes a los partidos institucionalistas, más a los republicanos, a Macron, a Mélenchon, o, por el contrario, esta vil acción podrá encumbrar a Marine Le Pen? Hay quien dice que esto puede decantar los resultados hacia una victoria clara de la ultraderechista, hasta el punto de no necesitar realizar una segunda vuelta.  El Frexit, la salida del Euro, el restablecimiento de las fronteras nacionales y el abandono del espacio Schengen podrían ser las opciones prioritarias que los franceses barajen después de este ataque.

De ser así, el fin de la UE estaría próximo, porque Francia no es Reino Unido. Roto el eje franco -alemán la Unión Europea carecería de sentido. Los actuales dirigentes europeos se afanan por trasladar el mensaje que se rubricó en la celebración del 50 aniversario del Tratado de Roma, “Europa es nuestro futuro común”, pero lo cierto es que los discursos xenófobos siguen calando y la necesidad de hacer de Europa un área más segura lleva a algunos líderes “ultras” a mostrar a la puerta de salida de  la Unión a unos ciudadanos desprovistos de apego al proyecto común. El auge de los populismos no se ha sabido parar a tiempo porque, en aras de la austeridad, no se ha dado respuesta a las causas que los alientan. Y en estas estamos.

Pero pase lo que pase el domingo, lo cierto es que hoy la reflexión solo tiene cabida desde las condolencias y la solidaridad con los familiares del héroe asesinado mientras velaba por la seguridad de los demás, la condena del acto terrorista y, como dijo François Hollande en su comparecencia ante los medios, seguir unidos con la seguridad de que los demócratas podremos convivir en paz.